Detalles, para ¿avanzar?.

El nuevo Paseo de la Transición se llevó por delante parte del Parque Botánico de Huerta Otea. Confiemos reverdezca pronto.

La semana pasada revisábamos el nuevo Paseo de la Transición Española imprescindible tras la construcción del nuevo, y todavía inconcluso, Hospital. Lástima no estar ante una nueva forma de plantear y utilizar el espacio público en Salamanca, en un lugar tan interesante y sensible a la vez. Entonces ponía como ejemplo de diseño desafortunado a Canalejas, denominada además Paseo, más en estos tiempos.

Perspectiva del nuevo gran modelo viario del Paseo Canalejas.

La casualidad hizo que esta semana el Concejal de Tráfico convirtiera al Paseo de Canalejas en modelo para nuevas vías de doble sentido y más tráfico de vehículos. Enseguida es inevitable preocuparse por los árboles instalados en medianas, si estas parecen ser el nuevo anatema en las vías públicas visto lo ocurrido últimamente. También reconocía como consecuencia de la pandemia el aumento de tráfico de coches, superior a tiempos anteriores, frente al radical descenso de usuarios en el transporte público.

Este tramo del Paseo del ¿Desengaño? vio desparecer gran cantidad de árboles como consecuencia de la nueva rotonda que queda detrás de la foto. La “mediana” reaparece, los árboles no. Tampoco han vuelto muchos a las aceras.

Demonizado al principio de la pandemia, se percibe como muy peligroso. A pesar de demostrase después que, con las debidas precauciones, es muy seguro. Tampoco hacen mucho esfuerzo las administraciones para desmentirlo. Más coches y menos transporte publico evidencian la exigua memoria de demasiados conciudadanos, olvidando las graves amenazas acechantes desde hace tiempo. Como el cambio climático, la contaminación o la destrucción del medio ambiente y la biodiversidad, inevitablemente relacionados con la actual pandemia.


La reposición de árboles donde estos “desaparecen” no es el fuerte de este Ayuntamiento. Ni de los anteriores.

En esto el Ayuntamiento resalta como balance del año su gran apuesta verde “que permitirán a la ciudad acercarse a su objetivo de afrontar el cambio climático y otros retos como la sostenibilidad, la búsqueda de nuevas oportunidades económicas y la creación de entornos más saludables para la ciudadanía”. Rematado en el último Pleno Municipal sumándose, por iniciativa socialista, a la campaña “un árbol por Europa”. Donde adquiere “Un compromiso para promover la sostenibilidad local en Europa” y “Reconocer el papel fundamental de la juventud en la consecución de la sostenibilidad local, pues su interés en el desarrollo sostenible, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y la conservación ecológica se ha hecho patente en el último año.” Se plantará un simbólico árbol, uno de esos cortados con frecuencia en nuestra ciudad o maltratados con podas salvajes.

En la cuenta de twitter del portavoz socialista podemos deleitarnos con esta magnífica poda tipicamente salmantina. 

Con esta pequeña reseña de actos municipales recientes, muy bien valorados cada cuatro años en las elecciones municipales, se evidencia lo que hace de Salamanca una ciudad de futuro complicado. Desde luego incapaz de ser ejemplo de nada, avanzando siempre por detrás. A pesar de existir colectivos y ciudadanos deseosos de colaborar para conseguir una ciudad mejor, más humana y sostenible. Lástima siempre ir a rebufo (¿servirá para algo el Puerto Seco por fin en obras?), perdiendo demasiado tiempo y atractivo. Tampoco ayudan nucho otras administraciones, claro. Que 2021 nos traiga mayor esperanza y un futuro más positivo, y a ser posible la demografía cambie por fin.

Otra mediana desaparecida junto al nuevo Hospital, con sus árboles. A la acera tampoco han vuelto, salvo algún recuerdo.