Las Arribes al día

2020, el año que pudo ser y no fue

El nuevo ejercicio se presenta con importantes proyectos para el desarrollo turístico y económico
Marcha a favor de la ELA en Vitigudino. La solidaridad también ha estado presente en 2020 en la comarca de Vitigudino, en esta ocasión a favor de los enfermos de ELA.

Sin duda el 2020 prometía ser el año de las Arribes, pero al final todo se quedó ahí por culpa, en gran parte, del coronavirus, aunque no todo se puede achacar a la pandemia. Este año que nos acaba de dejar, afortunadamente, era principal en el camino hacia el desarrollo turístico para este amplio territorio, hoy incluido jurisdiccionalmente en la comarca de Vitigudino, y formado por las Arribes, El Abadengo, la Ramajería y buena parte del valle del Yeltes, además de las Tierras de Vitigudino.

La apertura de la vía férrea de La Fregeneda para su recorrido a pie se ha trasladado a 2021, aunque aquí poco o nada ha tenido que ver el coronavirus sino más bien la ausencia de empresas de la zona con capacidad para gestionar este nuevo producto turístico, lo que ha obligado a la Diputación a recurrir a la empresa Tragsa, de participación pública, para su puesta en marcha después de dos años finalizadas las obras. La falta de iniciativa privada está llevando a Las Arribes a un viaje sin retorno, hasta el punto de que las administraciones se piensen dos veces el dedicar nuevas inversiones en la comarca y prefieran otras zonas, aunque los criterios no estén del todo tan claros. Pero hay que ser optimistas.

Como optimistas se han mostrado los pueblos de las Arribes con la que estaba cayendo, aunque –como dice el dicho– “el miedo cada uno tiene el suyo”. Muchos se atrevieron a organizar actividades para celebrar sus fiestas, incluso algunos, los menos, a abrir sus piscinas, lo cual es de agradecer, porque en una sociedad avanzada debe darse cierto grado de confianza a la responsabilidad individual de las personas.

También en ese capítulo para el optimismo, además de la apertura de la vía férrea para la práctica senderista, se encuentra el nuevo mirador que la Junta de Castilla y León proyecta en Aldeadávila de la Ribera, como no menos importante será la implantación de varios proyectos de energías renovables en Villarino o la creación de varias rotondas en las vías de acceso de Vitigudino, que mejorarán la seguridad vial y facilitarán el desarrollo industrial y comercial. Tampoco hay que olvidar el proyecto del caprino en Aldeadávila, una iniciativa que podría dar un vuelco importante al futuro de la zona, aunque para ello será necesario tener un poco de paciencia
  • Unos Corpus inéditos. Vitigudino tenía unas fiestas del Corpus inéditas, celebraciones que tenían lugar en los momentos más duros del confinamiento.
  • Vilvestre tuvo su marcha. Después de que La Fregneda y Sobradillo se adelantaran en el calndario senderista, Vilvestre pudo celebrar todavía su tradicional marcha.
  • El baile de la bandera. Los vecinos de Hinojosa se resistieron a que el coronavirus les dejara sin parte de su esencia. El baile de la bandera estuvo en la puerta de la iglesia.
  • Cipérez, el último pueblo. El calendario de matanzas tradiiconales de la Diputación hizo que los vecinos de Cipérez pudieran disfrutar de este evento antes de la pandemia.
  • Buen programa festivo, pero sin toros. Los toros en Aldeadávila son insustituibles, aun así sus vecinos pudieron vivir un programa de actividades culturales para recordar.