TVE padece de estrabismo y tartamudez

La visión del telediario de las 21 horas del sábado pasado, segundo día de las nevadas en Madrid y otras partes de España, me sugirió el diagnóstico: la mirada de la televisión pública (las privadas no las conozco) distorsiona, selecciona, agranda, empequeñece, encuadra, deforma, potencia, silencia, cada objetivo del que afirma que informa.

También la tartamudez es gravísima en nuestra televisión nacional: puede “atascarse” con un tema, con una palabra, prácticamente todo un telediario; pero no por la importancia del hecho causa del atasco, sino por uno de estos dos motivos, que aún no tengo claro cuál de los dos es el decisivo: pongamos como ejemplo LA NEVADA DE ESTE FIN DE SEMANA EN MADRID; aún no sé si todo empieza porque el jefe o un jefe de informativos decide que hay que  dar toda la prioridad, espacio y tiempo informativo, a un tema y ahí empieza la obsesión temática; o bien el mismo jefe da la orden de que salgan a la nieve cientos de reporteros a contar qué está sucediendo con la nieve en cada calle de la capital de España, o en cada pueblo de alguna comunidad. ¡Oh!, milagro, sucede lo que ya sabíamos: calles y campos blancos, autobuses y camiones parados, niños jugando, coches bloqueando carreteras, algunas máquinas quitanieves haciendo su trabajo.

Pero el estrabismo televisivo tiene sus consecuencias; por ejemplo el hecho de que los pobres camioneros no puedan continuar viaje en numerosas rutas ocupó el 90% del telediario; sin embargo  cientos  de sanitarios que no pudieron volver a sus casas después de su turno porque no hubo modo de desplazarse y tuvieron que hacer turnos dobles, de 24 horas, porque sus sustitutos no podían  llegar al hospital por la misma causa, ese “pequeño asunto”, duró un minuto escaso. Lo mismo duró la observación de las entradas y salidas a los centros hospitalarios colapsados por la nieve acumulada. O la imposibilidad de muchos enfermos de poder llegar a la consulta. Entre medio minuto y minuto y medio.

“Madrid es España y España es Madrid”, decía muy chula la Sra. Ayuso, con mirada retadora al Gobierno de la Nación. Ese novedoso lema ha debido quedar enmarcado en las mentes de todos los directivos de nuestra televisión. “¡A sus órdenes!, señora presidenta”.

Las consecuencias del estrabismo y la tartamudez llegan a más: hay realidades contundentes que ese día de las nevadas desaparecieron; no existieron. Por ejemplo la evolución de la epidemia de Covid19 y qué pasa con la vacunación iniciada a trancas y barrancas. De los 40 primeros minutos del telediario de TVE1 que han ocupado diaria y cansinamente antes de la “histórica” nevada las estadísticas de la pandemia, han pasado a ocupar un par de minutos el sábado pasado. Quizás todos los epidemiólogos quedaron atrapados en las carreteras y los custodios de las vacunas también.

“No nos sorprendamos (como decía el anónimo de Lazarillo de Tormes) que ocurran estas cosas”, estos estrabismos y tartamudeces en nuestra pública TVE, si muchos “líderes” escorados más o menos  hacia la derecha, apuntan su mirada sobre el Capitolio de Washington asaltado la semana pasada por fascistas seguidores de Trump y ven ante sus ojos el Congreso de la Carrera de San Jerónimo rodeado por “populistas” españoles deseosos de hacer trizas toda democracia.

En conclusión, una gran parte de la plantilla de nuestra amada y odiada TVE, necesita acudir urgentemente al oftalmólogo y a cursos de foniatría y logopedia.