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Lunes, 8 de marzo de 2021
Ciudad Rodrigo al día

La pérdida de las parroquias de la Sierra de Gata y la movilización de 2002-2003 en defensa de la Diócesis

Octavo capítulo de la serie de José Ignacio Martín Benito ‘Las acometidas contra la Diócesis de Ciudad Rodrigo, una constante histórica’

La pérdida de las parroquias cacereñas (1958)

Tras la normalización episcopal de Ciudad Rodrigo de 1950 han regido la diócesis de Ciudad Rodrigo siete obispos titulares. A D. Enciso Viana le sustituyó D. José Bascuñana López (1955-1964). Durante su pontificado pasaron a la diócesis de Coria-Cáceres en 1958 las parroquias del sur de la Sierra de Gata, que en la administración civil pertenecían a la provincia de Cáceres, pero que estaban integrados en el obispado de Ciudad Rodrigo desde la Edad Media: San Martín de Trevejo, Trevejo, Villamiel, Eljas, Robledillo de Gata y Descargamaría.

Como compensación pasaron a Ciudad Rodrigo con algunas parroquias de Salamanca: Aldenaueva de la Sierra, Mieza, Muñoz, San Muñoz, Sanchón de la Sagrada, Tamames, Villares de Yeltes y Vilvestre; pasó también el monasterio de “Porta Coeli” del Zarzoso (El Cabaco), pero no lo hizo el santuario de la Peña de Francia, a pesar de la Bula del Pío IX (14 agosto 1873), algo muy sentido por los civitatenses. Cambiaron los límites, pero la extensión en km2 se mantuvo.

Tras el traslado de Bascuñana a Solsona, fue nombrado obispo D. Demetrio Mansilla Reoyo. Su episcopado ha sido de los más de más duración, pues rigió la diócesis desde 1964 a 1988. Asistió al Concilio del Vaticano II. Miembro de varias instituciones científicas, Mansilla destacó por ser uno de los grandes autores de la Historia de la Iglesia española. En enero de 1988 el Papa aceptó su renuncia y nombró como sucesor a D. Antonio Ceballos Atienza. Durante su pontificado (1988-1993) se creó el Centro Teológico Civitatense “San Isidoro”, asociado al Instituto Internacional de Teología a Distancia. El obispo Ceballos fue promovido a la diócesis de Cádiz-Ceuta y en su sustitución Roma nombró en julio de 1994 nuevo mitrado civitatense a D. Julián López Martín, a la sazón canónigo de la catedral de Zamora.

Monseñor López Martín rigió la diócesis hasta su traslado a León en 2002. Durante este periodo se reconoció a San Sebastián como patrono de la ciudad y se firmó el Plan director de la Catedral. Con motivo del 50 aniversario de la normalización apostólica, impulsó la publicación de la Historia civitatense, obra del historiador del siglo XVII Antonio Sánchez Cabañas. Promovió el Congreso de Historia de la Diócesis de Ciudad Rodrigo y la exposición de Jesucristo, imágenes del Misterio.


La movilización de 2002-2003 en defensa de la Diócesis

Mientras se nombraba sucesor, López Martín fue nombrado administrador apostólico. Los fantasmas del pasado volvieron. En septiembre de 2002, cuando se iba a proceder al nombramiento de un nuevo obispo civitatense, se paralizaron los trámites canónicos, lo que desataron los rumores de que se pretendía unir otra vez la diócesis de Ciudad Rodrigo a la de Salamanca. Don Julián se puso al frente de un movimiento reivindicativo para que la diócesis no quedara sin obispo propio y titular y desplegó toda su influencia en los círculos decisorios. Aquello fue también un movimiento ciudadano, de laicos y eclesiásticos, en el que se volcaron todas las instituciones de la ciudad. Conviene señalar -contra lo que sucede ahora- el despliegue y participación del clero de entonces, estimulado por un administrador apostólico comprometido como fue don Julián López Martín: el Cabildo catedral, el Seminario, los arciprestazgos, las parroquias, las casas y asociaciones religiosas enviaron cartas a la Nunciatura y a la Conferencia Episcopal Española reclamando un obispo para Ciudad Rodrigo.

También lo hicieron las instituciones civiles, con el Ayuntamiento al frente. Por su parte, como ahora, el Centro de Estudios Mirobrigenses hizo lo propio. Asimismo lo hicieron otras asociaciones y muchas personas.

La siembra no fue en vano y fructificó. La sucesión estaba garantizada, pues el 26 de enero de 2003 fue nombrado obispo de Ciudad Rodrigo, el auxiliar de Oviedo, don Atilano Rodríguez Martínez, que rigió la diócesis hasta 2011. Durante su pontificado se celebró en Ciudad Rodrigo la exposición Kyrios de la serie Las Edades del Hombre. Tras su traslado a la diócesis de Sigüenza-Guadalajara fue sustituido por D. Raúl Berzosa Martínez (2011-2019). Desde ese año la diócesis está vacante, habiéndose sucedido dos administradores apostólicos: D. Francisco Gil Hellín, arzobispo emérito de Burgos, lo hizo desde el 15 de junio de 2018 hasta el 16 de enero de 2019 y D. Jesús García Burillo, obispo emérito de Ávila, que lo es desde entonces.

Próxima y última entrega:

(IX) Epílogo