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Martes, 26 de enero de 2021

Síndrome de Procusto

El síndrome de Procusto no es muy conocido, es una patología psicológica cuyo nombre proviene de la mitología griega.

Cuando se habla del Síndrome de Procusto se habla de la incapacidad para reconocer como válidas las ideas de otros, el miedo a ser superado profesional o personalmente por otros, la envidia… todo ello nos puede llevar a eludir responsabilidades, tomar malas decisiones y frenar las iniciativas, aportaciones e ideas de aquellos que pueden dejarnos en evidencia.

Lo sufren las personas que se ven (o se creen)  superadas intelectualmente por otras, las denigran, e incluso tienden a hacerlas desaparecer. Viven en un estado permanente de inferioridad que ni avanzan ni dejan avanzar.

No hace falta que cite ningún ejemplo, todos tenemos cerca unos cuantos. Desgraciadamente hay demasiados en nuestra sociedad, desde lo más alto de la política hasta la más sencilla de las empresas, asociaciones, y cualquier grupo humano.

Quien más quien menos hemos sufrido las decisiones de personas que por el simple hecho de estar jerárquicamente por encima de ti, lo dejan bien claro y “aquí se hace lo que yo digo, que para eso soy el jefe”. Aunque esa decisión suponga un desastre.

Lo malo es que personas que sufren este síndrome y ostentan altos cargos con gran poder de decisión, no les importa el daño que pueden ocasionar, gastándose dineros públicos con decisiones erróneas, poniendo palos en las ruedas en el desarrollo de las sociedades que dirigen.

No atienden al bien común, son capaces de relegar a los más capacitados, por el hecho de verse inferiores. Con esta actitud construyen la sociedad a su modo, no es posible ningún tipo de avance, es la mediocridad la que impera, y ellos se sienten superiores. La involución y la falta de progreso es lo que marcan sus actuaciones. Lo justifican valorando excesivamente el pasado, recordando tiempos pasados como el modelo a seguir, obviamente “su” pasado.

Estas personas viven en un mundo caduco, anacrónico, suponen una rémora para cualquier país civilizado, moderno, con aspiraciones de desarrollo y creación de una sociedad más libre, justa, donde cada individuo sea por lo que vale y no por lo que hereda. Nunca harán nada para que por un concurso u oposición se demuestre la valía del individuo para desarrollar un cargo, una plaza de profesor por ejemplo, (en la educación concertada no hay oposiciones).

El espíritu liberal proclama la valía de la persona por sus logros individuales, por su formación, por su lucha para ascender en la sociedad y en aquellos ambientes donde se mueve, rechaza la imposición del individuo por su herencia, por el “enchufe”, en base a esto el liberal no acepta la monarquía, (por ejemplo) está fuera de su pensamiento liberal.

Entonces, ¿cómo es posible que los partidos políticos que se denominan liberales sean los que fomenten lo contrario a su doctrina política?

Tienen miedo a perder su influencia, a perder el poder que por herencia vienen disfrutando. Una parte de la clase política no ha aceptado el cambio de régimen político en este país.  Saben que parte de su estatus se acabaría, tendrían que conseguir con esfuerzo lo que ahora tienen por regalo, en igualdad de condiciones tendrían que competir con jóvenes preparados que han conseguido con su esfuerzo sacar una carrera adelante, a estos los títulos no se los han regalado.

Gran parte de la precariedad que existe en lo público es debido al miedo que ciertos sectores tienen a medirse en igualdad de condiciones para optar a una plaza de médico, profesor, bedel, celador, auxiliar administrativo, etc. Si privatizamos todo no hará falta medirnos con nadie, con tener enchufe, o con ser hijo de…. bastaría. Como ocurre en lo privado.

Además la privatización reduce los salarios al mínimo, “y si quieres seguir trabajando pórtate bien, que no te renuevo el contrato”. Seguirían manteniendo su nivel heredado de sus antepasados, sin méritos, con el solo hecho de ser hijo de, amigo de….

Políticamente legislan para nombrar a dedo a quien más le gusta, o a quien tienen que pagar algún favor, o para tener “esclavos”. Hacen que sus normas sean dogmas, “es así porque lo decimos nosotros, y no se debe plantear ninguna duda” y los dogmas solo en la iglesia y para quien se los crea. Por cierto, hay órdenes religiosas muy metidas en esto del poder terrenal.

Cada uno saque sus conclusiones sobre el tipo de sociedad en que vivimos y si queremos  cambiar para poder ser un país civilizado, moderno. Tener personas que demuestren ser las más capacitadas para trabajar en la sociedad en la que vivimos. Que no sean personas con el síndrome de Procusto las que estén tirando para atrás en el desarrollo de un país lleno de oportunidades, con gentes luchadoras, alegres y animosas.