Domingo, 11 de abril de 2021

La primera farola

Yo me pregunto, a veces, cómo se las arreglaban los antiguos para orientarse por la noche, sobre todo, en esas noches en que la luna aparecía apagada; en esas de “como boca de lobo”; en esas en que no se veía un alma. Sí llegó la antorcha, pero, en los pueblos, no se conocía la antorcha; luego, vino el farol, pero alumbraba dos pasos, para que no te rompieras las narices; por esta ceguera, alguno me explicaba que se vivía de sol a sol, y la noche era para descansar.

A pesar de esa rutina diaria, yo tengo referencia de que había acontecimientos festivos, que se alargaban hasta más allá de las doce de la noche, como la Nochebuena, en que se combatía la oscuridad prendiendo una encina en la plaza Mayor. En san Roque, cambiaba, porque la luna llena se encargaba, con su resplandor, de solemnizar la jarana y el alboroto.

Fue en 1900, cuando el Ayuntamiento acordó establecer una farola en la plaza Mayor para el alumbrado público; y, dada su importancia, (según lo fueran permitiendo los fondos municipales), se instalarían algunas más en las calles más céntricas. Se alimentaba dicha lámpara con carburo y lucilina. La energía eléctrica llegó unos años después con la implantación, en Macotera, de una “Sociedad Anónima Civil”, cuyo objetivo era producir energía eléctrica, (de la que se vaticinaba un gran futuro), y, a la vez, sirviese para accionar un molino harinero.

Esta iniciativa arrancó en mayo de 1909 con el título de “Molino y Eléctrica Macoterana”. El capital social fue de 60.000 pesetas, constituido por sesenta acciones de mil pesetas cada una, y la formaban exclusivamente individuos macoteranos. Previamente, se habían puesto en contacto con una importante casa de Madrid, que les informó, detalladamente, de los elementos que precisaban para poner en marcha el proyecto, así como el presupuesto de la instalación, dinamos y demás.

En julio del mismo año, se inauguró la nueva fábrica, titulada “Molino - eléctrica macoterana”, en el lugar, que conocemos como el motor. De momento, sólo se puso en funcionamiento la molienda de granos; los trabajos, para la instalación del alumbrado público, no comenzaron hasta pasados unos meses.

A finales del 1910, el Ayuntamiento anunció la subasta del alumbrado público para el suministro de 1.000 bujías diarias bajo el precio de 2.000 pesetas, por un periodo de diez años, que se adjudicó a la recién estrenada Sociedad macoterana.

En 1913, La sociedad Molino-Eléctrica de Macotera”, deseosa de servir mejor al público, gestionó y adquirió, por mediación de dos de sus socios en Madrid, una nueva dinamo, pues la antiguo se averió. Se comentaba:

“Gracias a este nuevo artilugio, estamos alumbradísimos. Con esto, se ha evitado que, siendo la luz eléctrica un testigo de vista y un defensor, se escuchen, en ventanas, conversaciones que a nadie importan, y que se tiren anónimos a personas honradísimas que cumplen con su deber y están muy tranquilas en sus casas”.

“En noviembre 1920, el Ayuntamiento subasta el alumbrado público, por un tiempo de diez años, por el tipo de 27.500 pesetas para fluido y 8.000 para material, que el número de bujías sea de 1.430, y se distribuyan en 140 lámparas, que se colocarán en los lugares que se designen”.

En ese año, se deshizo la sociedad. La empresa fue adquirida por Celestino Laruscaín (vasco) y por su cuñado Benjamín Simón Inés, que poseían varias aceñas en la zona de Almendra y en la provincia de Zamora. (Estos señores son los abuelos de las mozas y mozos del motor: Germana, Benjamín, Santiago, Saturnimo, Chelo y Sotero).

 “En junio de 1921, la Comisión de Instalación Eléctrica concedió autorización, para establecer una nueva instalación eléctrica para el alumbrado en los pueblos de Tordillos, Macotera y Santiago de la Puebla. El industrial y propietario del molino de harinas de Macotera (del río), don Manuel Domínguez, aprovechó la oportunidad y compró los derechos del alumbrado público y doméstico de Macotera a Celestino Laruscaín y a Benjamín Simón Inés por 3.000 duros, a pagar en tres años”.

Cosas que pasaron y que debes conocer.