Señor Presidente

    No me refiero a la novela de Miguel Ángel Asturias, escritor y diplomático guatemalteco, Premio Nobel de Literatura 1967. Tampoco al Sr. Sánchez Pérez-Castejón, D. Pedro, ni al Sr. Fernández Mañueco, D. Alfonso, que me tiene contento con la reiteración de la “tarifa plana” de 25 feligreses, incluido el cura, en el aforo de las iglesias, sean gigantescas, grandes o chicas, igualación de mínimos, como si fuera una aplicación litúrgica de la Ley Celáa.

     Me refiero a los Sres. Trump, Donald y Biden, Joseph Robinette Jr. presidentes saliente y entrante de la nación democrática más poderosa del planeta, cuyo traspaso de poderes se celebrará pasado mañana y al que, al parecer, uno de ellos asistirá de forma telemática, no presencial, y el otro fríamente presencial, y no lo digo porque Mr. Biden parezca acartonado y frío de carácter, sino porque la temperatura en la capital federal USA ese día oscilará entre -5ºC y +4ºC, como suele ser costumbre en estos actos.

     Es un acto de importancia mundial y también nos afecta a nosotros, españolitos de a pie, más preocupados ahora por la pandemia y por la crisis económica que se avecina, pero nos afecta. Debe ser el efecto mariposa, por el que un cornudo aposenta sus posaderas en el Capitolio, en el sillón del presidente del Senado, y lo padecemos todos, Océano Atlántico de por medio y separados por miles de kilómetros.

     Lo padecemos porque padecemos el populismo, que consiste en huir de la verdad para asaltar el cielo, que diga el poder, o convertir la mentira en verdad mediante el uso de la mercadotecnia de las ideas, de la propaganda, vaya. Todas las cosas, las gansadas y las frikadas también, tienen un límite y, en este caso, el límite está en el asalto al Capitolio, que sería ridículo y vergonzoso, indigno de la más importante democracia del planeta, de no ser por los cinco muertos habidos, que nos impiden tomarlo a risa, porque a nosotros puede pasarnos lo mismo y, de hecho, ya pasó en el Parlament de Catalunya y estuvo a punto de ocurrir en la Carrera de San Jerónimo, por suerte sin muertos en ambos casos.

     Los progresistas españoles, los demócratas celtibéricos, los españoles con sentido común estamos escandalizados y temerosos de que a nosotros pueda ocurrirnos lo mismo, que se ponga en juego la estabilidad democrática y perdamos lo que hemos ganado con nuestra actual Constitución, amenazada por populismos y nacionalismos de todo signo.

     Unas cuantas  preguntas deberían hacerse los norteamericanos y nosotros también, aunque adaptadas a nuestra realidad multipartidista y aparentemente multinacional, al menos eso es lo que piensan muchos entre nosotros, digo lo de la multinacionalidad; otros no lo piensan pero lo tragan. Algunas de estas preguntas serían: ¿Qué han hecho mal los demócratas norteamericanos –los del Partido demócrata y los demócratas de corazón y de inteligencia y sensibilidad política de otros partidos, por ejemplo el Republicano- para que Donald Trump haya obtenido 75 millones de votos? ¿Por qué mucho millones de norteamericanos, gente trabajadora, emprendedora, sencilla, de a pie, ya no se fían de las élites intelectuales, mayoritariamente progresistas? ¿Con qué sueños ideológicos han querido esas elites obligarnos a comulgar a todos como si de una nueva y todopoderosa inquisición neotecnológica se tratara? ¿Por qué se está imponiendo la “cultura de la cancelación” que condena a muerte civil, cultural y política a quien no siga los dictados de las ideologías políticamente correctas, con una exclusión tan feroz o más, de momento sin calabozo, que la de la odiada censura franquista?

     Me parece bien que hayan bloqueado la cuenta de twitter del presidente Trump, pero me pregunto: si los poderes neotecnológicos pueden bloquear la cuenta del Presidente de la nación más poderosa de la Tierra ¿qué y quién les impedirá bloquear o manipular la mía? ¿No son esas megas compañías tecnológicas un Estado dentro del Estado, o mejor, un Estado globalizado por encima de los Estados nación, por encima de los Estados Unidos de América y por encima de la Unión Europea?

     Mucha suerte y buen hacer les deseo al Presidente electo Sr. Joe Biden y a su vicepresidenta, la Sra. Kamala Harris. Muchas cosas en nuestra vida, y muy importantes, dependen de ello.