Pórtico para ‘El tigre’ de Bilosnić, publicado en la revista serbia Bibliopis

Alfredo Pérez Alencart y Tomislav Marijan Bilosnic, en el Colegio Fonseca de la Universidad de Salamanca (foto de Jacqueline Alencar)

Acabo de recibir la revista literaria Bibliopis, muy reconocida en Serbia, en cuyo último número, de diciembre de 2020, han publicado el pórtico que escribiera para el poemario ‘El tigre’, del croata Tomislav Marijan Bilosnić, traducido por Zeljka Lovrencić y publicado en Salamanca por Trilce Ediciones.

Tomislav Marijan Bilosnić (Zemunik, 1947), es escritor, poeta, autor de documentales, periodista, pintor y fotógrafo. En la Facultad de Filosofía y Letras de Zadar estudió filología croata e historia del arte. Es autor de más de cien libros de prosa, poesía, críticas, folletos y documentales de viaje. Sus obras, que recibieron varios premios, han sido traducidas a varios idiomas y se han incluido en diferentes panoramas literarios, antologías, léxicos y programas escolares. Fue redactor en periódicos, revistas, bibliotecas y columnas. Ha colaborado en la radio y en la televisión, así como en buen número de periódicos y diarios croatas: Vjesnik (Noticiero), Večernji list (Periódico nocturno), Slobodna Dalmacija (La Dalmacia Libre), Novi list (Periódico Nuevo), Glas Istre (La voz de Istria), Glas Slavonije (La voz de Eslavonia)… Tiene publicados más de mil artículos, reportajes, comentarios, escritos y documentales de viajes. Como artista tiene más de setenta exposiciones individuales en las técnicas de monotipia, óleos, pasteles, dibujos y fotografías. Es miembro de varias asociaciones; entre ellas de la Sociedad de Escritores Croatas.

Primero dejo conocer el texto en castellano, y luego la traducción de Zeljka Lovrencić recién publicada en Serbia.

UN TIGRE LLAMADO TOMISLAV

1.Digo el tigre y aparece Tomislav.

La Libertad es esto; y la Poesía también,

como la nieve tibia, como el Tigre que nació en calle de la Paz, allá por la ciudad croata de Zadar…

Y más que la razón aparente, conviene anclarse en la imaginación, conviene metamorfosearse, tener confianza en uno mismo y confesar, como lo hace ese Poetón que apellida Marijan Bilosnić: “El tigre y yo/ Yo y el tigre/ El tigre y el tigre…”. O también:

El tigre es cada sentimiento

El tigre es cada sentido

El tigre es todo valor

él es yo mismo

 

Ente sílaba y sílaba, el tigre que hace su contento o su paño de lágrimas o su alter ego.

 

2. Mientras tanto, yo en mi Salamanca, a orillas del río Tormes, degusto el variadísimo menú preparado -por un maestro- para comensales que están en ayunas de buena carne y alma de tigre, digo de Poesía, quiero decir de imaginación, un tridente que pulsa otra realidad y convoca o trae hacia nosotros imágenes de gran temperatura.

Vuelve el poeta de Zadar y nos dice: “Allá donde hace tiempo estuvo el mundo/ hoy aparece el tigre”. Es cierto, porque vemos (o imaginamos) al tigre atravesando fronteras, de Malasia a San Petersburgo; de Bengala a Siberia; de Irán a la selva más impenetrable…

¡Cómo vagamundea este Tigre llamado Tomislav!

 

Portada de ‘El tigre’, con pintura de Miguel Elías

 

3. En otra vida, cuando la reencarnación de los hinduistas, ya sabemos en qué felino debemos intentar reconocer al poeta de la calle de la Paz. Él ya está preparado para esto: “El tigre es cada uno de mis recuerdos y/ cada olvido/ vida y muerte/ camino alumbrado o oscuro/ el tesoro de mi corazón/ mi corazón vacío/ regresó el tigre eterna alegría”.

Unos buscan y se solazan con el tigre y el oro de su epidermis; otros, muy pocos, por no decir dos o tres -Bilosnić a la vanguardia- tienen al tigre dermis y alma adentro:

Lo que sale de mi boca

invoca al tigre

Lo que yo llevo en mi corazón

es su sangre

 

Capturado pero libre va el poeta-tigre, pergeñando su leyenda viva, dejando ver cuán extenso es su deseo. Por ello desenvaina su imaginario y declara en parábolas su bautizo y su religación perpetua: “Antigua hermandad una vez más renovada/ hasta mí llega el canto de la selva/ Mi transformación se ha hecho/ mi viaje terminó/ y nadie, sólo yo, sé qué ocurrió”.

 

Por ello insiste,

 

… que eso le conviene a mi entendimiento

que eso le conviene a mi alma

Pensé en escribir sobre eso un poema

sobre lo que veo,           

lo que sé

tuve las mismas oportunidades

para escribir sobre cualquier otra cosa

Pero yo insisto en el tigre

4. Digo el tigre,  y ciento treinta y cinco criaturas de Tomislav me acechan -desde el libro que es su morada- y me tienden una emboscada: me cazan pero me conservan vivo, pues todos, al unísono, van susurrándome la clave de esta creación: “Ver lo hermoso del tigre es ver el Poema”.

En su letra y en su espíritu el poeta-tigre también palpa en lo profundo la humanidad de todos, anotando nuestros sueños, confabulándose con pintores, poetas y escritores de oriente y accidente, hermanos en esta única presencia del tigre, haciéndonos ver hacia las estrellas porque “el cielo está adornado con ojos de tigre”…

Lo físico y lo metafísico para cantar victoria, a pesar de cierta desconfianza o temor generalizado hacia el tigre.

Un canto tras otro canto o radiografía.

Leo estos hermosos cánticos y recuerdo al tigre que vi soleándose en un árbol caído, a orilla del río Manu, en las selvas peruanas de Madre de Dios, donde nací: la visión se desdobla hacia adentro, más allá del hueso…

Bien está el tigre multiplicando su lenguaje encendido.

Alencart, Bilosnić y Lovrenčić, en la Sala de la Palabra (foto de Jacqueline Alencar)

5. No se nos abre otro idioma desconocido sin contar con alguien fiable que lo traduzca o trasvase. Más difícil, si cabe, tratándose de poesía.

Pero los hispanohablantes tenemos a Željka Lovrenčić, quien nos permite ‘descubrir’ a notables poetas como Tomislav Marijan Bilosnić. Gracias a ella los escritores croatas van expandiendo su universo. Gracias a ella he conocido y ayudado a difundir los versos de Boris Domagoj Biletić, Ružica Cindori, Davor Šalat, Ana Horvat, Stjepan Šešelj, Branimir Bošnjak, Irena Vrkljan, Mladen Machiedo, Zvonimir Balog, Ljerka Car Matutinović, Mate Ganz, Enerika Bijać o Delimir Rešicki, entre otros.

Dice Tomislav, sobre su tigre:

Él habla por mi boca

Lo que él dice está envuelto en mi corazón

Digo yo, sobre el tigre español de Željka: Lo que se llama tigar y al mismo tiempo germina en castellano ¡Cuánta precisión para el ojo tras la vigilia y el primer estremecimiento!

Digo el tigre, y me saluda Tomislav.

Alfredo Pérez Alencart

 

 

Lovrenčić y Bilosnić (foto de José Amador Martín)

 

 

Lovrencic, Bilosnic y Alencart, en The Molly’s Cross (José Amador Martín)