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Domingo, 7 de marzo de 2021

¡Eh…eh…torito mírame! 

Si uno presta atención, puede observarse y oír a toreros que hablan con los toros, y que la voz de ánimo y con cierto mimo, ayuda al animal a colaborar

Por el titular del artículo, habrán comprobado los lectores aficionados, que me refiero al grito que, a manera de incitación suelen dar algunos toreros para provocar u obligar al toro a que se arranque al señuelo de la muleta. Antiguamente el grito era de ¡toro! ¡ju!, y el toro generalmente acudía. Pero, no eran pocas las veces que al toro le decían  ju…, hasta ¡ja... ja… ja! Y hasta troncharse de risa, sin que el manso acudiese al cite, ante la insistente llamada. Todas las formas de llamar a los toros, se extienden por el escalafón, hasta que salio otro que trajo el “¡mira toro mira…!, grito que también fue degenerando y ahora la llamada se ha acortado, en el “¡ira toro ira…!.

Si uno presta atención, puede observarse y oír a toreros que hablan con los toros, y que la voz de ánimo y con cierto mimo, ayuda al animal a colaborar. Pero, la cosa va mucho más lejos y, ya desde la barrera le comunican al diestro que le hable al toro resueltamente, y este, se aplica a la labor. “¡Anda torito vente…!”. “¡Anda ya valiente…!” y, “zas” el pase. Otros por el contrario son mucho más vehementes y azuzan al cornudo con un “¡venga torito arráncate…!” – te voy a meter un natural que te van a crujir los “guesos”, a veces el animal se niega, y ya hay que acordarse de su madre, o la vaca que te parió, lo normal en estos casos. 

Sin embargo, hay otros observadores, que consideran que eso de vocear según que cosas a la res, no es un detalle de astucia, ni siquiera de valor, sino de todo lo contrario. Porque, la verdad es que hay toreros que se desgañitan llamando a los toros, y en no pocas veces les lanzan agresivos insultos, que más que alegrarles la embestida, parece que quieren espantarlos, faltándoles al respeto.

Contrariamente, a llamar a los toros y desafiarlo con abaritonada voz, han existido y existen toreros, que incitan al animal con un“Bisbeo” casi imperceptible, como buscando el secreto, la complicidad, y la seducción de la res. Tengo entendido que a Juan Belmonte apenas se le sentía sisear cuando estaba toreando a gusto… Y que sin embargo, le explicaba al toro que clase de muletazo le tenía preparado. O sea toreros de voz baja. Otros se hacen oír hasta fuera de la plaza. “A que sí.”


Cuando llega el último tercio de la lidia, y el espada de turno inicia la faena de muleta, desde los burladeros se le va dictando al “maestro” lo que tiene que hacer. Suele ser el peón de confianza y también los de menos confianza, los que sacando la cabeza por la tronera del burladero comienzan: - mu despasito y al toque – así – siempre crusaito – eso es – bieeen... llévale con la muletita plana- bieeen torero – colocao – eso es – vamo a rematar así – quieto parao.

Segundo acto o tanda de faena: Siempre crusaito – eh – llévale llévale con la muleta – vamo despasito que la esta tomando – eso es – otra vez – bieeen... dale sitio -. Ahora por el izquierdo – hay que hacer lo mismo – mu despasito – sin atacarle – llévalo mu despasito – por debajo – eh – por debajo – bieeen... torero – eso es – toque toque – Cambia por el otro lao – que ya tiene pocos pases – engánchalo adelante y despasito – eso es – crusaito – siempre crusaito – la muletita en la cara – remate remate – vamo a pegárselo – eso es – bieeeen....

Vamos por la espada: Venga a mata con ganas – eh – también despasito – ábrelo un poquito – pásalo – cámbialo – dáselo – lo tienes que pasa – vamo a matar bien ese toro – vamo a reventarlo.

Que sea o no el colofón del triunfo, eso ya es otra historia, lo que si le han dado al torero desde el burladero, es toda una lección de lo que ha debido hacer y, otra cosa es que el espada haya hecho oídos sordos de cuantos consejos le eran trasmitidos. Y es que al contrario de otro arte como el teatro, el actor tenia que decir y hacer cuanto le dijera el apuntador desde su burladero.