Exposiciones interesantes

Cultura y propaganda en la guerra civil y la posguerra es la exposición que se puede ver hasta finales de febrero en el Archivo Histórico Provincial Salamanca. El profesor José Luis Rodríguez Argüeso ha aportado los materiales expuestos, lo mismo que para otras dos muestras anteriores sobre el mismo periodo, una enfocada hacia aspectos políticos y económicos y otra hacia los vehículos de automoción. Todo lo cual ha permitido una revisión amplia y profunda de la historia de esos años, partiendo de una descomunal labor recopilatoria,  selectiva y organizadora de materiales y documentos muy heterogéneos.

Es imposible sintetizar el contenido de la exposición, que aborda temas como la prensa periódica (con muchas cabeceras franquistas y republicanas); la radio, con especial referencia Radio Nacional y a sus locutores (Fernández de Córdoba, Moure Mariño, Pérez de Madrigal); la edición de libros; el cine; la censura en todas sus vertientes; el culto a Franco y a sus generales; la propaganda nazi, fascista y aliada; la publicidad comercial; las actividades prensa y propaganda en los frentes, etc. Al ofrecer información de los dos lados de la trinchera, la muestra permite comparar las diferencias entre una y otra, así como las similitudes (sobre todo en las técnicas: el “altavoz del frente” y el lanzamiento de octavillas mediante cohetes, por ejemplo). Queda claro que la guerra tuvo un frente decisivo en el ámbito de la prensa y la propaganda, tanto en las retaguardias y en las líneas de combate como ante los demás países, entonces muy polarizados políticamente y con graves tensiones que abocarán a una nueva guerra mundial.

Con buen criterio, la exposición da un tratamiento especial a la enseñanza franquista, pues, siendo “vehicular” de los principios, usos y creencias del nacionalcatolicismo y actuando sobre mentes infantiles a través de un cuerpo de docentes debidamente depurado, fue sin duda el factor más influyente a la hora de moldear las conciencias colectivas según las querencias del Nuevo Estado. Una influencia que aún hoy se deja sentir en lugares conservadores, como puede ser esta misma provincia (con perdón). En este punto creo que solo el montaje in situ de las aulas en un centro republicano y en otro franquista hace que merezca la pena la visita, como también es de interés la atención al vasto programa de represión y depuración del personal docente,  que expulsó a muchos miles de maestros y maestras –no es ociosa esta diferenciación de género, pues la presencia femenina fue muy notable dentro del magisterio republicano–.  Y es muy justa la referencia a nuestra entrañable amiga Matilde Garzón Ruipérez, cuya familia fue durísimamente represaliada por sus ideas humanistas y democráticas.

Solo es de lamentar que la riqueza temática y documental de esta exposición no haya dado lugar a alguna publicación impresa que hubiera permitido una mayor difusión. Y que la epidemia haya limitado la afluencia de público, algo que también afectó a la exposición sobre Basilio Martín Patiño organizada por Ignacio Francia. Tanto esta como las mencionadas de Rodríguez Argüeso han podido aportar elementos de juicio esenciales para la formación de esa memoria histórica democrática aun hoy pendiente de consolidar en la sociedad española. Aunque hay otros factores para ese deficit, partimos de que, como dice Rodríguez Argüeso, “tenemos un desconocimiento tremendo de lo que han vivido nuestros padres y abuelos”. También es triste y paradójico que se haya prestado más atención, incluso en círculos académicos, a cierto bodrio audiovisual unamuniano que a estas exposiciones, mucho más respetuosas con esa memoria y con la objetividad histórica.

Foto: Aula de una escuela republicana en la exposición