Advertisement
Sábado, 16 de enero de 2021

“Ha sido uno de los años climatológicamente más completos que podemos tener”

Juan Luis Delgado Egido, presidente de Asaja Salamanca, subraya la revalorización del sector en un año que ha comenzado con protestas marcadas por el apoyo y la unidad

El presidente de Asaja Salamanca, Juan Luis Delgado, en sus instalaciones | Foto: Miguel Corral

Este último año ha puesto en evidencia la importancia que tiene el sector primario para proveer de los productos más básicos a la población. El inicio del año se ha visto marcado por movilizaciones de agricultores y ganaderos que recibieron el reconocimiento social tras mucho tiempo sufriendo una “criminalización”, injusta, en palabras de Juan Luis Delgado Egido, presidente de Asaja Salamanca desde hace en torno a cuatro años, sindicato elegido las últimas elecciones agrarias por la mayoría de los agricultores de la provincia para representar al sector.

Juan Luis califica estas como las “movilizaciones más unánimes nunca conocidas, con un apoyo sin precedentes por parte de los medios de comunicación y la sociedad”. Se debían a “tres factores fundamentales”: la “criminalización del sector”, los precios porque “muchos sectores trabajamos a pérdidas y por debajo de costes” y “evitar la rebaja de un 10 de la PAC”, que “al final se ha hecho efectiva”, precisamente debido a la precariedad, “como no tenemos precio dependemos muchísimo” de esta ayuda comunitaria.

Aquella fructífera acción de protesta por parte de agricultores y ganaderos se vio paralizada en seco por el coronavirus. Los profesionales del campo quisieron dejar de lado sus reivindicaciones para permitir que la tensión se centrase en la necesaria solución al problema que ha marcado este año 2020.

Luego, la situación de pandemia ha hecho más visible la importancia del sector primario. “El sector agrario no ha parado de producir, hemos sido vitales, al cerrarse las fronteras, gracias a que tenemos todavía un sector muy potente, hemos abastecido sin problemas”. En los últimos años, el preciso crecimiento de las explotaciones para alcanzar la viabilidad, cada vez más difícil, ha sido utilizado como justificante por un movimiento enfocado en crear “una mala imagen del sector agrario”. En opinión del presidente de Asaja, “un poco por culpa nuestra porque no hemos sido capaces de trasladar la realidad de lo que hacemos”. Precisamente este mensaje es clave pues “ha condicionado todo, políticas agrarias y relaciones institucionales”, explica.

El punto positivo del sector se lo lleva la evolución de la agricultura y ganadería, “constante y muy notable”, según Delgado. La implementación de nuevas tecnologías está siendo clave para “alcanzar rentabilidad”, pues “está permitiendo optimizar nuestras producciones”, anota Juan Luis Delgado. También la mejora genética es otro de los avances que pone de relieve el presidente de Asaja en una provincia tan ganadera como Salamanca. Destaca la mejora experimentada en el bovino en razas como el charolesa, la bonda o la llegada de nuevas muy apreciadas por el consumidor por su carne como la angus.  En este sentido y en otras áreas del sector ha jugado su papel de apoyo y escaparate la feria agropecuaria, precisamente famosa por el vacuno, que este año no ha podido recibir público, pero sí ha mantenido su cita de forma virtual.

La provincia de Salamanca es un rico mosaico de estrellas agroalimentarias. Denominaciones de origen, marcas de garantía y otros distintivos, protegen productos de categoría obtenidos en tierras salmantinas. La lenteja de La Armuña, el garbanzo de Pedrosillo, la carne de Morucha, los vinos de Arribes y la Sierra de Salamanca y los ibéricos de Guijuelo, son algunas de las excelencias culinarias que brillan con luz propia cuando son nombrados en el mundo de la gastronomía.


Salamanca destaca por producir la mayor cantidad de miel de la comunidad autónoma con una suma superior a las 3.000 toneladas. El mayor potencial en extensión es la “ganadería extensiva”, si bien la agricultura también tiene su hueco en las zonas cerealistas de secano y en los regadíos, donde destacan los cultivos de la patata y el maíz.

La provincia de Salamanca es vaquera, la provincia con más bovino de España según los datos ofrecidos por el Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación. El último censo suma 627.995 animales en la provincia, lo que representa más del 40% de los existentes en Castilla y León y se aproxima al 10% en España. En porcino, el número de animales sumado en el primer semestre de año son 590.826. Según los datos de 2019, en ganado ovino, Salamanca cuenta con más de 360.000 animales, y en caprino, más de 8.000.

En la provincia se cultivan cerca de 70.000 hectáreas de cereales y poco más de 4.000 de patatas.

El secano y el regadío han evolucionado en los últimos cinco años. El presidente de Asaja subraya las mejoras en explotaciones y luego también las modernizaciones de regadíos, la ampliación de estos y la continua implementación de concentraciones parcelarias que facilitan la mecanización de las labores del campo.

Estos últimos cinco años se han caracterizado por dos de vacas flacas. “Hemos tenido las dos peores sequías que recordamos los que estamos en activo”, asevera Delgado. La de 2019 “no fue tan generalizada”, pero en la de 2017, “las producciones se quedaron en la mayoría de los cultivos en una cuarta parte y los ganaderos no tuvieron pastos”. En el caso de la ganadería que en Salamanca suele alimentarse durante seis meses a base de pastos, en aquel año no pudieron llegar ni a un mes de media, lo que supuso un importante incremento de los gastos en piensos y forrajes, “un sobrecoste del 100%”, calcula Juan Luis.

Por suerte y a pesar de las circunstancias, 2020, “climatológicamente, es uno de los años más completos que podemos tener”, considera Delgado, porque “la primavera fue homogénea y una de las mejores que hemos conocido, aunque no la mejor”, y además “un otoño como no tenemos casi nunca, por norma general las primeras aguas llegan muy tarde y enseguida las heladas”. Este comienzo de campaña ofrece verdes y abundantes pastos para la ganadería extensiva por la suavidad del clima y las frecuentes precipitaciones y ha favorecido las labores de siembra de cereales de invierno y otros cultivos herbáceos.