Ciertas grandezas del fútbol y sus futbolistas...

            El fútbol profesional está muchas veces marcado por el exceso de dinero que se maneja, por las pasiones desmedidas que generan los resultados, y por la deshumanización de las relaciones al clasificarse casi todo entre buenos y malos, ganadores y perdedores… Aunque, de vez en cuando, aparecen historias que, como decía Cruyff, se te pone “Gallina de pelo”…

         El Athletic de Bilbao ganó el domingo 17 de enero pasado al Barcelona por 3-2, y el gol de la victoria fue conseguido por el delantero Iñaki Williams con una perfección fuera de lo común. Precisamente se conoció una carta dirigida a Williams en la que se leía: "En medio de toda esta celebración, te quiero dedicar unas palabras. Aunque probablemente ni te acuerdes de mí. Soy esa chica que perdió a su madre en 2018 por culpa del cáncer. Madre que te apoyaba a ti como nunca la vi apoyar a un jugador de fútbol. Ella nunca dudó de ti. Soy esa chica que pidió a quien fuera que la escuchara, un vídeo para animar a su madre mientras estaba hospitalizada. Y me escuchaste tú. Y me mandaste tu camiseta firmada por toda la plantilla para mi madre, para darla fuerzas y unos mensajes preciosos. Y, aunque la perdimos antes de recibir tu regalo, estoy más que segura de que ahora está en un lugar mejor celebrando esta victoria, celebrando tu gol. Esto, señores, es el Athletic. Te quiero Iñaki, ojalá darte pronto ese abrazo tan esperado".

            Sinceramente, se me han saltado las lágrimas (Seguro que a Vds. también) porque me han transmitido un acto maravilloso de comunicación y de respeto, un gesto de humanización en este deporte tan ávido de ello. Espectacular. El fútbol también puede solucionar estados de ánimo positivo y deseos de quererse entre todos.