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Jueves, 25 de febrero de 2021

La pintura de María Walías, en La Salina

María Walias en la inauguración de la muestra de sus obras en la sala La Salina. Foto de Lydia González

Me discutía un amigo: “Eso es una fotografía, no puede ser un retrato al óleo sobre lienzo; es demasiado perfecto y, además, no se percibe la pincelada”.

-Amigo mío, eso que llamas foto es un auténtico retrato.

Seguía en sus trece y me cansó tanto, que le llevé a casa de María Walías, su autora. Se convenció y, tras alabar la obra y honrar a la pintora, me pidió mil perdones.La verdad es que nuestra retratista lo hace divino, como se dice hoy. Y subrayo lo de nuestra, porque María Walias es macoterana, y presume de ello con desparpajo. Es hija de Eugenio el herrador y de Paula la Pipa. Ella hace pintura, pero no vive de la pintura. “Bien quisiera yo”, me espeta.

De pequeña, en la escuela de Avilés, ya demostró sus cualidades innatas para el dibujo. La nota máxima siempre se destacaba en el casillero de su boletín de notas. Y siguió la andadura que le marcaba su inclinación, siempre que el tiempo y sus estudios le dejaban un hueco, para regar sus lienzos de arte.

Primero fue el mar, el paisaje, los bodegones y la sombra de la figura humana. Como toda autodidacta sintió la necesidad de perfeccionar y enriquecer su técnica. Después de su trabajo de administrativa, a los 18 años, se matriculó en la Escuela de Artes y Oficios de Avilés. Allí realizó un curso de dibujo  y otro de pintura. Ella, en su soledad y envuelta en la luz tiznada de Asturias, se entrenaba, cada tarde, en las nuevas técnicas, que iba asimilando en las clases. Su personalidad maduraba y su arte se traslucía con mayor lucidez y realismo.

Se trasladó a Salamanca y su ansiedad por la pintura la animó a ampliar aún más sus conocimientos. Visitó, como alumna, el estudio de la pintora Concha Pérez Daza y el taller del licenciado en Bellas Artes, don Adolfo Marqués.

¡Se hace camino al andar!, y María Walias, con estos impulsos y alicientes, paulatinamente, va subsanando defectos y enderezando los trazos. De sus cuadros extraje la impresión de que se trata de una excelente dibujante, aliento del que emana el asombro que despierta toda su obra figurativa. ¡Cuántos triunfos con menos mérito!

Si, en la primera etapa de su carrera, la influencia marina, el paisaje y los bodegones fueron el pretexto de sus primeros cuadros, desde hace unos años, su inspiración se ha volcado en el retrato y se encuentra comprometida en esta temática con toda prioridad. Y como retrato que es no se limita a trazar los rasgos físicos del modelo, sino que se cuela en la interioridad del personaje y saca la luz su carácter y sus distintos estados de ánimo. Esta faceta la priva y la absorbe. Y, en realidad, todos lo pudimos comprobar en la exposición individual que presentó en Macotera con motivo de las fiestas de san Roque, en la Sala de Exposiciones de la Cooperativa de Crédito, los días 15 al 18 de agosto de 2000.

Y, desde entonces, su ingenio y su destreza no se han quedado quietos,  y  el resultado es la muestra que expone, durante la segunda quincena de enero, en la Sala de Exposiciones de La Salina, de la Diputación de Salamanca.

Título: 'Retratos y figuras'

Artista: María Walias

Lugar: Sala de exposiciones La Salina

Fechas: del 13 al 31 de enero

Horario: Martes a domingos de 11.30 a 13.30 horas y de 18.00 a 21.00 horas. Festivos de 11.30 a 13.30 horas. Lunes cerrado.