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Sábado, 16 de enero de 2021

Finaliza el año Galdosiano

Se ha comentado, en más de una ocasión, que el llamado “Año Galdós” está quedando, deslucido. Es cierto, que hemos vivido presididos por la pandemia,  tiempos difíciles, llenos de sobresaltos, angustia y miedo.

Benito Pérez Galdós, ha sido una víctima colateral, como dicen ahora, del COVID-19. Casi todo lo que estaba programado para este año, se ha venido abajo como un castillo de naipes. Únase a la pandemia… improvisación, desinterés y falta de compromiso con la literatura y el arte. 2020  era el momento oportuno de poner en valor sus dotes intelectuales, capacidad y fuerza narrativa. Un escritor que apuesta por la modernidad, europeísmo y democracia, combatir la intolerancia, el fanatismo, el poder de la Iglesia que pretendía monopolizar y controlar las conciencias, el cainismo y todo lo que mantenía a nuestra España anclada en el pasado,  viviendo apartada de las corrientes filosóficas, políticas y culturales que circulaban por el viejo  Continente.

D. Benito, para mí, ha sido un escritor sólido y poliédrico. Cultivó periodismo, novela, teatro… y  que decir de los Episodios Nacionales. Tan actuales en 2020, como en el convulso siglo XIX.

Su concepción progresista y laica, buscó acercar la historia a miles de lectores y exponer, con amenidad sencillez y rigor, todo lo que se había tergiversado u ocultado. Se enfrentó con valentía a los tópicos imperantes, así como a una visión simplista e interesada que muchas veces, no era otra cosa, que una velada invitación a la sumisión, exaltación indisimulada de viejas tradiciones que no traían consigo más que pobreza, atraso, aislamiento y explotación.

Los Episodios…  son un acercamiento crítico a la historia de España del siglo XIX. Se afana en preguntarse el cómo y el por qué, de acontecimientos históricos de relieve, su transcendencia y proyección. Quiere hacerlos comprensibles y en ese empeño pedagógico pone su energía. Galdós,  se nos mete  en la entraña histórica, la esencia y ficción novelística, no son más que la envoltura. Hace hincapié en mostrar los males endémicos de España, la violencia, el guerracivilismo, (D. Benito desde  la recóndita mirada, verá que casi nada ha cambiado) el aislamiento, el inmovilismo… que impiden una convivencia pacífica y tolerancia hacia quien piensa de otra manera. Hizo una apuesta por superar viejas y anquilosadas estructuras sociales. No se consiguió, el dialogo,  ya ni para las tertulias de café Pidió, más ciencia y menos superstición. Hoy ni lo uno ni lo otro.

Un Presidente y su alumno se empeñaron el levantar de nuevo el enfrentamiento, entre las dos Españas. La que critica concienzudamente el presente, la que predica tolerancia y está abierta al progreso y la que pretende permanecer en un inmovilismo, glorifica el pasado y se niega a admitir las ideas y cultura de los países europeos, descalifica el pensamiento y glorifica los “sables”

Ha llegado el momento (aunque  frío, triste y taciturno, por las circunstancias, paro, enfermedad etc, etc) que los jóvenes y  los menos jóvenes, tengan la oportunidad de encontrarse con Galdós, de cotejar su visión de España, de valorar la lucha contra el inmovilismo narcisista. Y saber apreciar sus esfuerzos por modernizar nuestro país y democratizar sus estructuras.

Desde mi biblioteca,  puedo asegurarle que sus hijos: Gloria, Miau, Fortunata, La de Bringas, la cieguita Marianela… etc,etc le dan las gracias por traerlos al mundo y yo agradezco a su intelecto que me diera la oportunidad de adentrarme en una España, disparatada, el disparate –hoy- forma parte de nuestro día a día”. No se me ponga morriñoso, recuerde los diferentes encabezamientos que hizo en las misivas su amor, su pasatiempo, su escritora, su avanzada naturalistas  la Condesa de Torre Cela: Mi ilustre maestro y amigo. Querido y respetado maestro. Amigo querido, soy de usted amiga, admiradora y compañera. Miquiño mío del alma el sábado siguiente podrás…

  Ojalá su amado tan amado, vuelva a hablarle entre el silencio aprisionado de las sombras.

Su fiel lectora

 Isaura Díaz de Figueiredo