Mundo rural

 

El origen de la trashumancia resulta controvertido en la Historiografía. Un abordaje del tema desde diversos campos (medio ambiental, histórico, antropológico, etnográfico o paleontológico) ha contribuido a despertar un interesante debate entre los estudiosos del análisis económico de la Iberia antigua.

 

La defensa de la existencia de una importante circulación ganadera, bajo la idea de que los rebaños, en tanto que principal fuente de riqueza y subsistencia, transitaban como mercancía primaria en las redes de relación e intercambio, que pueblos como vetones y vacceos trazaron entre sí y con otras comunidades indígenas, ha cobrado relieve en algunos de los estudios más relevantes

 

La climatología y la orografía de la Europa mediterránea fueron, según mantienen numerosos autores, los condicionantes principales que convirtieron a la Península Ibérica en el escenario de la primigenia coincidencia itinerante entre hombres y animales. Hipótesis sustentada, entre otros factores, por los datos que atestiguan una práctica similar en otras regiones del mundo clásico mediterráneo, como la Hélade, la Península Itálica y algunas regiones de la Galia y Dalmacia

 

Los fuertes contrastes estacionales a los que hemos hecho mencn, originados por un cambio climático que marcó el paso del Pleistoceno al Holoceno, se encontrarían en el origen de estos iniciales desplazamientos; migraciones, a través de caminos o rutas naturales, que se intensificarían por el hombre de modo paralelo al proceso de domesticación animal, evolucionando hacia estadios culturales más avanzados. Devino así una trashumancia que, originalmente, debió ser “trasterminancia”, es decir, movimientos ganaderos menores entre montañas y valles, si bien dentro de un mismo territorio étnico