Héroes y Dioses

En nuestra civilización occidental  fueron los griegos los que  mejor plasmaron en su mitología las dos facetas del ser humano: por una parte su aspiración a la divinidad  y por otra una antropología que describe perfectamente las virtudes y los vicios del ser humano, por los que el hombre se enmarca y establece dominante en su mundo. Todo lo posterior a los griegos es copia, o plagio de aquella mitología adaptada a cada momento histórico. Se podría hacer un extenso tratado, pero aquí solo algún apunte. En la Edad Media, por ejemplo, fueron los Reyes y los Duques, Condes y demás títulos de “nobleza” dedicados de por vida al “arte de la guerra”, en aras de la que ofrecían en sacrificio a sí mismos la vida de sus soldados, vasallos y siervos, que eran masacrados en batallas y asedios de ciudades y fortalezas, mientras ellos luciendo su corona o su armadura con yelmo y penacho de plumas multicolores, se refugiaban en la torre del homenaje de su castillo.

En la actualidad, una época decadente y vacía de valores y por otra parte engreída por sus nuevas tecnologías y a pesar de que una pandemia le demuestra que el hombre no es autónomo ni autosuficiente, que no depende d sí mismo sino de fuerzas superiores e incontrolables, los héroes y dioses son los futbolistas, Una vez que las masas, mediatizadas por los políticos y otras instancia de poder y dominio, se han olvidado de la aspiración a una trascendencia más allá de lo que alcanza su vista, han hecho del fútbol una religión. Sus dioses son algunos futbolistas que encarnan las virtudes y vicios donde cualquiera  se ve reflejado a sí mismo y llena todas sus aspiraciones. El argot del futbolismo en boca de forofos, sean hinchas, periodistas o no, es el propio de una religión.  Sus catedrales con las canchas y a veces se erige una capilla a una divinidad concreta y a ella acuden sus devotos en romería a darle culto. Parece que esta religión se ha dulcificado pues frente a la sangre humana de los sacrificios de las religiones bárbaras, los dioses del futbolismo solo exigen enormes sacrificios en metálico, si exceptuamos algunas luchas a muerte ente hinchas de diversas tribus. Diríamos que los dioses que tienen más seguidores y a los que más se les tributa culto tanto en euros como en aclamaciones y ruedas de prensa, son los que tienen las mayores virtudes en los pies o en la testud,  porque entonces todo él, su cuerpo atlético o no y su rostro, por feo que sea, es el ideal y prototipo de toda belleza y de todas las virtudes humanas, que no suelen ser las virtudes morales sino todo lo contrario. Y si tiene los vicios comunes a los hombres y a los dioses, como cualquier todopoderoso Heracles o Júpiter, trasgresores de las leyes de los mismos dioses, el forofo se sentirá identificado con la divinidad, como un dios, aunque sea de segunda o incluso de tercera división, porque hay dioses para todos.