De tres al cuarto

- Buenos días señor Manuel.

- Buenos días, majo.

- ¡Vaya!... Hoy ha cambiado usted la salutación mañanera y a fuer de ser sinceros tengo que insinuarle que también noto cambio en su manera habitual de ser y estar. Pues le encuentro ligeramente encrespado, cabizbajo y meditabundo.

- Tienes buen ojo, chaval. Pero como quieres que no esté como vislumbras acertadamente, con tantos acontecimientos nefastos que estamos padeciendo con el dichoso-virus-, y sus grandes secuelas y que salgan otros a relucir; algunos de ellos repugnantes y otros faltos de ética y moral… ¿Y sabes lo peor? A “ellos”, esto les importa un ‘De tres al cuarto...’

- Pare, pare que me está aturullando en grado sumo. Cuando se refiere a “ellos” ¿Quiere usted referirse a los que mandan?

- Pues claro como el agua hombre. No me voy a referir a los “del lucero del alba” que los pobres nada tienen que ver con este entierro.

- Pues así a “bote pronto” señor Manuel, me viene a la memoria que ‘de tres al cuarto’ es una expresión: “En que se denota y pondera la poca estimación, aprecio y valor de una cosa”.

- Pues mira; no lo sabía, yo lo he “largado” siguiendo el sentir popular y refranero pero sin saber sus  significado… pero me viene en grado sumo y como anillo al dedo para afirmar lo dicho anteriormente. Sí hombre; lo del –Virus-, y su gestión y control, que ha sido un caos, lo de Bildu y la falta total de ética y moral, lo de la Ley de Educación-, que es denigrante, lo del Idioma español, que es de analfabetos integrales… todo ello como dicen en el pueblo, sin pies ni cabeza… ¿Quieres que continúe desgranando improperios, querido amigo?

- No señor Manuel, déjelo usted aquí; pues seguro y lamentablemente, tal como ya dijo alguien… esto no se queda así, pues empeorará.

- Y para reflejar el ambiente en que nos movemos; yo quisiera darle a conocer una nota vía-whatsApp-, que me envía mi primo Carlos Santos y dice así: Sabio Don Miguel de Cervantes (Ver foto): “Querido Sancho. Compruebo con pesar, como los palacios son ocupados por gañanes y las chozas por sabios. Nunca fui defensor de los Reyes, pero peores son los que engañan al pueblo con trucos y mentiras, prometiendo lo que saben que nunca les darán. País este amado Sancho, que destronan Reyes y corona piratas; pensando que el oro del Rey será repartido entre el pueblo. Sin saber que los piratas, solo se reparten entre piratas”.

- ¡Señor Manuel… hombre, reaccione usted! Que se ha quedado “patidifuso” y “anonadado”.

- No amigo. Me he quedado ¡DE TRES AL CUARTO! Pues eso.

- Pues mire. Lo dejamos aquí. Y le voy hacer una pregunta amena, distendida y amable para variar. ¿Se acuerda usted de cuando comenzamos estas mañanas de charlas en la Parcela? (Ver foto).

- Pues si te digo mí verdad; acordarme me acuerdo, pero la fecha exacta no la recuerdo.

- Pues comenzaba yo diciendo: “Tengo un amigo el señor Manuel que unas veces me “increpa” y otras me “susurra”; siempre desde el otro lado de la alambrada. Usted aquel día que menciono apareció “cachava” en mano y me preguntó incisivo… entonces yo le rogué pasar y que tomase conmigo un vermú con anchoas y otros productos de la tierra que me estaba preparando. Decía, que una vez que estuvo aposentado y tomado el primer sorbo de vermú, usted me preguntó incisivo y sin misericordia ninguna… ¿Y luego te marcharás a la capital en el coche? Hoy le confieso que conté hasta tres, y le respondí mesurado; ¡No pretenderá que vuelva andando cuarenta kilómetros! Pero usted insistió  y me “soltó” un rollo. “Te lo digo, porque he leído y escuchado que conducir en la tercera edad es peligroso y que los expertos dicen también que más del -95 por ciento-, conductores de la –Región- son mayores de -74- años de edad y las condiciones físicas y mentales juegan en su contra”. Notó usted mi ligero cabreo y añadió presto ¡Hombre, no lo digo por ti!...

- Notó usted mi amago de disgusto por la afirmación última. Y entono él, mea culpa, por la disculpa tan socorrida que le “largué”: “Hombre, el día que note un fallo lo dejaré. Pues es indudable que con la edad se pierden reflejos, oído, vista y se adquieren otras limitaciones. Sería de necios forzar la Biología”.

- Resumiendo amigo Manuel, que los años no pasan en balde. Y es Ley de Vida, conduzcas o no conduzcas. Lo verdaderamente triste es que: “Todo lo que fue montado con tanto arte en el inicio de la vida se deshace. Y un día lamentablemente llega la desarmonía y cada parte y el todo de cada ser, vuelve de donde salió; a la tierra.

- Lo cierto es, amigo; que desde aquel día que le recuerdo, usted y yo, junto con muchos amigos, hemos sostenido muchas conversaciones aquí en la-Parcela, sobre lo divino y humano y hemos degustado muchos –vermús- y sus acompañamientos. Ha sido una interesante singladura que haremos lo posible por…  prolongar si Dios quiere un poco más. Y tengo que decirle dos “cositas” para terminar nuestra charla de hoy.

- Usted señor Manuel… ¡es buena gente!

- Usted aquel ya lejano día, se quedó sin preguntas ni respuestas después de mis reflexiones. Se fue simplemente siguiendo su ruta cotidiana. Y yo me quedé en estado dubitativo: ¿Conducir o no conducir? ¿Hasta cuándo?... en ello continuo. … ¡Esa es la cuestión! Pues eso.