La verdadera historia de los cuentos clásicos, Bambi…

Félix Salten seudónimo de Siegmund Salzmann (Budapest 1869- Zúrich 1945) fue crítico teatral dramaturgo y autor de novelas. Desde principios del pasado siglo triunfó como periodista en diferentes periódicos austriacos. Entre 1925 y 1934 cosechó sus mayores éxitos profesionales como presidente del Club Penn de Austria. La última parte de su vida se vio oscurecida por una sucesión de acontecimientos trágicos: la entrada en Viena de los alemanes en 1938, la muerte de su hijo, su huida de los invasores y la pérdida de su esposa.

Uno de los libros conocidos es Bambi.

Decir Bambi es remitir a la película de animación de Walt Disney, un largometraje de animación tan hermoso como ajeno a la obra original que inspiró su guión, “Bambi, una vida en el bosque”. El animador americano se quedó con la trama original despojándola no solo de su poética, sino también de toda una serie de valores que retratan tanto las reflexiones filosóficas sobre el sentido de la vida del hombre,  la relación entre padres, hijos, hombres y mujeres. Todo contado a través de los ojos de las criaturas que habitan en los bosques.

En la primera edición  fue editada en alemán. Bambi no aparecía en el bosque  como un ciervo, sino la visión que el mismo tiene de si mismo.

Su autor, Félix Salten, fue un representante de la Joven Viena, uno de esos escritores modernistas que a finales del siglo XIX, se reunía con sus compañeros en las tertulias de café. Lo mismo  intercambiar lecturas, críticas, que amantes. Indolentes, bohemios, bebedores, libertinos, aquella pandilla era la compañía ideal para ir de bares.

Bambi, una vida en el bosque” es erróneamente etiquetado como una historia infantil por editores contemporáneos. Otros le llaman la maldita herencia de Walt Disney, ustedes al conocer la obra ¿cómo le llamarían? El Bambi de Salten es una novela corta, nadie que no haya llegado a la edad adulta, comprenderá sus matices.

Capítulo 7

De pronto desaparecen todos los personajes que nos habían acompañado, incluido el principal,  Bambi. Tenemos a dos hojas de roble, amarillas por el otoño, colgando de una rama y conversando entre sí. Son tres páginas de pura poesía y metáforas, esas dos excrecencias vegetales resumen la mayor tragedia de existir…  la muerte. Y lo hacen en términos humanos. ¿Será cierto que cuando nosotras nos hayamos ido vendrán otras hojas a ocupar nuestro lugar, y después de ésas, otras, y así sucesiva e indefinidamente, unas hojas irán reemplazando a otras?

Cuando una hoja pregunta a la otra que es de ellas cuando caen, y si hay algo más allá,  se ponen a temblar, resume la pregunta que todos al rebasar la niñez, nos hacemos. Por qué hemos de morir.

 Los animalillos viven en su bosque, acosados por el miedo al cazador. El argumento versa cómo uno mismo, acaba convertido en adulto, el viaje que ello conlleva, y la amargura de descubrir que ni la familia, ni los amigos, ni la seguridad del entorno garantizan la inmortalidad. El pequeño ciervo,  acabará convertido en un príncipe del bosque,  sobrevive al asumir la amarga filosofía  que le dejó su padre: Permanecer solo, desconfiando, y huir, siempre, del hombre.

 La grandeza del Bambi de Salten, es el tratamiento que hace sobre  los cazadores. Como representantes del hombre, son la amenaza para los ciervos y para el resto de criaturas cinegéticas -faisanes, zorros,etc-. En su recorrido, Bambi,  es herido, pierde a su madre a causa de ellos, pero, sobre todo, aprende a conocerlos. Salten usa la figura del idealista, el soñador ingenuo que cree en un futuro maravilloso, donde todos los conflictos desaparecerán. En este caso emplea a una cierva, Marena, que anuncia a todos la buena nueva, un día Él -así denominan siempre al hombre- irá a vivir con ellos al bosque y será tan bueno como ellos lo son unos con otros. El descubrimiento para Bambi es que no va suceder de esa forma. Su amigo,   Gobo, un cervato que es llevado como mascota por los cazadores, un día regresa al bosque, ya es adulto, para contarles las maravillas de su vida en cautividad. Demasiado confiado con los humanos, acabaron dándole caza;  el protagonista aprende que el trato que las criaturas del bosque pueden esperar de los hombres es únicamente la depredación y la muerte.

Hacia el final del libro, un perro, persigue a un zorro herido, lo acorrala en un claro. El zorro suplica por su vida, el perro le ignora, ladrando para llamar al cazador. Los animales cercanos se lo reprochan, le llaman traidor. El perro se defiende, llamándoles canallas, asegurando que el hombre tiene la supremacía sobre ellos. Al final el viejo ciervo, el Príncipe que surge para acompañar y aconsejar a Bambi, resume en una frase otra gran evidencia de la vida en sociedad:

“Lo más horrible de todo, es que los perros creen sinceramente en lo que acaba de decir este podenco. Creen su palabra,  pasan la vida con miedo; odian al amo y se odian a sí mismos, y sin embargo serían capaces de morir por él.”

Cuántos fanáticos, y serviles hemos conocido en nuestra vida, que por temor e incapacidad siguen a un líder, a un jefe, sin importar lo tóxico o irrazonable que resulte. Recordemos,  cómo auparon al poder los votantes alemanes al nazismo. Adolf Hitler, aprovechó el cargo para prohibir,  en 1936, los libros de Salten. En realidad, menos por su contenido que por la condición de ser judío. Felizmente, abandonó Alemania antes de acabar en un campo de concentración.

¿Daría a leer a sus hijos este libro?  Seguro que no.

 Bambi sería un hombre profundamente machista, demasiado reverente ante el poder, hace comentarios humillantes sobre la posición social de la cierva, el ciervo, los niños y los pájaros.  Bambi, convertido en un ciervo enorme,  ve a sus hijos machos  seres que le ayudarán cuando  ya sea viejo. A su hija, solo dedica un pensamiento fugaz, el que le recuerda a Falina, la jovencita cierva que amó en su juventud. Para los interesados en el Bambi de Disney, aclarar que fue el propio Salten quien en 1936 vendió los derechos de su obra al cine, concretamente al productor Sidney Franklin, de la MGM, que a su vez los pasó a quien haría la película de animación. Consiguiendo, por cierto, grandes pérdidas en su estreno.

Salten, fue autor de numerosos libretos, teatro, guiones y novelas. Incluso un clásico de la pornografía, del cual se vendieron 3 millones de copias, “Josephine Mutzenbacher: la vida de una prostituta vienesa, contada por ella misma”, publicada bajo anónimato. Hoy día,  se le recuerda por esta obra en los círculos porno, y por la historia del ciervo Bambi en los literarios.