Advertisement
Sábado, 23 de enero de 2021

La Diócesis llora la muerte de Jesús García, histórico párroco de Pizarrales

El sacerdote José María Yagüe comparte esta semblanza de su amigo y compañero 
Jesús García Rodríguez, histórico sacerdote de Pizarrales. Foto de Óscar Rodríguez - Diócesis de Salamanca

En el año 2011 (10-04), Jesús García, tras habérsele concedido la medalla de plata al mérito del trabajo y con dos de sus estrechos colaboradores, fue entrevistado por Bertín Osborne en un programa titulado “Un granito de arena”. Impresionante entrevista como excelente ejemplo de lo que en el Evangelio conocemos como “semilla de la mostaza” y “levadura en la masa” Ahí se resalta cómo un barrio marginal se transforma e integra en la Ciudad a partir de un cura joven que pone en pie de paz y progreso (aquello sí fue verdadero progreso) a toda una población pobre y marginada.

“Qué pronto se me hizo tarde” era una de las muletillas que con frecuencia nos repetía Jesús, para expresar que nunca logramos todo a lo que un día aspirábamos. Y eso lo decía quien no debiera temer nada que reprocharse y cuyos logros y realizaciones estaban muy por encima del común de los mortales. Falleció anteayer a los 89 años y medio, tras varios años de padecimientos y movilidad muy reducida. En los que, me decía, “me paso el día rezando”. Y cuán corta se nos ha hecho a los amigos su presencia entre nosotros.

Escribo el día del Bautismo del Señor. De el Señor Jesús nos dice quien le conocía muy bien, el apóstol Pedro: “Pasó haciendo el bien y creando toda dolencia y enfermedad”. Salvando todas las distancias, su discípulo homónimo, Jesús de Morille, Jesús “Piza”, como lo llamábamos familiarmente, también ha pasado haciendo el bien y curando muchas dolencias y enfermedades.

Fuente de agua viva

Ha sido un manantial del que nadie que le ha tratado ha dejado de sacar alegría, sabiduría humana y esperanza de vida. Fuente de agua viva. Que lo digan los vecinos de Pizarrales. Ya resulta largo para esta semblanza enumerar todo lo que allí sugirió, promovió, coordinó y llevó a feliz puerto el curita D. Jesús. Espero que en su día sus amigos escritores (Jesús Málaga, José Román Flecha y otros) nos regalen un libro que nos enseñe todo esto: traída y distribución para instalar en las casitas el agua corriente; promoción de viviendas sociales, Colegio mixto de primaria y enseñanza media, como filial del Instituto Fray Luis de León, único para varones entonces existente en Salamanca, en un barrio en el que había más de 200 niños sin escolarizar: educación de adultos y alfabetización para que consiguiesen el título de estudios primarios y graduado escolar. Para todo ello hubo que crear unos locales en los bajos de la Parroquia, bendito sótano parroquia del que tanta luz salió a la calle. Todo en estrecha colaboración con los vecinos, pero a fuerza de reuniones, viajes a los ministerios, entrevistas no fáciles con Gobernador y Alcalde de Salamanca, etc. Habrá que acercarse mucho a la vida de D. Jesús para aprender cómo se consigue esa acción solidaria y compartida de tantas gentes. Centro para la tercera Edad, que ya costó 19 millones de pesetas de las de entonces.

Comunidad parroquial viva

 

Con ello se constituyó una Comunidad parroquial viva: catequesis de adultos, grupos de iniciación a la Biblia, grupos de pastoral de la salud con visita a enfermos y de ayuda social y económica para los más pobres, liturgias vivas con predicaciones directas y que todos entendían… Los religiosos y religiosas, con mención especial para la pequeña comunidad de Carmelitas de la Caridad, colaboraron en toda esta labor parroquial. Pero también muchos agentes de pastoral venidos al reclamo de aquella vitalidad: estudiantes universitarios, algún profesor, estudiantes religiosos… Sirvan como ejemplo dos personas bien conocidas que deben mucho a D. Jesús y a quienes debe mucho el Barrio: D. Marcelino Legido que vivió unos años en Pizarrales, antes de ser sacerdote y D. Jesús Málaga, posteriormente Alcalde de Salamanca.

Una vida entregada al servicio de los más pobres

Y fuera de la Parroquia: los alcohólicos rehabilitados, de cuya asociación fue cofundador con D. Juan Ávila, ilustre médico-psiquiatra, ya fallecido y María, de las Carmelitas de la Caridad. Hasta hace muy pocos años, D. Jesús ha estado asistiendo a las terapias semanales. Y cuántos han podido tener una vida familiar y laboral feliz y fecunda, gracias confiesan ellos a haber tenido la suerte de encontrarse con D. Jesús.

Fe y Luz es un movimiento cristiano de discapacitados. La oración, la fiesta, la fe y el entusiasmo les reúne en grupos generalmente en torno a una Parroquia. D. Jesús tuvo su grupo que animó con su alegría y entusiasmo y durante algún tiempo ejerció también como director Nacional del Movimiento.

He dejado su servicio diocesano y regional. Durante veinte años más o menos fue Vicario de Pastoral primero y Pastoral Rural después. ¡Cuántas visitas y ayudas a compañeros sacerdotes del mundo rural a veces en misiones delicadas y cuántas otras como meras suplencias en caso de ausencias o enfermedades!

En los años 70 y 80 fueron de gran importancia las reuniones de obispos y  vicarios y las de sacerdotes rurales en Villagarcía de Campos. Desde allí se alentó y promovió lo que se dio en llamar el espíritu de Villagarcía. No puedo extenderme en lo que aquello significó para la Iglesia de Castilla y León. En síntesis era la búsqueda de una Iglesia Samaritana para un pueblo progresivamente marginado y desertizado. Iglesia que adelantaba lo que hoy nos repite el papa Francisco de Iglesia en misión, en salida hacia las periferias geográficas y humanas.


En el año 2005, Santos C. Pinto con su buen humor escribía unas coplas de las que copio las dos últimas estrofas:

Ganando en esfuerzo y brío
Se mete de pies al río
En el barrio Pizarrales
Y de repente se lanza
A traer agua por las calles
O todo lo que haga falta
y agita al viento sus brazos
y al cielo un clamor exhala, 
y la gente a voz en grito
pide para él la medalla.

El barrio como peonza
Baila en torno a ti una danza
Y te dicen con las mano
Con los ojos y la panza
Que te quieren, que te adoran
¡Eso es más que una medalla!

Sí, ese manantial se ha extendido por muchos espacios humanos. Desde Peñaranda como Coadjutor de la Parroquia y Capellán de Carmelitas, hasta Capellán de las Hermanitas de los Pobres en sus años de jubilado, pero habiendo saciado mucha sed en los enfermos, en su brillante etapa de Delegado de Pastoral de la Salud, antes como Delegado de Cáritas Diocesana y después como Consiliario Nacional del Movimiento Fe y Luz. Siempre cerca de pobres, enfermos, excluidos. Ya en los años iniciales de Coadjutor en Peñaranda con cercanía a los Movimientos de JOC y HOAC y a los Cursillos de Cristiandad, su opción era clara: los pobres. Y siempre y sobre todo las personas. Estas dos ideas las decía siempre. Pero las sentía y vivía en profundidad.

Me ha ocupado demasiado espacio el personaje. Pero habría que mirar más a la persona y al amigo y al creyente. Al sacerdote que ha vivido intensamente su amor a Cristo, lo que ha centrado y dado unidad a su vida. No puedo silenciar lo más importante. Lo diré en tres términos que definen muy bien a Jesús. Tres términos que resuenan con abundancia en el Nuevo Testamento, frutos de la experiencia pascual y que definen con precisión a nuestro amigo:

Alegría

 

Comunicativa además. Sonrisa fácil, dispuesto siempre a entonar una copla del folklore salmantino (La Clara, la picante Mozas de Calvarrasa o Salamanca...) Alegría en el juego, soltando en el tute la carta con su mano izquierda alzada. Lo suyo era el tute, que los puntos de las fichas de dominó le confundían a veces. Buen humor hasta para reírse de sí mismo y aceptar las bromas de buen gusto.

Paciencia

Paciencia, que es también resistencia en las adversidades, resiliencia se dice hoy, perseverancia en el empeño y conformidad activa con la marcha de la historia pero tratando modificar lo negativo en positivo. Todo su quehacer fue un constante ejercicio de todo eso que trata de traducir la palabra griega hypomoné.

Coraje apostólico

Lo que en la Biblia se llama parresía y nosotros siempre hemos llamado celo apostólico. Con gran dosis de valor y valentía. Creo que no he conocido a otro sacerdote con mayor disposición y deseo de servir y de seguir sirviendo. Por eso, si algo le disgustó seriamente en su vida, es que no se siguiera contando con él cuando pensaba que podía seguir siendo útil.

Termino: Todo lo anterior enriquecido con su Pasión de los últimos años. Fuertes dolores de columna, inmovilidad, incapacidad para el ministerio. Hecho oración, pasando la mayor parte de su tiempo rezando. Una de las últimas cosas que me dijo: me paso el día rezando.

Gracias, Señor, por tan gran regalo. Para resumir su vida, así terminó él la entrevista televisiva de hace 10 años: “TODO HA SIDO GRACIA DE DIOS”.

 José María Yagüe Cuadrado