¿Es posible librarse de una deuda superior al medio millón de euros?

La respuesta es afirmativa y la razón reside en la Ley de Segunda Oportunidad, un mecanismo que posibilita superar una situación de quiebra o bancarrota

 

Después de la tormenta siempre llega la calma y después de un final un nuevo comienzo. Imagínense cuánto puede cambiar su vida de tener una deuda de medio millón de euros a reducir este débito a cero y poder volver a empezar. El estrés o el agobio que generaba esta pesada losa puede dar paso a la alegría y la ambición de esa persona que se sabe dispuesta y capaz de emprender nuevos proyectos. Pero, ¿cómo se puede lograr este “privilegio”?

El camino para alcanzar este propósito tiene su punto de partida en la Ley de Segunda Oportunidad, un mecanismo poco conocido en España y más propio de culturas anglosajonas. Instaurada en el 2015, esta norma permite la exoneración o perdón de parte o la totalidad de las deudas de aquellas personas que hayan alcanzado una situación grave de insolvencia obrando de buena fe. Con este perdón, tal y como se reseña en la exposición de motivos de la ley, se busca que las personas afectadas “tengan la posibilidad de encarrilar nuevamente su vida e incluso arriesgarse a nuevas iniciativas”. 

La utilidad de este mecanismo

Para poder acceder a esos nuevos objetivos, los solicitantes deberán primero salir definitivamente del pozo de deudas que les rodea. Un caso reciente de éxito que ejemplifica a la perfección la capacidad que este mecanismo legal otorga a la sociedad es el gestionado por Abogados para tus deudas. Este despacho de abogados logró hace unos meses la cancelación de una deuda que superaba el medio millón de euros.

La letrada Elisabet de Vargas Capella, quien participó en ese procedimiento judicial, se encarga de explicar cómo se desarrolló este proceso concreto ya que puede resultar especialmente llamativo que una persona alcance una deuda tan pronunciada. Ella narra que “esta persona tenía algunos ingresos bajos, pero intentó emprender varios proyectos como autónomo y para poder subsistir tuvo que suscribir algunos créditos financieros”. 


El problema llegó con las condiciones de esos créditos, que “empezaron a ser tan abusivas en cuanto a intereses, que junto con distintos factores como las pocas ayudas que se les concede a los autónomos, la bajada de los mercados a nivel profesional, el elevado coste de vida…”. 

Todo ello se fue convirtiendo en una bola de nieve que iba a más y “le supuso un endeudamiento tan grande que no sólo no tenía ingresos suficientes para afrontarlo, sino que en un momento determinado le faltaba dinero para comer y para vivir”. Incluso más adelante alcanzó un punto donde llegó a tener “ingresos cero”. 

¿Cómo fue el proceso?

A partir de ese punto y una vez estudiado su caso concreto, ambas partes decidieron que la mejor opción era acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad. Después de iniciar el trámite documental en Notaría, se llevó a cabo la fase de mediación donde se intentó sin éxito alcanzar un acuerdo amistoso de pagos. 

En este punto, Elisabet de Vargas explica que “se propone un plan de pagos con una quita sobre la deuda”, sin embargo “esta propuesta no fue aceptada por los acreedores, que eran principalmente bancos, y decidimos acudir a la vía judicial con el objetivo de lograr la exoneración”.

Finalmente, esta intención se logró y a esta persona el Juzgado de lo Mercantil nº 11 de Barcelona “le perdonó la deuda en su totalidad, lo que suponía más de 500.000 euros de deuda”. Esto supone que “ahora se ha quedado con deuda cero por sentencia judicial y nadie más nunca podrá reclamarle estas deudas”. Todo un alivio después de haberlo pasado realmente mal.