Las ayudas institucionales tratan de salvar al sector cultural

En el caso de la Junta la subvención se paga un año y medio después de justificar el gasto

Carlos Vicente, actor salmantino, en una de sus intervenciones en el Gran Café Teatro. Foto de archivo

Ante la crisis económica generada por la pandemia, el sector cultural de Salamanca ha encontrado ayudas de todo tipo. Desde las del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), es decir, las facilitadas por el Ministerio de Cultura a las compañías del teatro para impulsar las giras y la estructura empresarial, a las de la Junta de Castilla y León, que aportó una partida para las empresas culturales, “aunque el problema es que esta subvención no es abonada hasta que al año y medio siguiente se justifica ese gasto”, matiza el actor Antonio Velasco.

Además, en cuanto a las ayudas iniciales a autónomos, “las sociedades limitadas salmantinas quedaron totalmente desabastecidas porque en la primera ola no pudieron acogerse a ellas”.


En el ámbito municipal, los profesionales de la ciudad destacan especialmente la comunicación constante con el Ayuntamiento de Salamanca desde el primer momento, “aunque no todas las promesas se han cumplido”.

El actor Fernando Saldaña explica que, “por un lado, el Consistorio de Salamanca ha promovido una iniciativa para coproducir espectáculos con las compañías salmantinas y, por otro lado, está que el Ayuntamiento se ha ahorrado un dinero del sector cultural y no se ha revertido. Si todo lo que te has ahorrado de las fiestas patronales, verbenas, conciertos... se derivase a  la cultura tendríamos muchas más programaciones”.