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Miércoles, 20 de enero de 2021

“Si no surgen imprevistos, el próximo verano concluirá el traslado al nuevo edificio del Hospital”

“Siempre piensas que estás preparado para cualquier contingencia, sobre todo si estás rodeado de un excelente equipo de profesionales, pero con la pandemia todos hemos llegado a una situación límite”
Luis Ángel González, gerente del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca

“Siempre piensas que estás preparado para cualquier contingencia que se pueda presentar, sobre todo si estás rodeado de un excelente equipo de profesionales, pero en el caso de la pandemia por Covid-19 creo que todos hemos llegado a una situación límite”. Son palabras de Luis Ángel González, gerente del Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, tras un difícil año marcado por una pandemia que ha puesto al borde del colapso a los sistemas sanitarios de todo el mundo y, lógicamente, a los hospitales, incluido el de Salamanca. Una crisis que, como añade Luis Ángel González, “no hubiésemos sido capaces de controlarla si no existiera un equipo perfectamente cohesionado”. Durante todos estos meses “el personal sanitario ha hecho un trabajo enorme y está cansado", pero "siempre tuvieron claro que en la lucha contra este virus solo vale el trabajo, el esfuerzo y la dedicación”. Un año diferente que termina con una buena noticia, la apertura parcial del nuevo edificio del Hospital Universitario. “Si no surgen imprevistos, el próximo verano concluirá el traslado a la infraestructura del nuevo edificio y, en otoño se procederá a la demolición del Clínico para la posterior construcción del Edificio de Consultas”. 

Pregunta obligada, ¿cómo ve la evolución de la pandemia?, ¿la tercera ola será inevitable? 

Hay expertos que ven posible un nuevo brote de COVID-19 pasadas las fiestas navideñas y advierten de que las concentraciones y la movilidad de personas con la celebración de estas fiestas pueden facilitar la circulación del virus. Sí que es cierto que cuanto más amplia sea la capacidad de movimiento de la población, más amplia o probable va a ser la posibilidad de que emerjan nuevos casos. Si a esto le sumamos que puede haber una relajación de las medidas preventivas al estar en ambientes familiares, las condiciones favorables para la transmisión del virus aumentarían de forma considerable. En función de esas previsiones, puede ser que en los meses de enero y febrero del próximo año se complique la situación epidemiológica dada la proliferación de otras infecciones respiratorias que de alguna forma pudiesen facilitar la aparición de un rebrote de coronavirus; pero no es algo que podamos afirmar con rotundidad, máxime cuando todavía no sabemos el impacto que va a tener la vacunación masiva que comenzará a principios de año.

Durante estos últimos meses, ¿han llegado a temer en algún momento que la situación se desbordase en el Hospital de Salamanca? 

La dirección de un centro como este complejo hospitalario siempre ha sido un reto, sobre todo estando tan cerca la apertura y puesta en funcionamiento del Nuevo Hospital. Siempre piensas que estás preparado para cualquier contingencia que se pueda presentar, sobre todo si estás rodeado de un excelente equipo de profesionales, pero en el caso de la pandemia por COVID-19 creo que todos hemos llegado a una situación límite. El aumento progresivo de casos, la letalidad del virus, la situación en el área de críticos, la escasez de recursos materiales y humanos, la coordinación de prácticamente todos los centros sanitarios públicos y privados de la ciudad… esta crisis no hubiésemos sido capaces de controlarla si no existiera un equipo perfectamente cohesionado. El compromiso, la ilusión, el espíritu de trabajo de toda la dirección, junto con el apoyo de todos los trabajadores del centro ha permitido sacar la crisis adelante con una enorme responsabilidad.

¿Cómo revertir el efecto o impacto que ha tenido la pandemia en las listas de espera para operarse o para consulta? 

La lista de espera era y es una de nuestras máximas prioridades por lo que tendremos que trabajar a fondo en ella. Aunque no se han dejado de intervenir los pacientes más prioritarios durante este tiempo de crisis en el Hospital Virgen de la Vega o en la Fundación Hospital General Santísima Trinidad, es necesario repriorizar a los pacientes junto con todos los servicios implicados. 

Durante la pandemia no se ha incrementado la cantidad de pacientes pero lo que sí ha aumentado mucho es la demora media. Con respecto a lista de espera quirúrgica son los servicios de Cirugía General, Traumatología y Urología, los más afectados, sin embargo puede decirse que en el momento actual estamos teniendo la actividad quirúrgica habitual para estas fechas y trabajando en la potenciación del Plan Perycles. En cuanto a las consultas externas, si algo ha enseñado esta pandemia es que las interconsultas telefónicas y telemáticas tienen un gran futuro. En la actualidad ya se está trabajando con la Dirección de Atención Primaria para ampliar las consultas no presenciales. En este sentido, el desarrollo de un Plan Estratégico de Coordinación Asistencial con Primaria será básico.

La atención presencial volverá a los centros sanitarios pero creo que tendremos que abordar cambios que no admiten más demora como la restricción de la circulación de personas ajenas a la organización por el hospital, la racionalización de nuestras salas de espera, el desarrollo de la telemedicina, la ambulatorización de los procesos asistenciales y los circuitos de alta resolución, entre otros.


¿Qué nivel de desgaste tienen los profesionales sanitarios después de diez meses de pandemia? 

El personal sanitario ha hecho un trabajo enorme y está cansado, tanto física como emocionalmente. Para el que no lo ha visto en el hospital es difícil comprender estas situaciones. Seguro que en algún momento hubo desaliento, cansancio e incluso cayeron lágrimas, pero siempre volvieron a levantarse. Siempre tuvieron claro que en la lucha contra este virus solo vale el trabajo, el esfuerzo y la dedicación.

En todo momento, el equipo directivo ha intentado estar cerca de ellos y transmitirles personalmente nuestro agradecimiento y darles ánimos, tanto a los mandos intermedios como a cualquier profesional  de los que estaban al pie del cañón, trabajando. Ver todos los días la ilusión y motivación de los equipos multidisciplinares de las plantas, las unidades de críticos y urgencias… me llenaba de orgullo por tener los profesionales que tenemos en este complejo hospitalario. 

¿Cree que dificulta concienciarse que las muertes y el sufrimiento se haya reducido a meras estadísticas? 

El exceso de información en una situación de crisis sanitaria ligada a datos y más datos puede llegar a provocar en aquellos que la reciben una especie de “inmunización” a la carga personal, familiar y social que dichos datos no dejan ver. Sin embargo, el análisis de los datos es necesario para tomar decisiones y para hacer un ejercicio de transparencia, a la cual está obligada cualquier administración pública. Creo que sería necesario desarrollar a la vez una labor pedagógica: haciendo ver a toda la población lo que de verdad significan esos datos. Tengo la sensación de que algunos grupos de edad de la población no han llegado a ser conscientes de lo que está significando la COVID-19 como problema no solamente sanitario, sino también económico y social. 

Los profesionales sanitarios estamos obligados no sólo a desarrollar una labor asistencial curativa, también debemos trabajar la prevención y la formación con nuestros pacientes. Desde el equipo directivo somos conscientes de la necesidad de hacer ver a todos los profesionales la importancia de esa labor preventiva y formativa.

El Nuevo Hospital ya es una realidad, ¿la mejor noticia para despedir este difícil año?, ¿hasta qué punto va a marcar la diferencia en la atención hospitalaria? 

Podríamos decir que en un año tan complicado desde el punto de vista sanitario, la apertura parcial del Nuevo Hospital es una gran noticia. El edificio ya está finalizado, por lo que podemos dar por concluidas las obras principales sujetas al Plan Funcional; también se han concluido las plataformas de acceso y el vial. Solamente quedan pendientes de realización algunas pequeñas obras derivadas de las correcciones antes de la apertura y puesta en funcionamiento de las diferentes zonas. 

La infraestructura es impresionante, tanto por el diseño de los espacios, como por sus características técnicas y funcionales. El Bloque Técnico junto con el Quirúrgico incluirá alta tecnología puntera en servicios y unidades como Diagnóstico por Imagen, Laboratorio, Ucis, URPA, Quirófanos y Endoscopias. Como comentaba antes, ya han iniciado actividad los servicios de Oncología Radioterápica y Rehabilitación, así como la cocina de línea fría. A estos seguirán el resto de los Servicios Centrales y los No Sanitarios, para concluir con el resto del hospital como el Bloque Quirúrgico, las UCIs, las Unidades de Hospitalización, Urgencias y el Bloque Obstétrico.

En la actualidad, la planificación y traslado al nuevo hospital está liderada por la empresa que ha resultado adjudicataria de dichas actuaciones. En el mes de enero del próximo año se hará la presentación a la organización de la metodología a emplear y el cronograma general. Si no surgen imprevistos, en el próximo verano concluirá el traslado a la infraestructura del nuevo edificio, se iniciará el movimiento de las consultas externas del Hospital Clínico al del Hospital Virgen de la Vega y, en el otoño, se procederá a la demolición del Clínico para la posterior construcción del Edificio de Consultas.

Como conclusión podría decir que el salto tecnológico y asistencial derivado de la puesta en funcionamiento de la nueva infraestructura será espectacular, no solamente para el Área de Salud de Salamanca sino para toda la región.