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Jueves, 21 de enero de 2021

Cartas de los lectores

‘Mágica noche’, ‘Momento’, ‘Añoranzas’ y otros poemas

MÁGICA NOCHE 

 

Mágica será la noche venidera 

que a los corazones hará soñar, 

perfumando de bendiciones 

los hálitos de vida que acontecen 

tras cada empañado ventanal 

a través de todos los rincones 

que tiñen las luces de esta ciudad, 

mientras colma de emociones  

a su radiante paso la estrella  

que anuncia anhelante la noticia 

volando apresurada hacia el portal, 

esa que por los cielos resplandece  

y que desciende a alumbrar 

las nobles pasiones que florecen 

por jardines cincelados de azahar, 

la que danza libre y a su vez entona 

al compás de melódicos acordes 

palpitaciones de un canto a la Navidad 

 

 

A LA NAVIDAD 

 

Bulliciosas calles y plazas ambientadas 

de luces que no cesan de alumbrar, 

villancicos en las casetas decoradas 

y vino caliente para el rigor invernal, 

esquinas con puestos de castañas asadas 

y niños junto a escaparates con regalos, 

redoblan las campanas de la catedral 

anunciando que la misa ha comenzado, 

árboles alineados que exhiben recatados 

la desnudez de sus ramas nevadas, 

algarabía hogareña, jolgorio familiar, 

reencuentro con los seres añorados… 

vamos juntos a pasear, es un día especial,  

ven conmigo, abrígate y toma confiada mi mano… 

Te lo digo porque hoy es Navidad…  

Te lo digo porque es día de amar y ser amado 

 

 

MOMENTO 

 

¿Qué harás en este momento, 

qué dirección tomará tu mente  

en este preciso instante…? 

agónica es la tarde con el retrato  

que me acompaña de tu mención, 

y el rumbo de mi frágil razonamiento  

se antoja cada vez más asaltante… 

¿Habrás olvidado los áridos pavimentos 

que sólo albergaban lodazales 

y que nos vieron saltar sobre ellos? 

¿Guardarás recelosa aquellos juramentos 

todavía en el núcleo de tu pecho? 

¿Colgará aún de tu cuello el amuleto 

que contemplaban las lloviznas 

mientras salpicaban la seda de tu pelo? 

Y mientras, permanecen las briznas 

de hierba clamando al firmamento 

que la luz de sus constelaciones 

sea reflejada así en la tierra  

como en el raso y vasto cielo… 

¿Seguiré siendo vestigio cuerdo 

alojado en tus ratos de hastío,  

el causante de tu rostro empañado  

que sigue invocando lejanos recuerdos…? 

 

 

AÑORANZAS 

 

A dónde se fueron mis primaveras, 

las que añoro ahora tras la vitrina de cristal, 

dónde quedaron los recortes de cartulina, 

aquella mirada inocente y mi bata de colegial… 

migró la lluvia sobre los charcos, la satisfacción 

de horas muertas y mis rodillas peladas de jugar, 

los posters que decoraron mi habitación… 

A qué lugar se ausentaron sin avisar  

las aventuras de Espinete y Don Pimpón 

y en qué cajón de qué pupitre dormirá la canción 

que me ordenaba ir cada noche a descansar… 

la verdad, no lo sé… y así, sin más, todo se esfumó,  

se amargó la dulce bolsa de golosinas,  

se pitó el final de la pachanga de balón, 

se cerró el cajón con mi colección de pegatinas… 

Todo al fin se redujo a posos de café, prisas y obligación, 

lo que en argot adulto se denomina madurez, 

que con rectitud quiere borrar lo que fue 

encumbrar la plenitud de aquella vez…. 

Vosotras primaveras, que con vuestro resplandor 

me transportáis como torrente de río al pez, 

guiadme hasta la vejez con inocencia y candor 

y que mi vuelo liberado eluda el empeño opresor, 

ayudadme a seguir el resto de mis días libre y soñador  

como libre vuela por los aires el trinar del ruiseñor 

 

 

 

FLOR 

 

¿Hacia dónde partirá tu hermosura 

cuando las horas hayan malogrado  

el placer encantador de tu tersura 

y tus pétalos se encuentren derrotados 

a causa de las gélidas temperaturas? 

¿Quién acicalará las yermas veredas 

que compungidas de luto quedarán  

llorando tus despojos disgregados 

hasta que tu delicada belleza 

nuevamente se vea desplegar 

por los albores del venidero mayo?... 

Siento que ahora eres letargo invernal, 

que imperceptible te vuelves a mi vista  

como intangible lo eres a mi tacto, 

y aguardas como agazapado animal 

al grato renacer del calor de los rayos 

con que el nuevo sol primaveral 

a los pueblos y praderas bendecirá 

para tener de nuevo la oportunidad 

de poder renacer tú también,  

así tan preciosa, floreciente desde tu tallo 

 

 

 

 

CAÑAVERAL 

 

Cañaveral mirando a la lejanía, 

esa que dibuja el perfil del litoral, 

transforma el hálito de la bahía 

en salada compañía para el arenal 

que de dunas riza la desierta playa 

cuando se recrea en el desamparo  

que otorga apacible la soledad… 

tú que eres gaviota y acantilado, 

marejada arisca que se precipita 

surcando cada océano y mar, 

suspiras con ella por ir a navegar 

para apreciar otros parajes 

que anclado fuerte en tu páramo 

se te hace inviable otear, 

sólo te queda la opción de zarpar 

a través de fantasías e ilusión 

tanto como el polvo de arena fina 

de tu soñadora imaginación 

logre tolerarte desde esta orilla 

donde íntegra tu vida se arraigó 

 

Poemas de Manuel Águila

Reseña sobre el autor:

Manuel José Águila Martín (Montornés del Vallés, Barcelona 1977). Licenciado en Historia del Arte (Universidad Autónoma de Barcelona), aficionado desde su infancia a la pintura y al dibujo, como también a la lectura, en especial novela. Desde hace algún tiempo, también  a la poesía, narraciones cortas e ilustraciones en diversos periódicos y revistas. Admirador de Jorge Luis Borges o Miguel Hernández entre otros. Desde hace cinco años, reside en Puebla (México).