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Jueves, 21 de enero de 2021

La BONDAD como virtud. ¿Pero existe al bondad?

En Navidad hablamos siempre de paz, buenos propósitos, donaciones solidarias, etc. Hasta se han hecho treguas en algunas guerras. Cuentan qué,  en la guerra civil española, tan dolorosa y absurda, se pasaban cigarrillos entre los soldados de los dos frentes, en Noche Buena y Navidad.

Lamentablemente la violencia y la maldad están tan presentes que no tenemos duda de que existen. Las religiones monoteístas incluso la personifican en el “demonio” y en los ángeles que se rebelaron. ¿Ni siquiera Dios pudo impedirlo?

¿Existe el demonio; o es una metáfora inteligente y el mal está en nosotros mismos?

Tampoco estamos teniendo mucho éxito en la tierra. Por poner un solo ejemplo, en las películas, la violencia y la maldad son predominantes. Basta hacer un chequeo cualquier noche, en nuestros televisores. Como los dueños de los medios  buscan tener audiencia, deduzco que el espectáculo de la maldad nos resulta más excitante y atractivo que el de la bondad.

¿Qué opina usted de este asunto? ¿Por qué hay tantas películas violentas?

¿La bondad existe? 

 Yo opino que los humanos, salvo casos extremos, por uno u otro lado, somos una mezcla de maldad y bondad. Ni santos, ni diablos.

¿Dónde se situaría usted a lo largo de esta línea continua?

Bondad< -------------------------------------------------

La respuesta no es fácil; y su veracidad no es segura. Siempre es una respuesta subjetiva que depende de a) el concepto de bondad y maldad que tenga  la persona, b)  su autoconocimienmto y c) su sinceridad. Ante esta pregunta tendemos, casi todos, a legitimar nuestra vida y dar una visión socialmente más deseable. Pero vale la pena reflexionar sobre el tema y sobre uno mismo.

¿Es necesaria la gente bondadosa? ¿Vivimos en un mundo justo?

Necesitamos la racionalidad de la justicia; pero como ésta siempre deja mucho que desear, mientras luchamos  por un mundo más justo,  necesitamos también las personas predominantemente bondadosas. Estas existen y son una realidad y una esperanza, porque demuestran que podemos conseguir que cada niño que nace esté más cerca dela bondad.

¿Qué deberíamos hacer para conseguirlo?

Viendo estos días las colas del hambre, las personas muertas convertidas en números, tantos muertos sin nombre, etc.,   he recurrido al personaje central de la obra Misericordia, de Galdós, “Benina”. He leído, de nuevo, esta maravillosa obra. Benina es la bondad personificada, un imposible para la mayoría de los mortales; pero una esperanza. Una obra evangélica, escrita por un anticlerical redomado.

Galdós, desanimado y decepcionado de la política y los políticos, crea este personaje de bondad sin fisuras, una mujer muy pobre, que es capaz de empatizar y ayudar, en medio de tanta miseria y crueldad .

En esta sociedad con tanto espectáculo de violencia, odio y corrupción,  Galdós nos propone un personaje ejemplar, una mujer buena, sin fisuras . Esta es la reflexión que hace Benina:

“… donde quiera que haya hombres y mujeres,  habrá ingratitud, egoísmo, y unos que mandan a los otros y les cojan la voluntad. Por lo que debemos hacer lo que nos manda la conciencia, y dejar que se peleen aquellos por un hueso, como los perros; los otros por un juguete, como los niños, o estos por mangonear, como los mayores, y no reñir con nadie, y tomar lo que Dios nos ponga por delante, como los pájaros”

Es ya un Galdós desalentado con los problemas de España, que seguían sin resolver.

Luchemos por la justicia social y, si seguimos fracasando, tal vez Benina nos consuele.

 ¡Como le comprendemos, don Benito Pérez Galdós!

Félix López Sánchez