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Miércoles, 3 de marzo de 2021
Ciudad Rodrigo al día

Juan Luis Bravo: “Estas decisiones políticas y arbitrarias afectan negativamente a la economía de los que convivimos con españoles y portugueses”

El gerente de Carrefour Marquet Gildo en Fuentes de Oñoro reclama un carnet transfronterizo urgente hasta que la Eurociudad sea una realidad, y así evitar la ruptura del tejido comercial existente entre los pueblos limítrofes

Juan Luis Bravo Gerente Carrefour Marqket Gildo en Fuentes de Oñoro

El Gobierno luso decretó el pasado fin de semana el cierre de sus fronteras al paso de personas que no justifiquen el motivo de entrada o salida del País, quedando libre el paso de mercancías.

 Esta medida junto a las restricciones ordenadas por el Gobierno español y las CC.AA. afectan considerablemente la vida económica y laboral en las zonas transfronterizas como la de Fuentes de Oñoro, afectando a la vez a al resto de la comarca y  pueblos limítrofes.

En el caso de la comarca mirobrigense, vuelven a estar bloqueadas todas las fronteras existentes entre el Concelho de Almeida y la provincia de Salamanca, como el paso de São Pedro de Río Seco y la carretera SA-CV-49 en Alameda de Gardón; el paso entre Aldea del Obispo y Vale de Mula; o el punto entre la Avenida de Portugal de Fuentes de Oñoro y Vilar Formoso.

Este tipo de decisiones políticas chocan considerablemente con la forma de pensar de empresarios y autónomos de estas zonas que hacen vida común entre los dos países, formando un núcleo de convivencia sin existir fronteras entre ambos.

Un claro ejemplo, es el que expone el empresario oñorense Juan Luis Bravo, gerente de Carrefour Marquek ( Gildo ) de Fuentes de Oñoro a apenas 500 metros de la frontera portuguesa, y que abastece diariamente a cientos de clientes del otro lado de la frontera que hacen sus compras en este supermercado.

Fuentes de Oñoro y Vilar Formoso, conviven como si de una sola ciudad se tratase, lucrándose una de la otra con ofertas y género, que una u otra posee haciendo ambas localidades un núcleo comercial competitivo con una oferta y demanda que no hace necesario que el lugareño tenga que acudir a otras ciudades más grandes para abastecerse de sus necesidades. Una forma de vida entre los pueblos rayanos que siempre existió y que con la entrada del Mercado Común en la UE facilitó las cosas.

Para Juan Luis Bravo, estas decisiones son arbitrarias sin tener en consideración la vida diaria de los habitantes. El empresario sostiene a 50 trabajadores de forma fija, y otros 20 puestos de refuerzo a tiempo parcial entre la gasolinera y el supermercado que regenta, de los cuales 25 de estos trabajadores son portugueses. En estos momentos está viendo reducidas sus ventas en un 80% desde que el gobierno luso y la Comunidad Autonóma de Castilla y León decidieron restringir el paso de personas por la Covid-19.

Actualmente es inexistente la circulación de portugueses que atravesaban  por esta frontera bien para hacer sus compras o bien camino hacia otros países del norte de Europa, donde muchos viven o tienen buena parte de sus familiares, lo que hace muy difícil mantener al completo la plantilla laboral, poniendo en peligro muchos puestos de trabajo para una zona muy castiga de por sí por el paro y la despoblación.


“Nos permiten trabajar al otro lado de la frontera con los pedidos a domicilio” apunta Bravo, “pues al estar libre el tránsito de mercancías es un pequeño respiro para continuar trabajando” viendo el empresario una pequeña puerta para el mantenimiento de los puestos de trabajo que es su mayor preocupación en estos momentos.

Según indica Juán Luis, no solo su sector está pasando por un momento delicado por estas decisiones arbitrarias y sin sentido para una zona que los contagios no son tan elevados como en las grandes ciudades. Afectan también a todo el tejido empresarial como talleres, farmacias, hostelería y otro tipo de servicios que se encuentran a ambos lados de la frontera, que los habitantes de la zona utilizan alternativamente como si de una gran ciudad se tratara sin tener en cuenta si pertenece a  España o Portugal.

Con la Eurociudad concedida las cosas podrían cambiar

“No vamos a esperar a que nos concedan la Eurocidad,  pero sí que un carnet transfronterizo podría ayudar mucho a estas zonas tan pobres y castigadas por la despoblación” señala Bravo, como una alternativa a esta situación que posiblemente no sea tan pasajera como nos quieren hacer ver, y que muy posiblemente se alargue en el tiempo.

Precisamente la Eurociudad cuenta como socios con Almeida, Fuentes de Oñoro y Ciudad Rodrigo, Vilar Formoso, Comisión de Desenvolvimento de la Región Centro de Portugal, Diputación de Salamanca y la Junta de Castilla y León

Uno de los principales objetivos de la Eurociudad es dar visibilidad a la hora de trasladar reivindicaciones a otras administraciones, especialmente a Europa, para conseguir un desarrollo económico, creación de oportunidades, fijación de empresas, suelo industrial, dinamización de centros comerciales, del centro histórico mirobrigense, creación de sinergias, y elaboración de estrategias conjuntas”

Para el empresario oñorense, los habitantes de esta zona transfronteriza “somos los grandes olvidados sin tener ventajas en relación a nadie”

Algo parecido ocurre con los pueblos limítrofes con Extremadura, siendo mucho menor el impacto económico por tratarse de núcleos más pequeños y con menor población, pero que están condicionadas muchas de las relaciones comerciales entre sus habitantes por estar separados por un límite provincial que para ellos nunca ha existido.