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Domingo, 7 de marzo de 2021

Un país como este...

Uno de estos últimos días, en un encuentro con un amigo, profesor de matemáticas en la universidad de Valladolid, apasionado por los libros, este me comentaba que acababa de encontrar un ejemplar de las poesías completas de José María Gabriel y Galán y que se había llevado la sorpresa de que la introducción era mía.

Él se había hecho con el libro, porque a su padre, fallecido no hacía mucho tiempo, le fascinaba la poesía de Gabriel y Galán. Y recordé enseguida cómo, en mis tiempos de formación universitaria salmantina, cursando ya filología románica en la facultad de letras, había visto al padre de una amiga, un fornido ferroviario, llorar a lágrima viva al escuchar la recitación de poemas del poeta de Frades de la Sierra.

Nuestros clásicos contemporáneos. Pese a estar denostados por quienes mantienen una concepción elitista de la poesía, la sentimentalidad de esos poetas a los que Juan Ramón Jiménez llamaba “los regionales” (él le ponía esa jota suya, tan característica) –el mismo José María Gabriel y Galán, el murciano Vicente Medina, o el extremeño Luis Chamizo– ha conectado con el sentir de nuestras gentes.

En su momento, cuando en la facultad de educación de la universidad salmantina se realizó un congreso sobre Gabriel y Galán, titulé mi intervención “Geórgicas y bucólicas: la estirpe virgiliana en Gabriel y Galán”. El profesor Fernando Gómez, especialista en nuestro poeta, coordinó aquellas jornadas y tuvo la generosidad de presentarme.

Digo esto a propósito de que, en su momento, en mis tiempos segovianos, conocí al poeta José Antonio Gabriel y Galán, nieto del poeta salmantino, que fallecería prematuramente en plena madurez, uno de cuyos poemarios tenía un título muy significativo: ‘Un país como este no es el mío’, libro publicado en 1978, en Madrid, en la colección de poesía Hiperión, que en aquellos momentos de la transición democrática comenzaba a despuntar, a raíz de la fortuna que tuvo su editor con aquella caja de libros de Fernando Sánchez Dragó titulada ‘Gárgoris y Habidis’, una peculiar interpretación de España, que entonces resultara sorprendente.

El hermoso y hasta ¿profético? título de José Antonio Gabriel y Galán, ‘Un país como este no es el mío’, parece venir como anillo al dedo para el momento presente que vivimos, lleno de turbulencias de varios tipos, en que la democracia parece tan amenazada (el actual presidente norteamericano, el moderado y equilibrado y humanista Joe Biden, a raíz de recientes acontecimientos de su país, hablaba de lo frágil que es); en el que la libertad de expresión (y acaso también otras) parece estar en peligro; en el que el diálogo, los consensos y los entendimientos parecen brillar por su ausencia.

Un país como ese no es el nuestro, desde luego. Preferiríamos ese otro en el que lo público se potenciara; en el que el diálogo y el entendimiento se pusieran en práctica; en el que se respetaran las opiniones que no coinciden con las nuestras; en el que no se especulara con bienes tan necesarios para todos los seres humanos como la vivienda, la electricidad y varios otros.

Porque nos merecemos ese otro país, fuera de turbulencias, de crispaciones, de recortes  de todo tipo, de servicios públicos de todos y para todos… Ese país sí que podría ser el nuestro…