Jazmín Ramos, celadora: “La muerte de muchas personas ha sido en soledad, es lo más duro que he visto en el Hospital”

"Son muchos meses los que llevamos trabajando con el covid y los ingresos no paran de subir estos días"

Jazmín Ramos, celadora en la sexta planta del Hospital Clínico Universitario de Salamanca, que está dedicada

Jazmín Ramos, celadora en el Hospital Clínico Universitario de Salamanca, trabaja, desde el inicio de la pandemia, en la sexta planta, que está destinada a los pacientes con coronavirus desde el primer momento y cuenta en SALAMANCA AL DÍA cómo es la realidad de estos profesionales, que también están en la vanguardia de esta guerra contra el covid.

Sus funciones laborales consisten en el aseo de los pacientes encamados, colaboración con las TCAES (Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería) para los cambios de pañal, acostar y levantar, además de transportar analíticas y muestras a laboratorios, así como cualquier tipo de documentación en la planta. Explica que “si un paciente tiene que ir a una prueba, lo llevamos en silla  o en cama, y en Urgencias somos los encargados de recibir a los pacientes cuando llegan”. 

Durante los primeros días de la pandemia  reconoce que, como la gran mayoría de los compañeros, “hubo mucho miedo y ansiedad ante lo desconocido, además de la gran afluencia de pacientes y la escasez de camas. Fueron jornadas muy duras al no haber EPIS y escasear las mascarillas, además de la dificultad de trabajar, posteriormente, tantas horas con los equipos de protección individual”.

La celadora añade que la diferencia que encuentra ahora respecto a la primera ola es que “el personal está ya más organizado, mentalizado y acostumbrado a trabajar así, aunque siguen teniendo mucha carga de trabajo, especialmente en estos últimos días. Está subiendo muchísimo el número de ingresados”.


La sexta planta no ha dejado de ser "planta Covid" y eso, en su opinión, ha dado lugar a “un gran agotamiento psicológico y físico, son muchos meses los que llevamos trabajando con el coronavirus y los casos no paran de aumentar”.

A pesar de todo, Jazmín reconoce que también hay cosas bonitas “como el acompañamiento a estos pacientes que están solos y necesitan compañía y apoyo. He estado cerca de muchos pacientes que estaban solos, muchas veces necesitan tanto la compañía, como los cuidados”.

Como profesional se siente relevante en esta situación porque “la enfermedad ha provocado mucha soledad en los hospitales y la muerte de muchas personas ha sido más dolorosa sin familiares, es  lo más duro que he visto aquí”.

Por último, pide responsabilidad y prudencia a la gente porque, “nosotros, que estamos en primera línea, vemos a diario las consecuencias que tienen todas estas imprudencias y las secuelas que luego tiene la gente. Están en juego muchas vidas”, concluye.