La cultura del cuidado como camino de paz

 

 

 

 

 

 

    

     Ese es el lema elegido por el Papa Francisco para su Mensaje motivador de la 54 Jornada Mundial de la Paz que, instituida por el Papa San Pablo VI en el interesante año de 1968 ha sido continuada, año a año, cada 1 de Enero, por todos los Papas que le han sucedido. Si desde entonces esta Jornada Mundial se ha celebrado ininterrumpidamente, es una mala señal, pues indica que, por fas o por nefas, el mundo no acaba de tener paz.

     ¿Por qué? Pues porque durante el año que pronto terminará se ha declarado la crisis sanitaria Covid-19 que ha venido a acumularse con otras crisis ya existentes, fuertemente interrelacionadas todas ellas y a cual más peligrosa: climática, alimentaria, económica y migratoria. La conjunción de esas cinco crisis socava la confianza de los seres humanos en nosotros mismos y la consecuencia es que nos estamos acostumbrando, a base de repetición, a unas “culturas” de la indiferencia, el rechazo y la confrontación con el diferente.

     El Papa Francisco, apoyándose en la base bíblica de la fe cristiana y  en los principios de la Doctrina Social de la Iglesia, herederos de la tradición profética del Antiguo Testamento, de la praxis cristiana social y caritativa de los últimos veinte siglos, de la reflexión creyente de los Padres de la Iglesia, tanto de Oriente como de Occidente, de los desarrollos de la Teología Moral del Medievo y de la Edad Moderna –recordemos a la Escuela de Salamanca, tan importante en la defensa de los Derechos de los Indios y del Derecho Internacional, así como sus nuevos planteamientos económicos, cuyas virtualidades están ahora desvelándose-, y en el magisterio de los Papas, desde León XIII, con su famosa encíclica “Rerum Novarum”, hasta la última, “Fratelli Tutti”, del mismo Papa Francisco, sugiere principios en los que apoyarse y brújula con la que guiarse para obtener el don de la paz.

     La crisis sanitaria de la actual pandemia, con sus gravísimas secuelas psicológicas, sociales y económicas, pone de manifiesto la necesidad urgente de arbitrar una globalización positiva en la que toda la humanidad y todas las instituciones políticas, económicas, culturales y las redes de comunicación facilitadas por las nuevas tecnologías, nos impliquemos solidariamente para resolverla, sin dejar a nadie atrás, pues este coronavirus es absolutamente “democrático” y no respeta ninguna frontera política ni de clase social, de modo que si no abordamos solidariamente el problema, la crisis se alargará indefinidamente en el tiempo y seguirá causando estragos humanos y humanitarios. Esto puede sonar bien, pero el Papa concreta: “…a fin de garantizar el acceso a las vacunas…a los más pobres y frágiles”. Porque “nos dimos cuenta de que estábamos en la misma barca, todos frágiles y desorientados: pero, al mismo tiempo, importantes y necesarios, todos llamados a remar juntos, porque nadie se salva solo y ningún Estado nacional aislado puede asegurar el bien común de la propia población”.

     El cuidado, dice el Papa, tiene “una gramática” cuyos cuatro capítulos serían: 1) la promoción de la dignidad de toda persona humana. 2) la solidaridad con los pobres y los indefensos. 3) la preocupación por el bien común y 4) la salvaguardia de la creación. Paz, justicia y conservación de la creación son tres temas absolutamente ligados.

     Todos debemos ser profetas y testigos de la cultura del cuidado…y esto, vuelve a concretar Francisco, será posible solo con un fuerte y amplio protagonismo de las mujeres, en la familia y en todos los ámbitos sociales, políticos e institucionales. Indicios de esto tenemos –añado yo de mi cosecha- en la buena gestión de las mujeres gobernantes cuando empezó la pandemia (Tsai Ing-wen de Taiwan; Jacinda Ardern, de Nueva Zelanda; Sophie Wilmès, de Bélgica; Angela Merkel de Alemania; Katrin Jakobsdottir, de Islandia; Erna Solberg de Noruega; Mette Frederiksen, de Dinamarca y Sanna Marin de Finlandia).

     Pero mejor que lo cuente yo es que tú, amable lector, lo veas por ti mismo: http://www.vatican.va/content/francesco/es/messages/peace/documents/papa-francesco_20201208_messaggio-54giornatamondiale-pace2021.html

     Con mis mejores deseos y compromisos de paz para 2021.