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Sábado, 16 de enero de 2021

Crímenes de odio en España

Se considera delitos de odio aquellos que tienen como móvil un prejuicio previo contra víctimas que pertenecen a algún grupo vulnerable de la sociedad despreciado por los delincuentes.

Águeda Palacios Pozo

Defensora de los Derechos Humanos

La investigación de dos periodistas, Miquel Ramos y David Bou, ha descubierto un total de 101 casos de delitos de odio, con un total de 103 víctimas mortales. Estos crímenes se han cometido durante tres décadas en España, desde 1990 hasta nuestros días. El mapa de casos se actualizó en 2020, con un registro en el último año de un total de 5 casos.

Estos delitos de odio son considerados como tal por ejecutarse teniendo como móvil un prejuicio previo contra víctimas que pertenecen a algún grupo vulnerable de la sociedad despreciado por los delincuentes. En su estudio se distinguen hasta diez tipos dependiendo del colectivo al que pertenezca la víctima: aporofobia, racismo y xenofobia, disfobia, romafobia, homofobia, transfobia, islamofobia, violencia ultra fútbol, odio ideológico y el grupo “otros”. Los únicos delitos de odio no considerados en este estudio son aquellos relacionados con la misoginia, el odio y el desprecio hacia la mujer, ya que estos tienen su propio registro como feminicidios.

Los crímenes de aporofobia son los cometidos por odio al pobre, a personas sin recursos ni medios. En estos casos las víctimas son en su mayoría personas sin hogar que pernoctan en la calle, donde son atacadas por sus agresores. En este estudio aparecen un total de 27 casos de asesinatos u homicidios de personas. Del 41% no existe ni sentencia ni investigación por parte de la justicia, por lo que casi la mitad de ellos quedan impunes. Esta modalidad concreta de delito de odio, no incluida aún con su nombre en el código penal, va a ser objeto de regulación en una reforma próxima.

Los delitos de racismo y xenofobia, que engloban los cometidos por el rechazo, desprecio o discriminación a personas de otras etnias o culturas, suman 36, de los cuales 22 no han sido juzgados, lo que supone un porcentaje del 61%. En España estos delitos de odio y de discriminación son los primeros en la lista, siendo la tasa de incidencia de 9,7 por cada millón de habitantes. La mayoría de estos casos ni siquiera llegan a conocerse, o sus víctimas no denuncian, cosa que si se hiciera ascenderían a 4.000 los casos según cifras del Ministerio de Interior.

La disfobia y la romafobia son delitos de discriminación contra personas con diversidad funcional y contra la etnia gitana, respectivamente. En esta clasificación los autores del proyecto han dado a conocer un solo caso, que engloba ambos. Se trataba de una persona de etnia gitana que tenía un 75% de limitación intelectual, la cual fue agredida y detenida sin prestarle ningún tipo de ayuda necesaria dadas sus capacidades. No existe ni sentencia ni condena conocida para los agentes que lo detuvieron y le provocaron un ataque de nervios del cual derivó su fallecimiento por parada cardiorrespiratoria.

En España se denuncia que el 57% del colectivo LGTBIQ ha sufrido insultos por su orientación sexual (homofobia y transfobia). Muchas veces estas agresiones no se quedan solamente en palabras, sino que además 4 de cada 10 de ellos han sufrido también agresiones físicas, pero solo el 10% de las víctimas denuncia estos ataques hacia su libertad.

Además, en España se denuncian unos 500 casos de islamofobia al año, lo que denota que sigue habiendo muchos prejuicios hacia estas personas por su simple aspecto y la creencia de que, aun siendo muchos los nacidos en España, son inmigrantes seguramente ilegales.

Los delitos de violencia ultra por el fútbol (6 casos) denotan una grave perturbación en su entorno y la excusa de jóvenes violentos para agredir y dar rienda suelta a su odio.

Los delitos de odio ideológico son los cometidos por la acritud hacia personas con un pensamiento o adscripción a una ideología democrática. En España se han registrado un total de 7 víctimas mortales, de las cuales en un caso se desconoce sentencia y en otro no se llegó siquiera a juzgar al agresor. En la gran mayoría de casos, los que lo perpetran pertenecen a organizaciones neonazis, de las cuales la policía tiene contabilizadas 250 en España, y 53 de ellas fichadas como muy peligrosas. Según el parlamento europeo existen aquí algunas de las organizaciones más activas de Europa, lo que no puede extrañar ante el avance de la extrema derecha en nuestro país.

En España se cometen más de 1500 delitos de odio al año, con un preocupante aumento en los últimos años (un 6,8% en 2019, por ejemplo). La razón estaría, se cree, en la crispación social y la crisis que se vive actualmente. Se pretenden combatir estos delitos desde la atención a la víctima, previniendo los ataques e impidiéndolos mediante la respuesta rápida y efectiva de los cuerpos de seguridad. Pero ¿qué puede hacer la prevención o la atención a las víctimas si la mayoría de estos delitos se producen sin constancia en ningún sitio ni denuncia por parte de la víctima?

Por ello lo más efectivo es la educación en valores y en igualdad, para que las personas crezcan sin prejuicios ni intolerancia a lo desconocido, y sepan que las minorías sociales tienen los mismos derechos que el resto de los ciudadanos y merecen todo el respeto y protección que las leyes establecen para todas las personas.