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Sábado, 23 de enero de 2021

Mundo rural

Navasfrías (Salamanca). Foto de Santiago Bayón Vera

España es el país desarrollado donde las tierras marginales tienen más extensión, dado que la mayor parte de nuestro país se encuadra dentro de las tierras áridas, y también es el país   desarrollado donde históricamente la trashumancia ha sido más relevante.

No es casualidad que algunas de las mejores publicaciones académicas en el mundo estén relacionadas con la trashumancia. El legado cultural que nos ha dejado la trashumancia es un punto a favor que nos puede hacer jugar un importante papel internacional a la hora de analizar y comprender los fenómenos de pastoreo móvil. Las capacidades existentes pueden generar un valor añadido, dada la capacidad de nuestros expertos.

Tradicionalmente, y en gran parte debido a la escasez de datos sobre la economía del pastoreo prehistórico, la Historiografía sobre la trashumancia de ganados en España se ha consagrado, de modo casi exclusivo, a estudios abordados desde una perspectiva que se inicia casi siempre en la Edad Media, a raíz de la reconquista cristiana de los pastos del suroeste español.

De modo minoritario, algunos autores han hecho referencia a los antecedentes visigodos y, remontándonos más atrás en el tiempo, a las antiguas prácticas ganaderas de las culturas ibéricas que ya quedaron reflejadas, hace más de 2.500 años, en los textos griegos y, posteriormente, detalladas en las crónicas romanas