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Domingo, 24 de enero de 2021

La tierna mirada de un perro

El perro es el mejor amigo del hombre. Una frase que define perfectamente a este animal, especialmente por su nobleza y fidelidad. A veces estas virtudes no son correspondidas, lo que también delata a los humanos. El aforismo de Diógenes de Sinope “Cuanto más conozco al hombre, más quiero a mi perro” es igualmente elocuente. Como la actitud miserable de quien abandona a una mascota. Pero quiero pensar que la inmensa mayoría de los mortales que decide adoptar un perro le da buena dosis de cariño y comparte con él experiencias únicas. Sólo aquellos que deciden llevar un perro a sus vidas son capaces de entender lo que se siente por él, las satisfacciones recibidas, las entrañables historias vividas y la gran pena que supone su pérdida irreparable.

Las sensaciones que son capaces de transmitir los perros han sido llevadas al cine, emocionantes relatos que erizan la piel. “Siempre a tu lado, Hachiko”, una conmovedora historia real nacida en Japón, llevada a la literatura, y en el cine coprotagonizada por Richard Guere, su dueño que cuenta la vida de este enternecedor cachorro encontrado en una estación, que lo acompañaba  cada día a la universidad y la muerte repentina de éste hizo que lo esperara para siempre.

Ajax pasó a la historia de la Guardia Civil cuando en 2009 detectó una bomba lapa desactivada minutos después por los tedax y logró salvar varias vidas gracias a su valentía, por lo que fue condecorado con la Medalla de Oro de la People's Dispensary for Sick Animals del Reino Unido, la máxima distinción internacional. A los pocos días, este pastor alemán fue recibido en audiencia por el Rey Juan Carlos. Siete años después de su muerte, Ajax sigue coleccionando homenajes, como el de Málaga con la preciosa estatua levantada en su memoria.

Impresionó la historia del ‘Hachiko’ boliviano que seguía a su dueño dos calles cada día, un estudiante universitario que repartía pizzas con su motocicleta, perdiendo las vida en un accidente en una avenida de Cochabamba, pero su inseparable compañero permaneció en el fatídico lugar durante seis años buscando a su dueño, sin dejar que nadie lo llevara adoptado. En 2015 murió víctima de una gripe tras una fuerte nevada y sus vecinos se reunieron  en el ayuntamiento para construirle un monumento.  

Capitán fue perdido de vista por su familia de Argentina y apareció junto a la tumba de su dueño, fallecido unos días antes. Cómo pudo llegar hasta allí, para la familia es un enigma, pero lo acompañó durante diez años. Ahora reposa junto a él para siempre.

Mi amiga Ana Blanco, y una vida entregada a los perros, es feliz haciendo feliz a Lejo, ciego, recogido de una protectora. Rocky ha cambiado la vida de su dueño Ismael, invidente, que ha comenzado a ver la vida de otra manera. Las redes sociales nos enseñan la pasión por los perros, el mejor ‘juguete’ de un niño y su fiel cuidador, nuestro gran compañero y guardián. Sólo quienes hemos vivido estas experiencias de amor y fidelidad sabemos que se pueden llegar a querer como a las personas.

Mis padres nos enseñaron a amar a los animales. Mi padre nos comentó una emocionante anécdota después de que una señora le confiara en su consulta que  la pérdida de su perro la privó del ser que más la había querido en su vida.

Turka, Burton, Amén, Elsa... La mirada de un perro cuenta toda una historia, sólo entendida por quienes deciden compartir sus vidas… con Mafalda, Malbin, Boss o Meno, con Kenzo, Ajax y Capitán o tantos amigos que se fueron y siempre nos esperarán en algún lugar para tendernos su mano.