Inés Luna Terrero, un espíritu libre adelantado a su tiempo

Su archivo fotográfico familiar permite recomponer un retrato de su vida cotidiana, de sus aficiones y también de las pasiones de esta singular figura de la historia salmantina

Inés Luna Terrero nació en Francia en 1885, si bien creció entre la Salamanca en la que su padre fue una figura preeminente en la modernidad y el Madrid aristocrático de su abuelo senador.

Heredera de un importante patrimonio acrecentado por su padre, industrial hecho a sí mismo que trajo la electricidad a Salamanca, Inés Luna se instaló definitivamente en la casa familiar cercana a Vitigudino tras la muerte de sus padres. Y es allí, en El Cuartón de Traguntía cuyas obras inició Carlos Luna, donde Inés gestionará  su herencia y desde donde partirá a cada uno de sus viajes acompañada de su Miss inglesa, la señorita Max. De hecho, alternó la vida en esta finca salmantina con frecuentes estancias en Madrid, Francia, Inglaterra o Italia.


Por lo tanto, fue una mujer viajera (Francia, julio 1885-febrero 1953), políglota y de espíritu transgresor. Una adelantada a su tiempo, que fue adorada por unos y desprestigiada por otros.

Parte de la obra gráfica que adjuntamos  forma parte del Archivo Familiar Luna Terrero, que fue depositado en el Archivo Histórico Provincial de Salamanca por la Fundación Inés Luna Terrero en 2011.

Así, se puede recomponer un retrato de su vida cotidiana, de sus aficiones y también de las pasiones de esta singular figura de la historia salmantina, de la que se ha dicho que era "una mujer interesante y original del modernismo español", una mujer de la alta sociedad de la primera mitad del siglo XX, que, desde su heterodoxia, sirve para analizar algunas de las contradicciones de la sociedad española en ese periodo.