Mundo rural

Carbajales de Alba (Zamora)

La trascendencia del ganado en los pueblos prerromanos de la Iberia profunda, en particular por que se refiere a los grupos meseteños, como los vetones y los vacceos. Para los primeros, concretamente, significó su sector económico más característico. En el caso de los vacceos, también supuso una importante fuente de riqueza, aunque subordinada en gran medida a la actividad agrícola.

Pruebas, o indicios, que pueden atestiguar tales aseveraciones los encontramos en: las referencias de autores clásicos, como Tito Livio (XXI, 43, 89; XXXV,1), Virgilio (Georg.,III, 406 408),  Polibio  (XXXIV,8,8),  Diodoro  (XXXVI,16)  y  Dion  Cassio  (XXXVII,52,3);  algunos  datos epigráficos;   los   análisis   osteológicos   llevados   a   cabo   sobre   muestras   faunísticas   de yacimientos; la existencia en la mayoría de oppida de recintos murados y vacíos que se podrían identificar como encerraderos de ganado; la existencia de los “verracos” en el valle de Amblés, como ideogramas culturales vetones y/o símbolos delimitadores de pastos, signo de la importancia de la ganadería en el modelo socioeconómico del pueblo vetón; el hallazgo de otras piezas zoomorfas en la cultura material (figuras de bronce, cerámicas o terracotas), y, en última instancia, la evidencia que los yacimientos arqueológicos han mostrado sobre la intervención del hombre, a partir del Neolítico Medio, en el paisaje forestal para transformarlo como fuente de aprovechamiento, introduciendo sus rebaños en el seno del bosque provocando la creación de espacios abiertos y el nacimiento de la “dehesa”

Desde las crónicas de Heródoto (Historia, IV, 152) sobre los míticos ganados de Gerión en Tartessos, robados por Heracles en la Bética, y las crónicas del geógrafo Estrabón (Libro III), pasando por las protecciones del Fuero Juzgo visigótico (s. VI‐VII d.C.), hasta la tutela real de la Mesta por Alfonso X, la Historia de España queda marcada por la cultura pastoril.

Desde el año 200 a.C., Hispania fue destino anticipado de las primeras figuras, políticas o militares, de lo que unos años más tarde, tras el final de las guerras cantábricas, constituiría una región conquistada del Imperio romano