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Martes, 19 de enero de 2021
Las Arribes al día

Las mujeres de CUPERAL

Rocío, Ana y Esperanza ponen su talento, ilusión y entrega a disposición de este gran proyecto empresarial
Rocío, Ana y Esperanza son un orgullo para Cuperal

Ya sabemos que la comarca de Vitigudino ha perdido población, pero nunca se cuenta suficientemente que queda mucha gente con ganas de hacer cosas y de trabajar. Ayuda mucho atraer inversión de fuera. Ese es el caso de la familia Crespo Villoria con la inversión en Vitigudino de la planta de Cuperal, en lo que será el único Polígono Agroalimentario de Vitigudino-Arribes, destinado a acoger a empresas del sector agroalimentario.

CUPERAL lleva vinculada a Vitigudino desde hace 40 años. Siempre ligada a clientes de la zona y en la que ha trabajado también personas que viven en la comarca. La nueva etapa y con una dimensión mayor de la empresa ha requerido incorporar más trabajadores y la nueva dirección ha intentado  que sea gente de la comarca. Un ejemplo de lo que decimos, es el edificio corporativo donde la mayor parte de la gente que trabaja son de la zona y además mujeres.

Rocío es la decana, lleva ligada a CUPERAL desde 2004 y ha sido testigo de la reconversión silenciosa del campo que consiste en que hay menos ganaderos con más ganadería. La dimensión de las empresas agrarias ha ido creciendo y se han profesionalizado. Rocío es una de la claves de la fidelización de los clientes de CUPERAL. Hay ganaderos que a lo largo del tiempo pasan a ser como de la familia. Rocío representa todos los valores que sueña una empresa, profesional eficiente, trabajadora incansable, y perfecta conocedora del sector y de los clientes.

Pero las empresas crecen. Antes solo se hacían harinas, ahora además, se hace granulado y tacos. Y es necesario contar con más personas. Para CUPERAL es un orgullo incorporar gente de la comarca, que es una manera de retener el talento de los nuestros y dar la posibilidad de que puedan desarrollar su vida profesional y personal en la zona. Este mismo año se ha incorporado Ana de Valderrodrigo y Esperanza de Lumbrales, que desarrollan su trabajo con la ilusión y entrega marca de la casa. Las empresas las hacen las personas y por eso Rocío, Ana y Esperanza son un orgullo para CUPERAL.

En un año especialmente difícil para todos, por las circunstancias sanitarias y en estas fechas en las que las familias se encuentran, CUPERAL quiere reconocer el trabajo y agradecer siempre el esfuerzo diario de todos los que trabajan en CUPERAL.