Ciudad Rodrigo al día

José Luis Francisco recoge el 36º Premio Julián Sánchez El Charro realizando varias reivindicaciones

El investigador pidió un mantenimiento para los monumentos de la socampana mirobrigense

El investigador mirobrigense José Luis Francisco recogió en la tarde del miércoles en el salón de plenos de la Casa Consistorial, de manos del alcalde Marcos Iglesias, los 1.266€ y el diploma con los que están recompensado el XXXVI Premio de Investigación Julián Sánchez El Charro que le fue concedido el pasado mes de enero por un trabajo titulado Monumentos megalíticos de la Cuenca del Águeda, Yeltes y Camaces. Análisis espacial y territorial.

Como publicamos en el momento en que se anunció la concesión (el 19 de enero), el jurado de este Premio que organiza cada año el Ayuntamiento mirobrigense decidió galardonar el trabajo de José Luis Francisco por presentar, por primera vez, un “pormenorizado estudio del fenómeno del megalitismo en la comarca que atiende, acertadamente, a conjugar diversos criterios a la hora de analizar el emplazamiento de los monumentos, atendiendo tanto a los condicionamientos de la geomorfología como de la topografía”.

En este sentido, el trabajo es un “exhaustivo catálogo” de los monumentos megalíticos de las cuencas del Águeda, Yeltes y Camaces, analizándolos en el contexto espacial ibérico y su relación tanto con el foco portugués como con el de la meseta española, resaltando de igual modo el jurado que “es digno de alabanza” el “considerable número de nuevas aportaciones tumulares hasta ahora desconocidas, fruto de un trabajo realizado a pie de terreno”.

Durante el acto de entrega del Premio, el alcalde Marcos Iglesias trasladó a José Luis Francisco el agradecimiento de la Corporación por “este ánimo que tienes de seguir investigando sobre Ciudad Rodrigo”. Por su parte, el investigador premiado realizó un discurso de agradecimiento en el cual expresó que es “un motivo de orgullo y un enorme honor” recibir el galardón, destacando que es “gratificante” el “contribuir y aportar cultura a la tierra que te vio nacer”.

Tras alabar el trabajo del Centro de Estudios Mirobrigenses como “atalaya y baluarte cultural de la Tierra de Ciudad Rodrigo”, José Luis Francisco realizó una serie de reivindicaciones para que las administraciones velen y salvaguarden el patrimonio cultural, mencionando expresamente los monumentos de la socampana mirobrigense, que presentan un “evidente deterioro por la fagocitación que se está produciendo en ellos por parte de la vegetación presente”.

Asimismo, quiso unirse a las reivindicaciones que se están haciendo en favor de la Diócesis de Ciudad Rodrigo, apelando a los mirobrigenses para que “alcéis la voz ante la situación de injusticia que está padeciendo nuevamente la Tierra de Ciudad Rodrigo y su Diócesis”. En especial, pidió a los jóvenes que sean “quienes tomen la iniciativa y se hagan valer a través de las redes sociales participando de manera activa ante esta injusticia”, remarcando que “debemos mostrar firmeza y estar más unidos que nunca”.

Este es el discurso íntegro leído por José Luis Francisco:

Como mirobrigense, nacido, criado y ejerciendo mi labor profesional en esta ciudad es para mí un motivo de orgullo y un enorme honor recibir este galardón.

Contribuir y aportar cultura a la tierra que te vio nacer ya es de por si gratificante, puesto que enriquece en lo personal, y te hace sentir coparticipe de la dinámica histórica de este territorio. Pero si, además, se ve reconocido el trabajo con un premio de esta índole mi felicidad y satisfacción está más que justificada.


Por eso quiero recordar en este momento, a todos aquellos investigadores que aportan Historia y Cultura a la comarca mirobrigense, publicando y con ello difundiendo nuestra tierra a través de los diferentes medios. Y en este sentido la labor del C.E.M ha sido y es imprescindible, convirtiéndose en un referente como atalaya y baluarte cultural de la Tierra de Ciudad Rodrigo.

En lo que atañe al patrimonio cultural, su defensa, conservación y puesta en valor deben ser las administraciones quienes velen por ellas y las salvaguarden. No obstante, debemos ser los ciudadanos de a pie y de forma especial los profesionales en esta materia quienes advirtamos, propongamos o difundamos la situación en las que se encuentra nuestro patrimonio. Es por ello que le pido a nuestro alcalde como máximo representante de nuestra ciudad, que apoye y encabece con decisión cuantas iniciativas surjan de este marco, tanto desde un ámbito particular como colectivo, al fin y al cabo, son las preocupaciones y anhelos de tú tierra.

Por otro lado, existen una serie de monumentos en la socampana mirobrigense con un evidente deterioro, no por el paso del tiempo o el vandalismo, sino por la fagocitación que se está produciendo en ellos por parte de la vegetación presente. Le pido encarecidamente que intervenga ante los propietarios de las fincas para exigirle la limpieza de la maleza que los asfixia y así ponerlos en valor e intentar, como hemos logrado la semana pasada entre todos con el acueducto de San Giraldo, convertirlos en un Bien de Interés Cultural.

Por último, no quiero dejar pasar este momento sin adherirme a las reivindicaciones que se están llevando a cabo en apoyo de la Diócesis y su Obispado, y con ello hacer un llamamiento público sobre la situación crítica que vive la Diócesis Civitatense.

Por ello, quiero apelar a todos los mirobrigenses tanto a los residentes, en Ciudad Rodrigo y su comarca, como aquellos que os encontráis lejos pero que lleváis vuestra tierra en el corazón, para que alcéis la voz ante la situación de injusticia que está padeciendo nuevamente La Tierra de Ciudad Rodrigo y su diócesis. Unámonos, una vez más, para evitar que una institución que forma parte de la historia de Ciudad Rodrigo no desaparezca de nuestra ciudad. Reivindiquemos la Mitra en Ciudad Rodrigo y rechacemos de plano las injerencias de otros obispados en nuestro territorio como ya lo hicimos en el pasado. La importancia espiritual y socioeconómica que ejerce el prelado mirobrigense en esta comarca es fundamental para su desarrollo y el porvenir de nuestro futuro. La riqueza de esta tierra y su devenir ha fluctuado, en muchas ocasiones, en función de la expansión o regresión de su diócesis; su decadencia coincide siempre con un retroceso o extinción de la sede en Miróbriga. Por todo ello, sería una mala noticia para la comarca la desaparición de una institución histórica que pertenece a los Rodericenses y a nadie más, no nos resignemos a perder la independencia y la integridad de la misma. Alzar la voz en los diferentes medios, y que sean los jóvenes quienes tomen la iniciativa y se hagan valer a través de las redes sociales participando de manera activa ante esta injusticia. Debemos mostrar firmeza y estar más unidos que nunca. Por eso os pido que os unáis a cuantas iniciativas surjan a favor de nuestra diócesis.