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Jueves, 25 de febrero de 2021

La nevada anual. Y alguna otra cosa.

Estampa madrileña del pasado fin de semana. Calle del barrio de Canillejas, antiguo municipio.

Durante unos días hemos padecido los rigores de la nevada del siglo sufrida el fin de semana pasado. Perdón, me ha traicionado el subconsciente pues ha sido en Madrid donde tuvo lugar tan magno, y carísimo a decir de su alcalde (pero eso sí, que lo pague el Estado con los impuestos de otros), acontecimiento. Esto ocurre por atender a unos medios de comunicación de alcance nacional, donde hablan de los sucesos de esa ciudad como si nos pasaran a todos. Y ciertamente, otros lugares también se han llevado lo suyo.

Así amaneció el Paseo de Cuatro Calzadas el sábado. Fíjense en la parada de autobús de la derecha.

En el caso de Salamanca hemos tenido la usual nevada anual. Es raro el año en el que no cae alguna, este más intensa de lo habitual. Nadie puede negar, aunque hay quien lo intente, que fue anunciada con tiempo suficiente para afrontarla. Incluso antes conquistaron espacios en los medios de comunicación exhibiendo los medios “preparados”. Quizás se adelantó a lo previsto, empezó a eso de las 17:30 horas. Algo como esto, por supuesto nada comparable con la crisis sanitaria que padecemos, inevitablemente pone a prueba a los servicios públicos de cualquier administración.

En la sobremesa del domingo una máquina estuvo deambulando en torno a la parada de autobús antes reseñada.

Y no estoy muy contento con el resultado, sea la que sea. La pandemia ha dejado en evidencia las políticas económicas neoliberales de adelgazamiento del Estado, tanto en salud como en temas sociales o servicios públicos. Por poner algún ejemplo, lo relacionado con el Paro vive en el colapso, ni te cuento del Ingreso Mínimo Vital, o las ayudas a sectores económicos más afectados por cierres y limitaciones. Y también la capacidad de muchos de los representantes a los que elegimos. Sería deseable afinar más allá de reírles las gracias o las burradas a algunos, ya hemos visto lo ocurrido en Estados Unidos.

La misma parada el martes a mediodía.

Pero volvamos a Salamanca. La nevada fue seria, pero tampoco para lo que luego ha dado de sí. Alguna costumbre en afrontarlas ya deberíamos tener, al menos unos criterios claros. Desde luego en ningún caso voy a cuestionar el trabajo de funcionarios o trabajadores concernidos en resolver esos problemas, especialmente de movilidad, solo darles las gracias. Además de tener muy claro las dificultades de cosas como estas, ellos hacen su trabajo dirigidos por otros.

En la céntrica Avenida de Mirat las cosas estaban mejor ese martes, pero la parada sigue pareciendo peligrosa.

Vistas las actuaciones en las calles, ante todo intentan garantizar el paso de vehículos, que está muy bien. Pero ¿por qué no mejor a los vehículos del transporte público, herramienta en manos del Ayuntamiento para garantizar una mínima y segura movilidad a la ciudadanía?. No sería mala idea empezar por este criterio, y evitar suspender el servicio tanto tiempo, sea o no fin de semana. Y ¿por qué los más frágiles peatones han de esperar a la acción del Sol sobre la nieve en demasiadas aceras para transitar con seguridad? No es raro se abran senderos en ellas, pero olvidan los pasos de peatones, o las paradas de autobús. Incluso llegan a transcurrir días para resolverlo. La experiencia debe servir para tomar nota, y hacerlo mejor la siguiente vez. En la pandemia ya estamos padeciendo continuamente lo que supone no aprender de los errores.

Estado de algunos pasos de peatones el lunes a media mañana en el barrio del Zurguén.