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Sábado, 23 de enero de 2021

Hoteles con spa, la importancia de saber escoger

En el caso de los spas privados la legislación es prácticamente inexistente, pudiendo cada propietario instalarlo en su vivienda particular, conectarlo a la red eléctrica, llenarlo de agua y utilizarlo sin ninguna clase de impedimento

Los hoteles con spa cada vez son más abundantes por sus ofertas de salud y bienestar. Sin embargo, existen diferencias entre los diferentes tipos de spa que se pueden instalar, algunos son adecuados para su uso público y otros para su uso doméstico.

Lógicamente, los hoteles están obligados por la legislación vigente a ofrecer a sus visitantes spas de uso público, algo que desgraciadamente no ocurre en muchos casos. Los consumidores debemos estar atentos a esta circunstancia, intentando utilizar únicamente los que cumplan la actual normativa.

A continuación te mostramos la información que debes conocer para saber si el hotel que piensas elegir para tus vacaciones cuenta con un spa público, adecuado para su uso por un gran número de personas.

¿Qué son los spas públicos?

Un spa público es aquel que se instala para ser utilizado por un gran número de personas y con una alta frecuencia de uso. Su instalación puede darse tanto en espacios cerrados como abiertos, sobre el suelo o encastrados.

Son, o deberían ser, los habituales en locales y negocios con afluencia de público, como son los hoteles, las casas rurales, los cruceros, los gimnasios, etc. La normativa que rige las características de su instalación la marca la legislación del ayuntamiento o comunidad autónoma de la que dependa el establecimiento.

¿Cuáles son las diferencias entre un spa público y un spa privado?

La principal diferencia entre ambos tipos de spa es la normativa que afecta a cada uno de ellos. En el caso de los spas privados la legislación es prácticamente inexistente, pudiendo cada propietario instalarlo en su vivienda particular, conectarlo a la red eléctrica, llenarlo de agua y utilizarlo sin ninguna clase de impedimento.


Su colocación y mantenimiento es mucho más sencilla que en el caso de los spas públicos, cuya normativa es muy exigente.

Veamos cuáles son las diferencias entre ambos.

Sistemas de filtración

Los spas privados no requieren de maquinaria externa y pueden llevar distintos sistemas de filtración (con filtro de arena o de cartucho).

Los spas públicos deben presentar sistemas de filtrado de alta capacidad que garanticen la filtración de todo el volumen de líquido al menos dos veces cada hora.

Al ser utilizados por muchas personas, es necesario que el agua esté cristalina y limpia en todo momento. Se trata del mismo tratamiento sanitario al que son sometidas las piscinas públicas.

Control automático del nivel de agua

A diferencia de los spas privados, los spas públicos deben contar con un depósito de compensación que, mediante una válvula, regule el nivel del agua.

De este modo se evitan las fluctuaciones de nivel que puede provocar la disminución o el aumento de los usuarios en el interior del spa. El nivel de agua siempre se mantiene estable.

Potencia

Los spas públicos suelen doblar a los privados en potencia de calefacción. Por otra parte, los sistemas de filtrado, masaje de aire y masaje de agua presentan también una mayor potencia en el caso de los spas públicos, que están diseñados para funcionar de continuo las 24 horas del día.

Estas son las principales diferencias entre un spa público y un spa privado. Cuando te alojes en un hotel o casa rural con spa debes exigir que este cumpla con toda la normativa vigente y que su higiene y limpieza sea la adecuada y propia de un establecimiento abierto al público.