“La realidad del frío no está en las redes sociales, la realidad está ahí fuera y muchas veces no logramos verla, o no queremos”

El 2021 ha empezado de una manera bastante inesperada para todos, con ese manto blanco que ha teñido casi todo nuestro país dejando bonitas estampas y a “Filomena” haciendo un poco de las suyas. Mentiríamos si dijésemos que no hemos podido ver multitud de anécdotas y algún que otro resbalón. En el muro de Facebook todo es alegría, en Instagram y su feed todo es bonito con un filtro, en nuestro Whatsapp vemos a la familia reír al lado de un muñeco de nieve, algo que sin duda ha sido maravilloso en los tiempos que corren.

La realidad del frío no es solo lo que vemos cada día en los perfiles de redes sociales de nuestros amigos y conocidos. La realidad está ahí fuera y muchas veces no logramos verla o no queremos, preferimos quedarnos con nuestra vida de lujos y comodidades. Esta ola invernal de temperaturas bajo cero también está dejando algunas imágenes que no son tan bonitas. El martes pasado leíamos el siguiente titular “Dos hombres sin hogar mueren en Barcelona en plena ola de frío” y con un nudo en la garganta apartábamos la vista de él, pensando en nuestro compromiso firme con quienes más lo necesitan. En Cáritas Diocesana de Salamanca no podemos permitirlo, no queremos permitirlo.

Queremos ser el cobijo del que sufre, ese plato de comida caliente que quema, pero reconforta, el hombro en el que apoyarse o las palabras de aliento y esperanza para el que no las tiene, porque lo ha dicho todo y nadie, absolutamente nadie, le ha escuchado.

Nuestra pretensión es ayudarles en la medida de lo posible. Para esta tarea, contamos con nuestro grupo maravilloso de jóvenes que cada noche salen por nuestra ciudad salmantina en busca de esas personas sin hogar.

Ellos pertenecen al grupo Pándano, dentro del Proyecto Molokai, y son un grupo de voluntarios que llevan 6 años saliendo por turnos todas las noches para acompañar, conversar, ayudar y dar calor a todas esas personas sin hogar.

Uno de sus voluntarios nos ha explicado cómo actúan cuando ven a una persona sin hogar: “Siempre nos acercamos una o dos personas, le damos los buenos días y le preguntamos si nos podemos sentar con ellos. Esta es la parte más importante porque nos ponemos a su altura y no de pie dando a entender una superioridad. Le ofrecemos un café con un sándwich y la conversación sale sola”. El objetivo de estos voluntarios es conocer a la persona y su realidad. Y además, ofrecerles su calor estando y conversando con ellos.

Desde Molokai y Cáritas Diocesana de Salamanca, te invitamos a adentrarte en el voluntariado y que tú también puedas ayudar a cambiar el mundo. Si estas interesado/a, puedes rellenar el cuestionario que el Grupo Molokai tiene habilitado en su cuenta de Twitter “@molokaisscc” o bien contactarles vía Instagram “molokaisalamanca”.

Hoy son ellos, pero mañana podríamos ser cualquiera de nosotros. ¡Anímate!

Estela Martín Sierra y María Regadera Martín