Año Nuevo Chino: la represión contra defensores de los derechos humanos continúa

Juan L. Hernández

Activista por los derechos humanos

Como en años anteriores, en vísperas de la celebración de las Fiestas de la Primavera y con la especial celebración del Año Nuevo Chino 2021, que este año se conmemora el próximo 12 de febrero, Amnistía Internacional, junto con otras ONG, continúa denunciando la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran muchos defensores de los  derechos humanos en China.

La celebración, que este año corresponde al Año del Buey de Metal, es amplia y multitudinariamente seguida en el país y viene a ser equiparable con la celebración del Año Nuevo en el mundo occidental. En los días previos al evento, suelen desplazarse a lo largo del país millones de personas para reunirse y celebrar la festividad con sus familiares y amistades. Este año, con la pandemia de la Covid-19, seguramente los desplazamientos a lo largo del país estarán mucho más limitados y restringidos, como sucedió el año pasado porque el país ya se encontraba inmerso en plena pandemia del Covid-19, con extensos confinamientos a lo largo del país y que tuvieron como origen la ya mundialmente conocida ciudad de Wuhan.

Como desde hace ya varios años, Amnistía Internacional, aprovechando la celebración del Año Nuevo Chino, denuncia los problemas con los que se enfrentan varios defensores de los derechos humanos en este país.  Situación que aun continúan soportando muchas personas que son perseguidas y encarceladas, incluso sufriendo torturas y malos tratos.

En esta ocasión son tres las personas que se encuentran en esta situación: Gao Zhisheng, reconocido abogado defensor de derechos humanos que ha sufrido desaparición forzada, tortura, arresto domiciliario ilegal y detención; y Zhang Zhan, periodista acusada de difundir informaciones falsas cuando se encontraba cubriendo la pandemia de COVID19 en Wuhan. Las autoridades solicitan para ella entre cuatro y cinco años de pena de prisión. El tercer caso es el de Wu Gejianxiong, activista de una ONG que defiende los derechos de las personas con discapacidad y otros grupos marginados y que ha sido condenado en un juicio secreto con la posibilidad de quedar encarcelado, si es considerado culpable,  durante muchos años.

Ateniéndonos al último Informe Anual de Amnistía Internacional, donde anualmente se evalúa la situación de los derechos humanos en cerca de 150 países, China no queda situada en muy buen lugar. El informe resalta como problemas principales en el país: la promulgación de leyes que, con el pretexto de salvaguardar la “seguridad nacional”, entrañan graves amenazas para los derechos humanos. Afirma también que se siguen deteniendo y encarcelando a personas dedicadas al activismo y la defensa de los derechos humanos acusándolas de “subvertir el poder del estado” (como es el caso de alguno de los activistas a los que nos estamos refiriendo en este artículo).

En muchos casos los detenidos se encuentran detenidos en recintos no oficiales durante largos períodos en régimen de incomunicación, por lo que aumenta el riesgo de tortura y malos tratos. Se sigue denunciando, como en ocasiones anteriores, que el Estado es reincidente en el control sobre Internet y la represión de actividades religiosas y cultos que no están reconocidos por el estado. Y como sigue siendo habitual en los últimos años, la represión contra la Región Autónoma Uigur del Sin-kiang se ha intensificado en campañas “contra el separatismo” o “antiterrorismo”.

No hay que mencionar, porque lo vemos constantemente en los medios informativos, cómo la libertad de expresión sigue siendo atacada y reprimida en las manifestaciones que se llevan a cabo en Hong Kong con detenciones y enjuiciamientos de activistas que se manifiestan pacíficamente a favor de la democracia.

Observando este panorama, no es de extrañar que los activistas por los derechos humanos a los que se refiere la campaña de este año de Amnistía Internacional sigan siendo objeto prioritario de represión. Gao Zhisheng, Zhang Zhan y Wu Gejianxiong se preocupan por los defensores de los derechos humanos, por las personas marginadas en la sociedad o que simplemente informan de la situación de la pandemia. Podemos considerarlas como lo que en realidad son: presos de conciencia, pues han sido detenidos o están siendo perseguidos únicamente por llevar a cabo su actividad profesional y defender de forma pacífica los derechos humanos.

En esta campaña, Amnistía Internacional solicita a las autoridades chinas que se ponga de inmediato en libertad incondicional a Gao Zhisheng, Zhang Zhan y Wu Gejianxiong, y que se retiren los cargos impuestos contra ellos, pues han sido detenidos únicamente por llevar a cabo su actividad profesional y defender de forma pacífica los derechos humanos. También se pide garantizar que deben tener acceso regular y no restringido (porque algunos casos se prohíbe o se limita) a sus familiares y a asistencia letrada de su elección, y que, mientras están detenidos, no sean sometidos a tortura ni otros malos tratos.