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Viernes, 26 de febrero de 2021

Alberto Orive: “La Fiesta no se puede permitir un año más en blanco”

La pasión de este ganadero salmantino hace que siga adelante a pesar del duro horizonte: “Llevo luchando por esto desde 1985 y siempre puede la afición a pesar de todo”

El ganadero Alberto Orive en su ganadería ubicada en Villares de Yeltes | Fotos: Pablo Angular

En Villares de Yeltes, municipio salmantino delimitado por el río Yeltes y el Huebra, se ubica la Finca ‘Las Tapias’, el rincón que aúna la tradición y la historia de la ganadería Orive. La afición de Alberto Orive, propietario, no cesa nunca. En el campo no se entiende de días festivos. Nos recibe un sábado, temprano, mientras el calendario marcaba los últimos tintes del mes de enero.

Lo de Alberto Orive es una pasión heredada de sus abuelos, sus padres, sus hermanos… y ahora afronta la incertidumbre y la dureza del campo bravo. La ganadería “es su vida” a pesar de que “cada día es más difícil”.

Los orígenes de este hierro se remontan al año 1985 cuando, junto con sus hermanos, pusieron en marcha la ganadería con vacas de A. Ramos Plaza, procedencia Aldeanueva. Posteriormente, en el año 1996, tras no acabar de convencerles este encaste, apostaron por comprar 50 vacas y sementales a Salvador Domecq. En 2006 incorporaron vacas de Lagunajanda y un par de sementales y en el año 2015 incorporaron unos sementales de Lola Domecq, quien se quedó con el hierro de ‘El Torero’. “No hemos parado nunca, estoy abriendo un poco la ganadería siempre con el objetivo de buscar más movilidad, más trasmisión, más raza y poco a poco ir adecuándose a lo que supone que va a ser el toro del futuro”, explica el ganadero.

Desde el 2006 él lleva las riendas de la ganadería en solitario. Está satisfecho con los resultados que se ven en el campo, y en las escasas plazas que lidian, aunque esos triunfos luego no se conviertan en contratos. “El mercado está como está, el toreo está en manos de ocho o diez ganaderos que tienen una superproducción importantísima, entonces nosotros tenemos que conformarnos con plazas de tercera categoría y aun así cuesta muchísimo hacerse un hueco. El último año que lidiamos (2019) llevamos una corrida de toros a las Navas del Marqués, pueblo de Ávila, les dieron la vuelta al ruedo a todos los toros y los toreros salieron con los máximos triunfos. Fue una corrida muy buena, del gusto de los aficionados, de los toreros y de los empresarios que es siempre lo que busco, especialmente del gusto de los aficionados que son quienes pagan la entrada y del torero que es el que se pone delante. La corrida fue a principios de junio, y a pesar del triunfo, no nos salió ninguna plaza más. Quedaban dos corridas en el campo y tuvimos que echarlos a las calles.  El año anterior (2018) también echamos otra corrida de toros en Ejea de los Caballeros con buenos resultados, nos gustó, pero nos pasó lo mismo; por eso cuando me preguntan por el resultado de mis toros tengo que dar esa respuesta: que en el campo sí se ven, pero en las plazas no por la falta de oportunidades”, añade el ganadero.

El año 2020, por su parte, pasó en blanco para la ganadería. Una realidad que han sufrido miles de ganaderías tras la dureza de la pandemia y el bloqueo de la Fiesta a todos los niveles. “Ha sido muy duro. Esta explosión del Covid-19 nos pilló en pleno mes de marzo cuando ya teníamos preparadas cuatro corridas de toros, y encima sí las teníamos vendidas, pero no pudo ser”.

Los meses pasaban y en el horizonte ninguna corrida cerrada. La decisión de Alberto fue clara: todos los toros fueron mandados al matadero así como dos novilladas que también tenían preparadas. “Con toda la inversión hecha, que es muy alta, nos tocó apostar por esa postura, y este año 2021 no sé cómo vamos a afrontarlo porque ahora mismo no hay nada cerrado. Estamos a la espera de saber si se puede celebrar alguna feria o no, mientras seguimos invirtiendo conscientes además de que dada la crisis económica generada provocará que bajen los precios y la oferta y la demanda estarán totalmente desajustadas”, lamenta el ganadero.


Orive tiene claro que “la Fiesta no se puede permitir un año más en blanco”. “El torero si no torea factura menos, el empresario si no da festejo no se juega su dinero, pero los ganaderos seguimos todos los meses echándole de comer a nuestros animales y esto no sigue para adelante; por todos los sitios veo lo mal que está esto pero tenemos que dar soluciones, y mientras tanto, los ganaderos nos sentimos totalmente desamparados porque las ayudas no llegan”.

Reconoce que no se rinde: “Llevo luchando por esto desde 1985 y siempre puede la afición a pesar de todo. Detrás del túnel hay luz. Yo aquí me juego cada día mi salud, mi patrimonio y en la soledad del campo hay ratos de todo, pero al final siempre encuentras razones para seguir. Yo soy un enamorado del campo y ahora que están pariendo las vacas hace que las ilusiones se renueven y ya pienso en seguir hasta donde esto llegue”.

En la ganadería ahora mismo tiene más de 350 animales de lidia entre vacas madres, erales, añojas, utreros y toros. En los últimos años también se ha apoyado en el ganado manso para sopesar los gastos “aunque con la situación actual en la  que la hostelería está parada, el consumo baja y también este sector sufre un momento complejo para hacerlo rentable”.

La monotonía, otro de los problemas de la Fiesta

Además de todo lo mencionado, el ganadero tiene claro que la Fiesta arrastra otras lacras que no son menos importantes. “A veces tengo la sensación de que llevo años viendo lo mismo, esto lleva siendo años muy por los mismos toreros, las mismas ganaderías, las mismas combinaciones… y a eso se suma el precio de las entradas. No sé cómo podemos cambiar esto pero hay que darle una vuelta. Hay que fomentar a la cantera, como ejemplo tenemos las novilladas nocturnas que se celebraron en La Glorieta que tuvieron un éxito tremendo. El toreo necesita una oferta atractiva, cara nuevas y darle una dimensión nueva a este espectáculo: no podemos llevar 25 años con las mismas figuras del toreo, que obviamente se lo merecen, y tienen todo mi respeto, pero a esto hay que darle una vuelta si no queremos que la Fiesta se muera”.

Orive asegura que “la pequeña salvación va a estar en los pueblos que son quienes van a tirar de esto”. Es consciente de que las Ferias grandes, si finalmente se celebran, se van a tener que reducir, sin embargo, en los pueblos, si dejan a los ayuntamientos celebrar las fiestas, “van a apostar por el mismo número de toros de siempre”.

Esperanza en el trabajo hecho

Los más habituales de la ganadería Orive son maestros de la talla de Juan Mora, El Cid (que acude incluso ya retirado) o el riojano Diego Urdiales. Las jornadas de tentaderos, el día a día en el campo y la esperanza en el trabajo hecho hacen que “todo merezca la pena”. “A los ganaderos nos apasiona lo que hacemos, nos encanta, y tenemos que unirnos para que esto sea eterno y podamos seguir disfrutando de esta locura”, concluye.