Atrapados

“No es posible dirigir una sociedad ni resolver sus problemas, si no se responsabiliza a la gente de lo que hace” (John Leo)

 Hay  muchas formas y maneras en que los seres humanos  nos sentimos atrapados. Y servidor añadiría, que además de atrapados, vivimos en una agobiante sensación de temor, de miedo;  hoy más que ayer, con todas sus connotaciones, se condiciona la vida de muchos seres humanos, del que no escapamos los nacidos en esta Patria, que es, la que más nos duele.

En todas, las facetas de atrapado y miedo, predomina el sentimiento de (haber caído en la red) algo que amenaza la supervivencia. Por ejemplo: la delincuencia habitual, en las drogas, en el juego, en la prostitución en las redes de la corrupción mercantil, en  las redes de internet, en el de abusos de menores, en o el maltrato de mujeres y un sinfín de etcéteras, escarnio de esta sociedad que ha perdido los valores, los sentimientos, incluso la dignidad.

Hay sin embargo, otras redes en las que desgraciadamente también se encuentran atrapadas y temerosas las personas, los ciudadanos, sobre todo las clases medias, y trabajadoras, que son las que soportan y mantienen el grueso económico, amén de ser el núcleo central y entramado familiar de la vida cotidiana de este país – llamado España-. Y, que no deja de ser sensible a toda  esta red donde se escenifica la imposibilidad de encontrar una salida a tanto despropósito, e injusticia que calladamente viene tolerando; atrapados con angustia y miedo, en la red de su condición humana, genéticamente inclinada a sobrevivir.

Vivir atrapado es,  en definitiva, un trasunto de la vida. Cualquier ser humano se ha sentido atrapado en algún momento por algún motivo. Hay quien queda atrapado por una enfermedad incurable, por la incomprensión y la soledad, por la angustia y por el miedo, por la depresión, por la ignorancia, por un trabajo que incomoda. Y, no se dan cuenta aquellos que blasonan de poder, que además de vivir atrapado, estamos viviendo acongojados, con miedo, con tensión, con preocupación y con un nerviosismo enfermizo que atenaza, con notable desconfianza y con dosis de violencia incluida, a estos ciudadanos, hombres, mujeres, jubilados, pensionistas, donde finalmente se ven afectados los jóvenes y menores de esta masa social media, autónoma y trabajadora, bajo la tela de araña que a todos nos atrapa.

Porque después de estar encadenado como mortal a los grandes retos de supervivencia; miran su alrededor y encuentran que tienen,  un Estado, una Comunidad, un Ayuntamiento, y, los mismos, parece que están en contra de todos nosotros, de cada uno de los vecinos y habitantes de nuestra geografía. Ciudadanos que lo tienen todo en contra desde que se levantan por la mañana, unos con empleo, otros sin él, otros en la encrucijada de buscar el sustento, cada cual en la suma de sus responsabilidades.

Todos soportamos unos impuestos caníbales, infames, desproporcionados fuera de toda lógica y condición, con el miedo latente, de tener problemas si se equivoca en cualquier menester u obligación con que se le azota cada día. ¿Ustedes se han parado a pensarlo? ¿A cuánto deber y obligación tiene que hacer frente cada uno de nosotros? ¿A cuanta burocracia se tiene que enfrentar un ciudadano, incluso, para hacer valer sus derechos, para optar a algún documento para solicitar cualquier certificado? “Alguien entiende el recibo de la luz, el agua, la basura, el teléfono, el de rodaje del vehículo, el del catastro, el seguro del coche, la ITV, para seguir con hacienda, más seguros de casa, de difuntos de comunidad, de averías, recibos bancarios, de multas y desahucios, etcétera”.

Y además de todo ello asistir perplejo a unos mítines, grotescos, tristes, sin contenido, carentes de ingenio, e ideas donde no se pone de relieve ni tan siquiera el simple sentido común.  Pues después de esto, todos vivimos bajo la amenaza, y el miedo, agravado en este momento por esta pandemia cruel que  nos está segando la vida por miles; sencillamente son las gentes honradas de este país, los que están atrapados y con miedo.  Ese miedo; ante el que la gente sencilla,  tiene que hacer un gran esfuerzo  por mandato natural, pero que en ocasiones no nos deja escapar. Siempre con la angustia de no saber si acabará su zozobra en algún momento. ¡¡¡ Vaya mierda tú!!!.

Fermín González- salamancartvaldia.es       (blog taurinerías)