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Lunes, 18 de enero de 2021

"Hermano, amigo que trabajas…", traducido al portugués por Leonam Cunha

Alfredo Pérez Alencart, Miguel Elías, Pilar Fernández Labrador y Leonam Cunha, con el poemario del costarricense Juan Carlos Olivas,  traducido por Cunha (Foto de Jacqueline Alencar)

 

El pasado viernes 11 de diciembre tuve el privilegio de participar en el Seminario Internacional de Investigaciones Transdisciplinarias, celebrado virtualmente desde Brasil y organizado por GTeia, con los apoyos del Conselho Nacional de Desenvolvimento Científico e Tecnológico (CNPq), y de  Universidade Federal do Ceará (UFC). Allí estaba, liderando la sesión, el profesor Flávio José Moreira Gonçalves.

 

Por la diferencia horaria, el panel en el que intervine (Relaciones entre Derecho y Literatura), terminó pasada la medianoche. Pero fue tan grato que no me percaté de la hora, especialmente por las ponencias de David de Medeiros Leite y Mantovanni Colares Cavalcante, ambos profesores, doctores en Derecho y escritores. La coordinadora de nuestra mesa fue la abogada Jane Weyne Ferreira de Menezes,

 

Allí expuse unas mínimas reflexiones sobre Derecho y Poesía, las cuales se darán a conocer más adelante. Sólo decir que en la misma hice mención, por petición de los organizadores, a mi libro “Hombres trabajando”, publicado en 2007 por UGT Castilla y León, un año antes de la crisis económica que devastó la economía de medio mundo. Un libro de esos que los especialistas denominan de poesía ‘social’. También hablé de los poetas-profetas bíblicos y de cómo están presentes la Justicia y el Derecho en sus versos contenidos en la Biblia, como por ejemplo Jeremías, cuando dice:

 

 

Ay de quien construye su palacio,

sus salones sin justicia ni derecho!

Obliga a trabajar gratis a su prójimo

sin darle el sueldo correspondiente.

 

O también Amós, uno de los profetas más ‘comunistas’, y quien, entre otros versos relacionados con el tema, así se manifiesta:

 

Que fluya el Derecho como agua

y la justicia como un río inagotable.

 

(…)

 

Pues vosotros habéis convertido

el derecho en veneno

y la justicia en fruto amargo.

 

Indesligables deberían ser la justicia y el derecho, cosa que muchas veces no ocurre, aquende y allende. Sólo el desconocimiento de estas y otras muchas fuentes pueden explicar que persista el tópico de un divorcio entre Poesía y Derecho.

 

Aquí copio un fragmento de la Inscripción que hice, a modo de pórtico, para el librito mío de 2007: “Cualquier asunto que atañe al hombre es materia prima para la poesía; cualquier palabra es susceptible de servir al cuerpo del poema. El trabajo no es confundible para el hombre; tampoco para el poeta que lo observa yendo y viniendo por los siglos del espejo: el Trabajo tiene filones de plata cuando recompensa con dignos salarios, pero también otro perfil: el de una corpulenta aplanadora si hace malvivir a la mano de obra supeditada a la resta y latrocinio de su esfuerzo. En esta última faceta inciden, principalmente, los ejercicios poéticos. ¿Tema obsoleto o postmoderno? Excúsenme la respuesta, pero pregunten a los mileruistas, pregunten a quienes ni siquiera llegan a tal categoría en una España donde se pregona excesiva bonanza y donde existen trabajadores que no consiguen trabajo. Hay poetas que miramos a la realidad y no a la luna, como algunos quisieran”.

 

Hemos vuelto atrás y más negro será el panorama tras la pandemia.

 

Pero volviendo al seminario brasileño, decir que el poeta Leonam Cunha, abogado nordestino que realiza sus estudios doctorales en Salamanca, tuvo la gentiliza de hacer una precisa traducción de uno de los poemas de dicho libro, a efectos de hacerlo conocer a todos los participantes del encuentro.

 

 

 

 

 

HERMANO, AMIGO QUE TRABAJAS…

 

 

YENDO a lo nuestro,

acercándonos a las cerillas

que al crepúsculo

alumbran los rostros, te diré

que debes aprender a recibir los días

con todas sus esquirlas,

a que pueden volver

veranos oscuros,

languideces,

grilletes…

 

Hermano, amigo

que trabajas esquivando

menosprecios y bofetadas, yendo

a lo nuestro te diré

cómo el vivir se resbala

tan obstinadamente

de espaldas

a la imaginación, cómo

la tropa de jabalís enseña

sus babeados colmillos

mortales.

 

Los códigos

consultados a tiempo

sirven para exorcizar.

 

¿Renunciar?

¿Por qué renunciar?

 

La tarea no acaba jamás,

pues quedas en el mientrastanto

de voluntades atmosféricas

fastidiándote ex profeso.

 

Hermano mío y de mi esperanza,

amigo que apartas moscas

del estercolero, ¿quién sentenció

que se acabaron los conflictos?,

¿quién metió en tu cabeza

que ya no pisan la cerviz?

 

Debes saber que todavía

arrástranse los depredadores,

que aún sobrevuelan insaciables buitres

esperando tironear tu estómago

con su pico.

 

Amigo que trabajas:

bajo este sol

no quiero que tiembles;

no quiero que pidas misericordias

bajo esta cruz de azúcar.

 

Felicita a quien contrate

de buena ley, a quien sea generoso

si su negocio sube como

la espuma, a quien no gira su cuerpo

cuando tú pasas sudando

cargas.

 

Ya escucharás el clarín

que despierte a los desalentados

y haga un coágulo al que, ufano,

cante su contabilidad mafiosa.

 

Hermano, amigo que trabajas

tan honrado, yendo a lo nuestro

te diré que no basta

el aguacero legislativo, pero sí

el olfato, pero

sí el acento en la letra “o”

o la comunión con el compañero

que intuye

socavones esclavizantes.

 

Levántase un estatuto de justicia

para estos días mayúsculos,

legañosos,

ásperos,

fríos.

 

Portada de ‘Hombres trabajando’ (UGT, 2007)

 

 

 

IRMÃO, AMIGO QUE TRABALHA...

 

 

INDO direto ao ponto –

trazendo para perto os fósforos

que iluminam os rostos

durante o crepúsculo –, preciso te falar

que tens de aprender a receber os dias

e todas as suas farpas,

e que os verões escuros

sempre podem voltar,

assim como a languidez,

assim como os grilhões...

 

Irmão, amigo

que trabalha e desvia

de menosprezos e socos, indo

direto ao ponto, preciso te falar

sobre como a vida flui

obstinadamente

dando as costas

para a imaginação, e como

a tropa de javalis mostra

os seus caninos cheios de baba

e de morte.

 

Os códigos,

consultados a tempo,

servem para exorcizar.

 

Renunciar?

Por que renunciaríamos?

 

A lida nunca acaba,

porque tu permaneces no entretempo

das vontades atmosféricas,

e isso te deixa furioso.

 

Irmão (meu e da minha esperança),

amigo que afasta as moscas

do monturo, quem sentenciou

que se acabou a pugna?

Quem colocou na tua cabeça

que já não pisam o teu pescoço?

 

Tens de saber que os depredadores

ainda se arrastam por aí,

que os urubus insaciáveis ainda nos sobrevoam

esperando poder atravessar o bico

em teu estômago.

 

Amigo que trabalha:

sob este sol

não quero te ver tremer;

não quero te ver pedir misericórdia

junto a essa cruz de açúcar.

 

Parabeniza quem faz contratos

justos, quem será generoso

quando o seu negócio se levantar

como uma espuma, quem não te dá

as costas ao ver-te suando

de trabalhar.

 

Logo mais ouvirás o clarim

que despertará os desalentados

e tornará coágulo quem, ufano,

vibre pela sua contabilidade mafiosa.

 

Irmão, amigo que trabalha

honradamente, indo direto ao ponto,

preciso te falar que não basta

uma chuva de leis, mas sim

o olfato, mas

sim o acento na letra “o”

e a comunhão com aquele amigo

que intui

sobre as cavernas de escravidão.

 

Ergue-se hoje um estatuto de justiça

para esses dias enormes,

remelentos,

ásperos

e frios.

 

 

El poeta brasileño Leonam Cunha, en el campo charro salmantino

 

 

Leonam Cunha (Leonam Lucas Nogueira Cunha, Areia Branca, Rio Grande do Norte, 1995). Abogado, estudió Derecho en la Universidad Federal de Río Grande del Norte (UFRN, Brasil) y es Máster en Estudios Interdisciplinares de Género en la Universidad de Salamanca (España), donde ahora está realizando su doctorado. Ha publicado los poemarios Génesis (Gênese, Sarau das Letras, 2012), Disonante (Dissonante, Sarau das Letras, 2014) y Sembrador de Tormentas (Condutor de Tempestades, Sarau das Letras, 2016). Ha colaborado para revistas literarias como Revista Oeste y Kukukaya, y ha publicado diversos poemas en antologías, como en la Antología de la Unión Brasileña de Escritores (UBE/RN, 2015) y en la Antología Diafragma (Tribo, 2018). Ha traducido al portugués varios de los libros premiados en Salamanca por el prestigioso Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador, entre ellos los poemarios de Lilliam Moro (Cuba), Juan Carlos Olivas (Costa Rica), Dennis Ávila Vargas (Honduras), Luis Borja (El Salvador) o Ingrid Valencia (México).