¿Cuál es la situación legal del CBD en España?

¿Has oído hablar del CBD?¿Sabes si está permitido comprarlo, venderlo y utilizarlo en España? A continuación, vamos a explicar cómo está la regulación al respecto en nuestro país y en Europa.

Desde el pasado año 2020 y en lo que llevamos de 2021, estamos viviendo en España una fiebre inusitada por el CBD. Se trata de un derivado del cáñamo hasta hace poco desconocido para nosotros a pesar de llevar varios años siendo toda una revolución en países como Estados Unidos.

Esta atracción por el CBD ha hecho que muchas empresas, desde pequeños emprendedores hasta grandes farmacéuticas, hayan decidido por apostar por los productos fabricados con base de CBD para distribuirlo, no sólo a nivel nacional, sino también internacional, aprovechando que la Unión Europea ha dado luz verde a su distribución y venta en todo su territorio.

España, por su situación geográfica, tiene unas condiciones excelentes para el cultivo del cáñamo industrial, planta de la que se puede extraer el codiciado CBD. Sin embargo, a pesar de los numerosos informes que avalan que este derivado del cannabis es una sustancia con propiedades saludables y que no provoca ningún efecto psicotrópico, adictivo o dañino al organismo, el gobierno español sigue reticente a legislar a favor de su cultivo.

Actualmente, el cáñamo es una planta de crianza restringida y controlada por los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado. Esto imposibilita que los agricultores de nuestro país puedan aprovechar las posibilidades económicas que este boom está suponiendo y que haya otros países que se estén adelantando en la carrera por convertirse en los principales productores mundiales. De momento, la legislación en nuestro país sólo permite su cultivo para obtener grano y fibras a partir de semillas certificadas para su uso en Europa.

Extracción de CBD en España comparada con otros países

 

De esta forma, según se informa desde el propio Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la ley limita la extracción de CBD a una fuente minoritaria como son las semillas. Esto hace tener que desechar las flores, lugar donde mayor concentración de este elemento existe dentro de la planta del cáñamo. El CBD extraído de las semillas se utiliza principalmente para que los consumidores puedan comprar aceite de CBD, y que actualmente es la forma más utilizada por los usuarios españoles.


Sin embargo, recientes sentencias de los tribunales europeos, que han sido favorables tanto al libre transporte como a la posibilidad de vender y comprar CBD en territorio de la unión sin restricciones (salvo la de no contener THC), junto con la despenalización de las Naciones Unidas a su consumo, lo cual dio pie a que Europa abriera la puerta a su regulación como alimento, provocó que otros países a nivel mundial se apresuraran a modificar sus respectivas legislaciones para promover su cultivo. Un claro ejemplo de ello han sido Uruguay, Paraguay, Brasil o diversos países de Europa del este.

España, en cambio, a pesar de que la venta de productos fabricados con CBD es perfectamente legal para fines no alimenticios o de consumo, sigue siendo reacia a dar un paso al frente que sirva para “aprovechar el tirón del CBD”, en parte por razones culturales que hacen que este cultivo, a pesar de todo lo mencionado, siga sin estar bien visto.

Sin embargo, si no queremos dejar pasar esta oportunidad económica en tiempos en los que una crisis brutal está por llegar, se ha de poner todo en marcha ya. Tan sólo hace falta un poco de valentía por parte de los gobernantes.