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Viernes, 22 de enero de 2021

Respeto y ética

Buenos días señor Manuel.

Buenos y santos prenda.

¿Se da usted cuenta amigo, de que estamos abocados a una-NAVIDAD-, totalmente diferente a las que usted y yo hemos conocido y disfrutado?

¿Qué si me doy cuenta? A todas horas y desde hace mucho tiempo cuando comenzó esto del-Coronavirus-. Me lo estoy preguntando y me digo dolido… ¡Por Dios! ¿Esto qué es?

Yo también me lo pregunto. Y vienen a mis recuerdos, lo que nuestro amigo el poeta de Cantalpino-Armando Moralejo-(q.e.p.d), se preguntaba también hace ya mucho tiempo.

¿Pero es que todos la tienen y gozan? ¿Es que todos sienten lo que es-Navidad? ¿Es que todos pueden tenerla y gozarla, viviendo dichosos sus días de paz?

¡Bien “tiradas” están! Las preguntas del poeta-Armando-, al que conocí y aprecié. Y puedo decirte como respuesta; un rotundo NÓ, ni todos la gozan, ni todos la sienten, ni todos pueden tenerla y gozarla y menos se puede ser dichoso en las circunstancias actuales.

Acertado va usted como siempre amigo en sus apreciaciones, dado que hemos llegado a un punto en esta-NAVIDAD-, en que se han perdido el-RESPETO-, Y la-ÉTICA- pues en la pluma y el pensamiento de-Armando-; es algo muy distinto:

“Respetar lo que piensan los otros. Respetar aquello de su propiedad. Respetarnos todos, los unos a otros. Eso también pienso sería-NAVIDAD-“. (Ver foto. J.A Vicente).

¡Ahí lo ha “clavado! Y si tuviéramos que desgranar el sentido de la prosa; daría para largo y muchos se sentirán acusados, además con mucho fundamento. Fíjese bien y medite:

“La oración y el recuerdo al difunto que hoy a nuestro lado no puede estar, es honrar su memoria y recuerdo, eso también es tener-NAVIDAD”.

Poco más se puede decir para explicar o definir lo que nosotros hemos vivido en otros momentos en “nuestra-NAVIDAD-,… no la-NAVIDAD-, que tendremos a escasos días: “Los que nacimos en la época de los 30-40-50; conocimos el reparto de mercancías en carros tirados por mulas, y vivíamos en una sociedad sin automóviles, no había los medios de comunicación actuales ni la “locura” del-BLACK FRIDAY-, pero tuvimos la suerte de conocer la auténtica, sufrida y trabajada-NAVIDAD-. Aún así somos conscientes de que nuestro entorno evoluciona vertiginosamente, nos hemos hecho viejos sin darnos cuenta y los que hemos llegado “hasta aquí” nos llega el pasado difuminado en nuestra memoria. Lo que no nos abandona, tenemos muy presente y nos produce escalofríos, además de absoluta perplejidad; son los acontecimientos que se producen últimamente. Y la pregunta es: ¿Hasta dónde llegaremos? ¿Hasta dónde podremos llegar? ¿No será el momento de parar?... entre otras razones; porque pueda que no haya otro… PUES ESO.

Llegados hasta aquí; creo que habrá ido quedando claro, que al señor Manuel y a mí, no nos gusta “esta”-NAVIDAD-. Pues pensamos que todo lo sucedido hasta llegar a ella, es una consecuencia de la ausencia de valores y de educación. Nos hemos convertido en seres demasiado competitivos, hemos dejado de ser humildes. Eso y mucho más; pero nosotros no estamos capacitados para “sentar cátedra” en estos temas tan importantes y lo dicho… lo hemos dicho a la “buena de Dios” y porque nos “duele” ver así la-NAVIDAD-. La “otra” la nuestra era distinta en sentimientos.

“Viejas y nobles costumbres que verlas ya no podrás. Mas… si las has vivido olvidarlas no podrás”.

Y qué nieve de una vez, si está de Dios. ¿Se acuerda usted señor Manuel, de las nevadas “disformes” que caían algunos años por-NAVIDAD? (Escribimos y hablamos de esta zona de la Comarca peñarandina en que habitamos, dado que en otras partes de España… sí nieva).

Cómo me voy a olvidar hombre. Si teníamos que cavar hasta túneles con las palas para poder ir a dar la comida a los animales en las cuadras. Y hasta para salir de las casas. Que mal se pasaba. Pero si te digo mí verdad; cuanto añoro aquellas-Navidades-, blancas. Nuestra-NAVIDAD-… ¡Pura NAVIDAD!

“Hace ya muchos años. Un montón. Era un muchacho. En una tarde de invierno, obscura y fría, nevaba intensamente. Los gorriones volaban a guarecerse del temporal entre las bardas y los tejados de las tenadas. En la lejana torre de la Iglesia se sintió el sonoro repique de las campanas anunciando alegres días de fiesta. Anunciaban la llegada de la-NAVIDAD-. Algunos copos de nieve se colaban por la chimenea, chisporroteando después entre las brasas”. (A.M).

¡FELIZ NAVIDAD! Pues eso.