Querida familia

Estas navidades han sido diferentes, sí, manteniendo las recomendaciones de seguridad, y sobre todo con el corazón puesto ya en las navidades del 2021, en las que soñamos que podamos estar nuevamente juntos

Hoy recuerdo el brindis por el 2020, desconociendo todo lo que nos iba a traer consigo. No ha sido un año fácil desde su inicio y cerramos el año con unas navidades diferentes. Soy muy familiar y estas fechas para mí son muy especiales; son días con mucha luz, grandes deseos de renovación, alegrías, sorpresas y sobre todo ansias de reunirnos en Nochebuena: la familia de Cáceres, esa hermana trotamundos que igual está en Francia, Inglaterra, Italia o Portugal, mi madre, mis queridos cuñados de Valencia, mi suegra preferida, mi prima Lorena… así hasta los casi treinta que nos hemos llegado a reunir. Siempre es una gran noche la que pasamos juntos, con variedad de vinos Rioja, Ribera de Duero o Arribes…los diferentes manjares que cada uno prepara en su casa para compartir, esas copitas acompañadas de turrones, mazapanes, polvorones…  y todo esto coreado de la gran música que nos prepara nuestro tío Paco, sin faltar los villancicos de siempre, que sigan bebiendo los peces en el rio, que la mula continúe su camino hacia Belén, así podíamos estar hasta las tantas cantando, bailando y sobre todo sonriendo y disfrutando. Muy especial esa noche es nuestro ya tradicional “amigo invisible”, que este año nos hemos ingeniado para hacerlo online, con palabras como regalo. Estas navidades han sido diferentes, sí, manteniendo las recomendaciones de seguridad, y sobre todo con el corazón puesto ya en las navidades del 2021, en las que soñamos que podamos estar nuevamente juntos.

La Cabalgata también tendrá que ser diferente, mis hijos ya son mayores, pero pienso en cuando eran pequeños y seguramente hoy estarían preocupados en saber si los Reyes Mayos les visitarán este año. Me encanta la emotiva carta en formato vídeo que se ha hecho viral del Ayuntamiento de Chiclana. Sus Majestades de Oriente comienzan diciendo: “Queridos niños y niñas, cada Navidad nos escribís vuestras cartas, pero este año es diferente: nos toca a nosotros escribirla: queremos deciros que sois ejemplo para los mayores y estamos muy orgullosos de ello. Melchor, Gaspar y Baltasar tan solo tienen palabras de agradecimiento para vosotros”. Antes de terminar la carta, los reyes piden a los niños una única cosa: “¡Sonreíd, nunca perdáis vuestra sonrisa, porque no hay nada ni nadie que pueda con la sonrisa de un niño!”.   

Esta pandemia ha trasformado por completo nuestra Navidad, se ha llevado a demasiados seres queridos en el mundo entero, no podemos reunirnos todos los que quisiéramos, no nos permite tocarnos… Vamos a decir que ha sido un año complicado y extraño este 2020, por no decir otra cosa. A pesar de todo, hemos aprendido mucho: valoramos más la salud, la libertad, los momentos en familia, los besos y los abrazos... Y si miramos bien, vemos que los milagros siguen entre nosotros. Sirva de ejemplo la historia que nos cuenta una enfermera “Tengo un paciente de edad avanzada que sufre alzheimer severo. Rara vez se acuerda de su nombre y suele olvidar dónde está o lo que acaba de decir, pero por alguna razón recuerda que la mujer que va a verle cada mañana es su esposa. Suele saludarla diciendo: “Hola mi preciosa Bárbara”. No debemos dar todo por perdido, hoy más que nunca tenemos que confiar en nosotros mismos, tenemos que “perdonar a la vida” por lo que nos tenía preparado, tenemos que seguir adelante porque no queda otra.