Las páginas de la esperanza

Estrenamos día,

estrenamos año.

 

Abrimos la agenda reluciente

por el número uno.

 

Atrás quedarán las angustias,

los planes fallidos,

las renuncias.

 

Iniciamos las páginas

de la esperanza,

de los puntos suspensivos

(porque esto aún no se acaba…).

 

Comenzamos a soñar

con lo posible,

con lo que vamos intuyendo

más cercano,

con aquello que

no se divisaba en la distancia.

 

Empezamos a ver

cómo se acerca

el día

en que podamos abrazarnos.

 

¡FELIZ AÑO!