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Domingo, 24 de enero de 2021
Las Villas al día

Los pueblos de Las Villas apuestan por el futuro

La pérdida de 612 habitantes en los últimos cinco años hace a los Ayuntamientos buscar fórmulas para asentar población aparte de garantizar el cuidado de las infraestructuras municipales

Carretera a su paso por Babilafuente. | Jorge Holguera

La comarca de las Villas puede presumir de pueblos bien pavimentados, con los servicios básicos cubierto e iniciativas que hacen destacar a cada localidad en áreas determinadas como es el cuidado de las infraestructuras municipales, los abastecimientos y limpieza frecuente de calles.

Hay un hito histórico relativamente reciente que fue la constitución de la Mancomunidad de Cantalapiedra Las Villas el 13 de diciembre de 1985. Gracias a la creación de esta agrupación administrativa, formada hoy por 19 municipios y una pedanía, se mantienen en contacto estos alcaldes. Durante esta pandemia han puesto sobre la mesa decisiones antes de ser tomadas, como la de no abrir las piscinas municipales en verano. También la Mancomunidad hace posible la desinfección de calles y gestiona la recogida de residuos con gran eficiencia en cada una de estas localidades.

Sirva esta agrupación para abordar el movimiento demográfico en los últimos cinco años en las localidades que la integran. La pérdida de población, que viene siendo sintonía del medio rural español, se hace efectiva en esta comarca con una reducción del 7% de población en un lustro. Se han perdido 612 habitantes desde 2015 hasta 2019. Según el Instituto Nacional de Estadística en 2019 la suma de población en estas localidades de la esquina noreste salmantina era de 8.868 personas. La localidad con más empadronados y la única que supera el millar es Villoria, con 1.351 empadronados.  Cantalapiedra bajó de los mil en 2018, Cantalpino lo hizo en 2013, Babilafuente en 2005 y Villoruela en 2003. Estas cinco localidades siguen siendo las que más vecinos conservan. La que más número de habitantes ha perdido es Cantalpino, que en cinco años ha perdido 86 empadronados. Los últimos datos públicos dicen que cuenta con 851 inscritos. No obstante, la que mayor porcentaje de habitantes ha dejado de tener ha sido Poveda de las Cintas con la pérdida del 19%, pasando a contar con 211 personas en su padrón.  Sólo dos localidades han ganado habitantes, Babilafuente y San Morales. Pero de forma más destacada la segunda localidad, que ha incrementado en un 14% su censo gracias a 46 nuevos ciudadanos que hacen subir el grueso de empadronados a 334 habitantes. Desde 2015, Babilafuente hay años que ha ganado y otros que ha perdido habitantes.

En esta zona, la sombra de la capital de provincia es un aliciente. Muchas personas que trabajan en Salamanca deciden residir más cerca de la capital. En los pueblos más próximos hay incluso transporte metropolitano con tarifas muy asequibles. Otro de los ejes de desarrollo de esta zona son los canales de riego que hacen más productivas las hectáreas de tierras regadas. En estas localidades el sector agrario goza de un peso fundamental. La mancha verde del regadío se está extendiendo y en breve regará más de 6.500 hectáreas con una inversión superior a los 80 millones de euros.

Pero hay otras grandes razones que hacen brillar esta zona, donde se viene sembrando en diferentes áreas, para posibles cosechas no muy lejanas en el tiempo.

Hay diversas iniciativas privadas sólidas, pequeñas y grandes, por citar un ejemplo, tres de las empresas más importantes de la provincia se encuentran en la comarca, la planta de bioetanol en Babilafuente y en Huerta, la fábrica de paneles sándwich y la empresa de los hermanos Campal.

Este tiempo de epidemia se ha puesto en valor en comercio de cercanía y desde diferentes consistorios se ha apoyado a negocios que han dejado de percibir ingresos como es el caso de la hostelería


Los Ayuntamientos apuestan por acciones de apoyo a la natalidad y proyectos que buscan facilitar el asentamiento de población, sirva el ejemplo de Villoria.  Este municipio tiene grandes proyectos “ilusionantes”, que buscan el “asentamiento de población”. Hasta el momento han emprendido “inversiones en el casco urbano y la rebaja del IBI urbano par ano cargar de impuestos a nuestros vecinos”, explica el alcalde Julián Barrera. La rebaja en este impuesto también ha sido adoptada por el ayuntamiento de El Campo de Peñaranda, cuyo alcalde Luis Pinto ha dotado al consultorio de Atención Primaria de la localidad de equipos que necesitaban para dar la atención adecuada de cara a la pandemia.

En Babilafuente han continuado pavimentando y han adquirido un terreno urbano que quieren subastar en parcelas para favorecer la creación de nuevas primeras viviendas. Una de las medidas adoptadas por el nuevo equipo de gobierno es el fomento de la natalidad, con mil euros por niño, algo que “funciona porque han nacido 10 niños en año pasado y otros 10 este”, subraya el alcalde Lorenzo Bautista. Localidades como Villoria o Cantalpino también premian las natalidades con apoyos económicos. Aldearrubia ofrece un apoyo económico de 150 euros a cada alumno que hay en el colegio. Facilitan que los jóvenes cuenten con ayuda escolar en verano.

Fundamental en el desarrollo son las comunicaciones por carretera. En esta línea, el alcalde y presidente de la Mancomunidad, Fidel Montejo, destaca la reparación y asfaltado de dos carreteras, la que les une con Huerta y otra en dirección a Gomecello que facilita el tránsito de los trabajadores al CTR de Gomecello y el acceso a la autovía. Otra carretera que se va a asfaltar es la del balneario de Babilafuente desde esta localidad y hasta Villoruela. 

El Internet también es valorado por los regidores municipales que apuestan por pujar por la llegada del mayor ancho de banda posible. Recientemente Cordovilla ha instalado wifi gratuito en sus calles.

En este último año, ha brillado el papel de los Ayuntamientos, apoyados por vecinos voluntarios en muchas tareas como la desinfección de las calles y edificios públicos. En Villoruela manos voluntarias apoyadas por el Consistorio fabricaron más de 14.000 mascarillas que repartieron generosamente cuando no las había. En Cantalpino, el Ayuntamiento se afanó en conseguir tejido homologado que hizo llegar también a manos voluntarias y han repartido al menos cinco mascarillas por habitante empadronado. El Ayuntamiento de Villoria hizo lo propio con vecinos, pero también con los alumnos del colegio en más de una ocasión y también con la Guardia Civil.  Las entidades locales han sido fundamentales, cada cual con gestos adaptados a la realidad de su propio municipio.

El impulso cultural es destacado en Huerta, donde una comisión está abanderando un movimiento significativo para que la localidad vuelva a ser “referente cultural”, que es uno de los objetivos del equipo de gobierno municipal encabezado por el alcalde Juan Alberto Ramos . Villoruela también puede presumir de un impulso cultural y social, que en los últimos años ha sido fruto de la implicación de la gente, el trabajo de los monitores, y la creación de Villoruela se Mueve. Un símbolo es su árbol de Navidad, que “ha unido al pueblo y le ha dado visibilidad” en palabras de su alcalde Florentino Hernández.