Paliativos SI, eutanasia NO.

Desde el punto de vista jurídico, eutanasia es el comportamiento que, de acuerdo con la voluntad o interés (nunca forzado) de otra persona que padece una enfermedad incurable, o lesión incapacitante total, ocasionando  graves sufrimientos, a la vez que  afecta a su calidad de vida, da lugar a la anticipación de la muerte del afectado.

¿Quiere morir realmente la persona que sufre? Visto desde fuera, decimos que sí. Pero si el individuo es tratado con cuidados integrales, en las sección de paliativos ¿opina lo mismo? Les aseguro que no.

Hablan sobre los móviles de piedad  aquellos que propician la muerte del otro… (Sentimiento de compasión o misericordia que produce alguien que sufre o padece) A fin de mezclar churras y merinas, pongamos claro que es una y qué es otra:

La piedad es algo externo, el cual refleja angustia, y misericordia es interno, yace de un sentimiento que se compadece el dolor ajeno.

La piedad es tener lastima,  y compadecerse de quien sufre en el ámbito físico o psicológico. La misericordia la virtud que tienen los seres humanos por ayudar al prójimo.

En la eutanasia se produce un grave conflicto individual de la persona que sufre una enfermedad incurable y con graves padecimientos que quiere morir y la asistencia de un tercero que por móviles de piedad y con su intervención anticipa la muerte.

Como bien es sabido, el suicidio o la tentativa para el suicidio no son punibles pero, por el contrario, sobre la base del respeto y protección que merece la vida humana, no es lícito inducir al suicidio o cooperar a quien desea suicidarse.

En el artículo 143 del Código Penal  claramente nos dice: el bien jurídico protegido es la vida, independientemente de que la víctima sea quien libremente disponga o preste su consentimiento para que otro termine con su vida.

Una breve historia sobre los tipos de eutanasia

ACTIVA 

Consiste en provocar una muerte indolora a petición del afectado, víctima de enfermedades incurables penosas o progresivas y gravemente invalidantes.

Se suele recurrir en estos casos al uso de sustancias gravemente dañinas o a sobredosis de drogas, especialmente morfina.

PASIVA

Consiste en dejar de tratar la enfermedad a sabiendas que va a ocasionar finalmente la muerte sin dejar de cuidar  NUNCA al enfermo.

Consiste: en la abstención terapéutica y en suspensión terapéutica.

En el primer caso no se inicia el tratamiento y en el segundo se suspende el ya iniciado,  considerando que más que prolongar el vivir, se alarga el sufrimiento. La eutanasia indirecta, supone el uso de procedimientos terapéuticos, cuyo resultado secundario es la muerte, los opioides, calman los dolores, pero conllevan   a la disminución de la conciencia y del tono vital. Aliviar el sufrimiento pero como consecuencia se acorta la vida del sufriente.

MUERTE DIGNA 

Consiste en el otorgamiento de medidas médicas paliativas que disminuyen el sufrimiento o lo hacen tolerable, con apoyo emocional y espiritual.  Es la llamada eutanasia genuina, que consiste en ayudar a bien morir sin acortar la vida, y que no sólo no es delito sino que constituye una actividad digna y muy valiosa desde todo punto de vista ético.

SUICIDIO ASISTIDO 

Consiste en  proporcionar a la persona de forma intencional y con conocimiento, los medios o procedimientos precisos para quitarse la vida, incluido asesoramiento sobre dosis letales, prescripción de dichos medicamentos y el suministro.

CACOTANASIA 

Es la eutanasia que se impone sin el consentimiento del afectado.

DISTANASIA 

Consiste en el ensañamiento terapéutico, prolongando la muerte del paciente, recurriendo a medios artificiales, a sabiendas que no existe remedio para la curación, llegando en ocasiones a condiciones absolutamente inhumanas y ajenas al interés del paciente.

Despues de recordar las diferentes formas de dejar este mundo ¿Con cuál se queda? No tengo duda que elige pasar las últimas horas bien cuidado, hidratado y esperar el final que forma parte del proceso de la vida. Potenciemos LOS CUIDADOS PALIATIVOS, es otra forma de ver UN HOSPITAL. La edad no cuenta para dejar este mundo, pediatría oncológica está llena de niños “mis queridos pelones” con aplastantes ganas de vivir. Demos mucho amor, y evitemos el sufrimiento.

Recuerden que lo que se pierde últimamente, es el oido, mucho cuidado con lo que hablan delante del paciente.