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Domingo, 7 de marzo de 2021

Mundo rural

Galende (Zamora)

Lusitanos,  cántabros  y  cerretanos  consagraban  su  ganadería  de  modo  preponderante  al ganado porcino y, en el Cabo de San Vicente, en los páramos de León y en el Norte peninsular, los datos que nos han llegado hablan, en cambio, de la importancia que para los pueblos de esas zonas representaba la cría del ganado caprino, cuya carne era la base de su alimentación; incluso se menciona en los escritos de la época la existencia de magníficos ejemplares de cabra productores de leche.

La conquista de territorio hispánico por parte de los romanos de la zona occidental de la Península Ibérica se produce de Sur a Norte, desde la vega del Guadalquivir, aprovechando este antiguo trazado natural. A lo largo de los siglos de dominación romana este camino pre y protohistórico fue consolidándose por tramos, con arreglo a las posibilidades económico administrativas en cada momento. Este camino romano fue aprovechado en algunos de sus tramos por caminos pecuarios para la trashumancia.

Sin embargo, con los romanos decayó esta actividad que acabó por convertir al pastor en soldado. Esta transmutación no es obra del azar o de circunstancias accidentales, puesto que el soldado está en la naturaleza del pastor nómada y su forja se hizo en el mismo yunque que la de éste. No siempre su actividad y sus desplazamientos estuvieron motivados por la búsqueda de pastizales para sus ganados, el comercio, como actividad consustancial de este tipo de nomadismo, transformaría a pueblos pastoriles en ejércitos invasores y conquistadores de las tierras y ciudades de los pueblos agrícolas sedentarios

Sin apartarnos de la cronología histórica, en la que se recoge la presencia de “calles pastorum” y referencias a servidumbres como “viae”, “iter” y “aetus” por parte de Marco Varron (siglo I a. de C., De Rustica,II, 4,11), y, posteriormente, con el Fuero Juzgo visigodo, donde se menciona por primera vez de forma explícita a las cañadas, hasta la creación del Honrado Concejo de la Mesta (Alfonso X, 1273), transcurren más de cinco siglos que, como es bien sabido, corresponden principalmente al dominio árabe sobre la mayor parte de la Península Ibérica.