El infierno del colectivo LGTBIQ+ en Polonia

En Polonia no solamente se están vulnerando derechos como el de la libertad sexual, sino que también se está retrocediendo en ámbitos como la libertad de las mujeres a decidir sobre su maternidad.

Daniel Cebrián López

Defensor de los Derechos Humanos

Polonia es un país que forma parte de la Unión Europea desde el año 2004, y que en la actualidad está gobernado por Ley y Justicia, un partido de carácter autoritario que se ha mostrado contrario a legislar a favor de derechos que en la UE se aceptan normalmente, especialmente los referidos a derechos de las mujeres, de los homosexuales y de otros colectivos sociales, que son, así, progresivamente marginados en un estado de derecho cada vez más débil y sometido a ideologías autoritarias poco amigas de los derechos humanos.

Desde varios meses atrás, diversas regiones del país, alentadas por esta política del gobierno, se han declarado como zonas libres de ideología LGTBIQ+, hecho que produce asombro y que aumenta las discrepancias con el carácter global de la UE por vulnerar derechos fundamentales, lo que ha encendido todas las alarmas en las organizaciones garantes de los derechos del colectivo.

Gran parte del problema radica en que el Gobierno central niega la existencia de tales movimientos dentro del país, a pesar de que se ha difundido un mapa con la investigación que muestra la intolerancia de gobiernos locales hacia el colectivo LGTBIQ+, trabajo que fue nominado para el Premio Sájarov por 43 eurodiputados.

Una de las medidas que se han tomado para evitar que proliferen las regiones homófobas es, curiosamente, la retirada de fondos educativos a las zonas catalogadas como libres de ideología LGTBIQ+. Las regiones declaradas "zonas libres de ideología LGTBIQ+" fueron sancionadas a través de la retirada de fondos educativos. Medida que afecta directamente a otro derecho fundamental como el de la educación, y que, bajo mi punto de vista, pone en duda las medidas ya que la educación es la base para la eliminación de todo este tipo de pensamientos.

Justyna Nakielska, coordinadora de programas de defensa de los derechos humanos, declara que han surgido casos de agresiones, acoso o amenazas de muerte además de detenciones preventivas; y no es infrecuente tener que escuchar consignas y cánticos tales como “maricones a la cámara de gas” en manifestaciones callejeras de los grupos homófobos polacos.

Polonia es un país con un gran sentimiento a favor de la Iglesia Católica en su versión más conservadora, de modo que se difunden ampliamente ideas tradicionales que atentan a derechos esenciales de las personas en cuanto a la sexualidad. El documental No se lo digas a nadie puso en tela de juicio a todo el clero. La película aborda la responsabilidad de la Conferencia Episcopal de Polonia por encubrir a curas pederastas, cubriendo tanto casos recientes como más antiguos. Tuvo un gran impacto mediático, y los hechos relatados en el documental, sumadoS a la negación de altos dignatarios de la Iglesia, generó grandes revueltas en el país. El político de Ley y Justicia Przemyslaw Czarnek declaró en televisión que es necesario "defender a la familia de este tipo de depravación y comportamiento inmoral", añadiendo a modo de consigna-conclusión: “Dejemos de escuchar esas idioteces sobre los derechos humanos y la igualdad. Esta gente no es igual que la gente normal".

Pero en Polonia no solamente se están vulnerando derechos como el de la libertad sexual, sino que se está retrocediendo en ámbitos como la libertad de las mujeres a decidir sobre su maternidad, volviendo a pensamientos ultraconservadores ajenos a la realidad que hoy se vive en la UE.

En efecto, el Tribunal Constitucional de este país decidió en octubre ilegalizar el aborto salvo en algunas situaciones realmente excepcionales, como en caso de incesto; hecho que ha provocado una avalancha de protestas en numerosas manifestaciones que se siguen produciendo a día de hoy. La Comisión europea anuncia un seguimiento del tratamiento que el actual gobierno polaco dedica a derechos fundamentales. Es decir, en Polonia se están viviendo momentos de cambio y de retrocesos protagonizados por un gobierno autoritario, sin un rumbo fijo, y que desafía los derechos y libertades que consiguió el país tras la caída del gobierno comunista.